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Filipenses I: De Un Amigo A Sus Amigos

A continuación seguía lo que se llamaba la eufémia, el silencio sagrado, en el que se suponía que el adorador ofrecía sus oraciones al dios. Por último se traía un cubo de cebada, algunos de cuyos granos Se echaban sobre la víctima y por el suelo alrededor. Estas acciones eran el principio del sacrificio, y el término técnico para realizarlo era el verbo enárjesthai que usa Pablo aquí. El verbo que significaba completar todo el ritual del sacrificio era epitélein, que es el que usa Pablo para completar.

Toda la frase de Pablo se mueve en la atmósfera del sacrificio.

Pablo contempla la vida del cristiano como un sacrificio dispuesto para ser ofrecido a Jesucristo. Traza la misma figura cuando exhorta a los romanos a que presenten sus cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios (Romanos 12:1).

Cuando Cristo vuelva, será como la llegada de un Rey. En tales ocasiones los súbditos estaban obligados a presentarse con dones para mostrarle su lealtad y su amor. El único don que Jesucristo desea que Le presentemos es el de nosotros mismos; así que, la suprema tarea de una persona es hacer que su vida sea idónea para ofrecérsela. Solo la gracia de Dios nos puede capacitar para lograrlo.

La solidaridad cristiana

En este pasaje se hace hincapié en la idea de la solidaridad cristiana. Hay varias cosas que los cristianos comparten.

(i) Los cristianos son solidarios en la gracia. Son personas que comparten una deuda común con la gracia de Dios.

(ii) Los cristianos son solidarios en la obra del Evangelio. No solo comparten un don, sino también una tarea: la extensión del Evangelio. Pablo usa dos palabras para expresar la obra de los cristianos por el Evangelio: habla de la defensa y de la
confirmación del Evangelio. La defensa (apologuía) del Evangelio quiere decir su defensa frente a los ataques que se le hacen desde fuera. El cristiano tiene que estar dispuesto para ser un defensor de la fe, y dar razón de la esperanza que tiene. La confirmación (bebaíósis) del Evangelio es la edificación de su fuerza desde dentro, la edificación de los cristianos. El cristiano debe extender el Evangelio defendiéndolo contra los ataques de sus enemigos y edificando la fe de sus amigos.

(iii) Los cristianos son solidarios en el sufrimiento por el Evangelio. Siempre que a un cristiano le toca sufrir por causa del Evangelio debe hallar fuerza y consuelo en el pensamiento de que es uno de una gran compañía a través de todas las edades y en todas las tierras que han sufrido por Cristo antes que negar su fe.

(iv) Los cristianos son solidarios con Cristo. En el versículo 8 Pablo tiene un dicho sumamente gráfico. La traducción literal sería: « Os anhelo a todos con las entrañas de Jesucristo.» La palabra griega es splanjna, que designaba, lo mismo que la palabra hebrea correspondiente, rajamim, las entrañas maternales que se suponía que eran la sede de la ternura y de la compasión. Así es que Pablo está diciendo: « Os anhelo con la misma ternura de Jesucristo mismo.» El amor que Pablo sentía para con sus amigos cristianos no era otra cosa que el amor de Cristo mismo. J. B. Lightfoot dice escribiendo sobre este pasaje: « El cristiano no tiene anhelos aparte de los de su Señor; su pulso late con el pulso de Cristo; su corazón palpita con el corazón de Cristo.» Cuando somos realmente uno con Jesús, su amor fluye de nosotros hacia nuestros semejantes a los que Él ama y por los que murió. El cristiano es solidario con el amor de Cristo.

(iv) La carrera y la meta del cristiano

Lo que Pablo pedía en oración para los suyos era que su amor creciera de día en día (versículos 9 y 10). Ese amor, que no era una cosa meramente sensiblera, había de crecer en conocimiento y en percepción espiritual para que llegaran a ser cada vez más capaces de distinguir entre la verdad y el error. El amor es siempre el camino al conocimiento. Si amamos algo, queremos aprender más acerca de ello; si amamos a una persona, queremos conocerla cada vez más; si amamos a Jesús, querremos aprender más acerca de Él y de Su verdad. El amor es sensible a la mente y al corazón del ser amado. Si hiere ciega o insensiblemente los sentimientos de la persona que pretende amar, no es verdadero amor. Si amamos a Jesús de veras seremos sensibles a Su voluntad y deseos; cuanto más Le amemos, más nos retraeremos instintivamente del mal y desearemos el bien.

La palabra que usa Pablo para poner a prueba es dokimázein, que era la que se usaba para probar un metal para comprobar que era genuino. El verdadero amor no es ciego; nos permitirá siempre ver la diferencia entre lo falso y lo verdadero.

Así que el cristiano llegará a ser puro y no será causa de que otros tropiecen. La palabra que usa para puro es interesante. Es eilikrinés. Los griegos sugerían dos etimologías posibles, cada una de las cuales presentaba una idea gráfica. Podía venir de eile, la luz del sol, y de krínein, juzgar, y describir lo que puede resistir el escrutinio de la luz solar sin mostrar ningún defecto. Sobre esa base la palabra querrá decir que el carácter cristiano puede soportar que se le proyecte cualquier luz. La otra posibilidad es que eilikrinés se derive de eilein, que quiere decir dar vueltas y vueltas como en una criba hasta que se le quitan todas las impurezas. Sobre esa base, el carácter cristiano se va limpiando de todo mal hasta quedar totalmente puro. Pero el cristiano no es sólo puro; es también apróskopos, no hace que nadie tropiece. Hay personas que son exteriormente impecables, pero tan austeras que repelen a los demás del Cristianismo. El cristiano es en sí mismo puro, pero su amor y gentileza son tales que atraen a otros al camino cristiano en lugar de repelerlos.

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