La presciencia es atributo especial de Dios. El hombre no sabe por sí solo que sucederá mañana. Las siguientes palabras de Isaías son muy solemnes: «Yo soy Dios; y no hay mas Dios; y nada hay a mí semejante: que anuncio lo porvenir desde el principio; y desde antiguamente lo que aún no era hecho.» Isa_46:10.
Advirtamos, en seguida, lo que el Señor enseña en cuanto a huir en tiempo del peligro. Aludiendo a los días que precederían al sitio de Jerusalén dijo: « Entonces los que estuvieren en Judea huyan a los montes; y los que estuvieren en medio de ella, váyanse, y los que en otras regiones no entren en ella..
La lección que entrañan estas palabras es muy útil. No es ni cobardía ni bajeza procurar escapar del peligro. El cristiano ha de afrontar la muerte con valor y con resignación cuando se la envié la divina Providencia. Mas cortejar la muerte y los padecimientos, y arrojarse temerariamente al peligro, no es propio sino de fanáticos. Aquellos que hacen uso de todos los medios que Dios ha puesto a su alcance son tan solo los que pueden esperar la protección de Dios. Hay mucha diferencia entre la presunción y la fe.
En tercer lugar, debemos notar lo que nuestro Señor dice acerca de la venganza. Refiriéndose al sitio de Jerusalén dice: «Estos son días de venganza para que se cumplan -todas las cosas que están escritas..
Hay algo muy imponente en estas palabras: nos demuestran que los pecados de la nación judía habían sido registrados, desde tiempos muy atrás, en el libro de los recuerdos de Dios. Los judíos, por medio de su incredulidad y de su impenitencia, habían estado atrayéndose ira por espacio de largos siglos. Las terribles desgracias que iban a acaecer durante el sitio de Jerusalén serian solo el principio de una tempestad que se había estado preparando gradualmente desde la época de los reyes. No seria otra cosa que el golpe de una espada que, por largo tiempo, había estado suspendida sobre la cabeza de Israel.
No vayamos a suponer jamás que Dios no observa la conducta de los hombres malos y de las naciones desmoralizadas. El Eterno todo lo ve y todo lo sabe, y la hora de ajustar las cuentas se llegará pronto. En los días de Abrahán «aún no estaba cumplida la maldad de los Amorreos.» Sin embargo al fin descendió sobre ellos el castigo cuando Josué y las doce tribus de Israel se apoderaron de Canaan. Puede suceder que los impíos «crezcan como un laurel verde,» mas al fin recibirán la pena que merecen por cansa de tus pecados.
Notemos, por último, lo que el Señor dice respecto de los gentiles. He aquí sus palabras: «Y Jerusalén será hollada de los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles sean cumplidos..
En este pasaje se predijo que durante un período determinado Jerusalén seria entregada a los gentiles, y los judíos no tendrían dominio sobre ella. También se predijo que seria fijo el período de la dominación de los gentiles, y que estos durante ese tiempo, habrían de gozar ciertas prerrogativas y ocupar una posición semejante a la que ocupó Israel en tiempos antiguos. Ambos períodos son limitados. Jerusalén será restituida a sus antiguos moradores; y los gentiles, a causa de su endurecimiento y de su incredulidad, serán privados de sus prerrogativas, y recibirán el justo juicio de Dios.
Mas los tiempos de los gentiles no se han cumplido todavía. a ellos pertenece la época que atravesamos.
¡Feliz el que no ignora estas verdades y vive en la fe en el Hijo de Dios! ¡Feliz mil veces el que esté listo para todos los acaecimientos que tendrán lugar en la tierra, y para la venida del Redentor! El reino a que pertenece es el único que no será asolado; el Rey a quien sirve es el único soberano que mantendrá su poder. Dan_2:44; Dan_7:14.
Lucas 21:25-33
El asunto de que tratan estos versículos es de la segunda venida del Señor para juzgar al mundo. Y a un acontecimiento de menor importancia no serian aplicables las expresiones enérgicas contenidas en el pasaje arriba trascrito. Limitarlas a la conquista de Jerusalén por las huestes romanas seria forzar el significado del lenguaje Bíblico.
En este pasaje se nos hace ver, en primer lugar, cuan terribles serán los sucesos que se verificarán en el segundo advenimiento del Redentor. Jesús dice que « habrá señales en el sol, y en la luna, y en las estrellas ; y en la tierra apretura de naciones con perplejidad, bramando la mar y las ondas, secándose los hombres a causa de las cosas que sobrevendrán a la redondez de la tierra ; porque las virtudes de los cielos serán conmovidas.» Y que «entonces verán al Hijo del hombre que vendrá en una nube.» Este es, a la verdad, un cuadro que llena de pasmo. Quizá no es para nosotros comprensible en todas sus partes; mas hay algo que sí se percibe con bastante claridad, es a saber: que la segunda venida de Cristo se verificará en medio de todo lo que alarma los sentidos y atribula el corazón del hombre. Si la proclamación de la ley desde el Monte Sinaí fue tan terrible que aun Moisés mismo dijo que estaba asombrado y temblando,» la venida que haga Cristo en poder y gloria será mucho más terrible. Si los atrevidos soldados romanos se quedaron como muertos cuando un ángel levantó la piedra y el Redentor salió del sepulcro, ¿cuánto mayor no será el pasmo cuando Cristo descienda del cielo a juzgar el mundo? Qué mucho que S. Pablo dijera: «Conociendo el terror del Señor, persuadimos a los hombres..
