(iii) Jesús les prometió a sus discípulos que nunca estarían solos cuando se enfrentaran con sus tribulaciones. Es evidente en la historia que han escrito los cristianos con sus vidas que, cuando estaban sufriendo torturas y esperando la muerte, sentían la presencia del Señor de una manera espacialísima. La cárcel se convierte en un palacio, el patíbulo en un trono, la tormenta en una brisa grata, cuando Cristo está con nosotros.
(iv) Jesús les habló de una seguridad que sobrepasa a todas las amenazas de la Tierra. «Ni un pelo de vuestra cabeza va a sufrir daño.»
1 Castillo fuerte es nuestro Dios, – defensa y buen escudo; con su poder nos librará – en este trance agudo.
Con furia y con afán – acósanos Satán;
por armas deja ver – astucia y gran poder. Cual él no hay en la Tierra.
2 Nuestro valor es nada aquí, – con él todo es perdido; mas por nosotros pugnará – de Dios el Escogido.
¿Sabéis quién es? ¡Jesús, – el que venció en la Cruz, Señor de Sabaot! – ¡Y, pues Él solo es Dios,
Él triunfa en la batalla!
MARTÍN LUTERO – JUAN B. CABRERA
¡EN GUARDIA!
Lucas 21:25-37
-Entonces habrá portentos en el Sol, en la Luna y en las estrellas, y las naciones no sabrán qué camino tomar, aterradas por el rugido del mar y de las olas, y los hombres desfallecerán de miedo ante lo que amenaza con sobrevenirle a la Tierra. Porque los cuerpos celestes sufrirán sacudidas. Y entonces verán al Hijo del Hombre venir en una nube, con gloria y poder inmensos. Cuando todo esto empiece a suceder, erguíos y levantad la cabeza, porque ya faltará poco para vuestra redención.
Jesús les dijo también una parábola para ilustrar su enseñanza:
-Fijaos en la higuera y en todos los demás árboles: cuando veis que ya empiezan a brotar, sabéis sin que nadie os lo diga que se acerca el buen tiempo. Pues, lo mismo cuando veáis suceder estas cosas: tomad nota de que el Reino de Dios está cerca. Os aseguro que no pasará el tiempo de esta generación sin que suceda todo esto. Antes desaparecerán los cielos y la Tierra que dejen de cumplirse mis palabras. Andaos con mucho cuidado para que no se os entorpezca el corazón por causa de la glotonería y la embriaguez y de los intereses de esta vida, y ese Día os sobrecoja por sorpresa; porque caerá como una red sobre los pobladores de la Tierra. Manteneos en guardia, orando continuamente para estar en forma para sobrevivir a todo lo que ha de suceder y estar firmes ante el Hijo del Hombre.
Jesús se pasaba el día enseñando en el templo, y de noche salía de la ciudad y se iba a dormir al raso en el monte de los Olivos. Y ala mañana siguiente venía otra vez toda la gente a escucharle en el templo.
Aquí hay dos ideas principales:
(i) La de la Segunda Venida de Cristo. Sobre esto ha habido muchas discusiones y especulación; cuándo y cómo será no se nos ha concedido saber. Pero lo más importante es que la Historia se dirige a una culminación. Los estoicos pensaban en la Historia como un movimiento circular. Decían que cada tres mil años el mundo sufría una gran conflagración, y luego empezaba otra vez y la Historia se repetía. Eso quería decir que la Historia no iba a ninguna parte, y que la humanidad no hacía más que darle vueltas a la noria. La concepción cristiana de la Historia es que tiene una meta, y esa meta se alcanzará cuando Jesucristo sea Señor de todo. Eso es todo lo que sabemos y necesitamos saber.
