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Hebreos 7 : El sumo sacerdote de la orden de Melquisedec

La grandeza de Melquisedec

Fijaos ahora qué grande era este hombre, que Abraham le dio la décima parte del botín de la victoria, y Abraham era nada menos que el patriarca de nuestra nación. Ahora, fijaos en la diferencia: cuando los hijos de Leví reciben el sacerdocio, reciben también el mandamiento que establece la Ley de exigirle diezmos al pueblo. Es decir, que imponen los diezmos a sus hermanos, porque son todos descendientes de Abraham. Pero este hombre, cuya ascendencia no coincide con la de ellos en nada, recibió los diezmos de Abraham, y llegó a bendecir al que había recibido las promesas.

Es indiscutible que es el menor el que recibe la bendición del mayor. Asimismo, por una parte, son hombres que mueren los que reciben los diezmos; pero en este caso se trata de un hombre que está demostrado que vive. Además, por decirlo de alguna manera, a través de Abraham también Leví, el mismo que recibe los diezmos, se los entregó a Melquisedec; porque todavía estaba en el cuerpo de su antepasado cuando le salió al encuentro Melquisedec.

El autor de Hebreos va a demostrar la superioridad del sacerdocio de Melquisedec sobre el aarónico. Introduce el tema de los diezmos porque Abraham le dio a Melquisedec una décima parte del botín de la victoria. La Ley de los diezmos está en Números 18:20, 21. Allí se le dice a Aarón que a los levitas no se les darán tierras, pero recibirán la décima parte de todo por su servicio. «Y el Señor dijo a Aarón: De la tierra de ellos no tendrás heredad, ni entre ellos tendrás parte. YO soy tu parte y tu heredad en medio de los hijos de Israel. Y he aquí Yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo de reunión» (R-V).

Así que ahora, en una serie de contrastes, el autor de Hebreos elabora la superioridad de Melquisedec sobre los sacerdotes levíticos. Establece cinco puntos.

(i) Los levitas reciben diezmos de la gente, y es un derecho que sólo ellos tienen. Melquisedec recibió diezmos de Abraham aunque no era de la tribu de Leví, que no existía todavía. Se podría objetar que, aunque eso le puso al nivel de los levitas, no prueba que fuera superior a ellos; así es que nuestro autor añade otros cuatro puntos.

(ii) Los levitas reciben los diezmos de sus hermanos israelitas. Melquisedec no era israelita -todavía no existía el pueblo de Israel-, sino un extranjero; y no fue un israelita cualquiera el que le dio los diezmos, sino nada menos que Abraham, el fundador de la nación.

(iii) Era un mandamiento de la Ley lo que confería a los israelitas el derecho de recibir diezmos; pero Melquisedec los recibió por ser quien era. Tenía tal grandeza personal que no necesitaba de ningún mandamiento que le autorizara a recibir diezmos.

(iv) Los levitas reciben los diezmos como hombres mortales que son; pero Melquisedec porque vive para siempre.

(v) Finalmente presenta una razón tan curiosa que pide disculpas antes de mencionarla. Leví era descendiente directo de Abraham, su bisnieto, y el único legalmente autorizado para recibir diezmos en las personas de los otros descendientes. Ahora bien, si fue más tarde descendiente de Abraham, eso quiere decir que entonces aún estaba en el cuerpo de Abraham. Por tanto, cuando Abraham le dio los diezmos a Melquisedec, Leví también se los dio, porque estaba incluido en Abraham, y esta es la prueba final de que Melquisedec era superior a Leví. Es un razonamiento sumamente sorprendente, pero no cabe duda de que era convincente para los que lo leían.

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