Ministerio basado en principios bíblicos para servir con espíritu de excelencia, integridad y compasión en nuestra comunidad, nuestra nación y nuestro mundo.

Logo

Marcos 3: Jesús cura en sábado

EL PECADO IMPERDONABLE

-Esto que os’ digo es la pura verdad: Todos los pecados se les podrán perdonar a los seres humanos; quiso decir, todas las blasfemias que digan; pero al que insulte al Espíritu Santo no se le perdonará nunca, porque habrá cometido el pecado que ni siquiera la eternidad puede borrar. Esto lo dijo Jesús porque habían dicho que Él tenía un espíritu inmundo.

Si hemos de entender lo que quiere decir esta terrible palabra debemos primero entender las circunstancias en que se dijo. Lo dijo Jesús cuando los escribas y los fariseos declararon que las curas que Él obraba, no las realizaba por el poder de Dios, sino por el del diablo. Aquellos hombres habían contemplado el amor de Dios encarnado, y creían que era el poder encarnado de Satanás.

Debemos empezar por reconocer que Jesús no se referiría al Espíritu Santo con todo el sentido de la doctrina cristiana. El Espíritu no vino al mundo en toda Su plenitud hasta que Jesús volvió a la gloria. Fue en Pentecostés cuando los creyentes tuvieron la experiencia suprema del Espíritu Santo. Jesús hizo referencia al Espíritu Santo en un sentido que Sus oyentes podían entender. Ahora bien, en el pensamiento judío el Espíritu Santo tenía dos funciones principales: La primera, revelaba la verdad de Dios a las personas; la segunda, capacitaba a las personas para que reconocieran esa verdad cuando la vieran. Esto nos dará la clave del sentido de este pasaje.

(i) El Espíritu Santo permitía a las personas reconocer la verdad de Dios cuando entraba en sus vidas. Pero, si una persona se niega a ejercitar alguna facultad dada por Dios, acabará por perderla. Si vive en la oscuridad suficiente tiempo, acabará por perder la capacidad de ver. Si permanece en la cama demasiado tiempo, perderá la capacidad de andar. Si se resiste a hacer ningún estudio serio, perderá la capacidad de estudiar. Y si una persona rechaza la dirección del Espíritu de Dios insistentemente, acabará por incapacitarse para reconocer la verdad cuando la vea. El mal se convertirá para él en bien, y el bien en mal. Podrá contemplar la bondad de Dios y llamarla la obra de Satanás.
(ii) ¿Por qué no tiene perdón ese pecado? H. B. Swete dice: » El identificar la fuente del bien con la representación del mal implica una ruina moral para la que la misma Encarnación no ofrece remedio.» A. J. Rawlinson lo llama » la maldad esencial;» como si aquí tuviéramos la quintaesencia de todo mal. Bengel dice que todos los otros pecados son humanos, pero este es satánico. ¿Por qué es así?

Consideremos el efecto que hace Jesús en una persona. La primera impresión es hacerle ver su propia indignidad esencial en comparación con la belleza y la amabilidad de la vida de Jesús. «¡Apártate de mí -dijo Pedro-, porque soy un pecador!» (Luk_5:8 ). Cuando Tockichi Ishii leyó por primera vez el Evangelio, dijo: «Me paré. Estaba como si me hubieran atravesado el corazón con un puñal de una cuarta. ¿Le puedo llamar a eso el amor de Cristo? ¿O Su compasión? No sé cómo llamarlo; sólo sé que yo creí, y que la dureza de mi corazón desapareció.» Su primera reacción fue como sentirse apuñalado. El resultado de ese sentimiento y el resultado de ese corazón apuñalado es un arrepentimiento profundo y sincero, y el arrepentimiento es la única condición para el perdón. Pero, si una persona ha llegado a un estado en el que, por haberse negado repetidas veces a prestar atención a las advertencias del Espíritu Santo, no puede ver nada atractivo en Jesús, entonces el contemplar a Jesús no le producirá ningún sentimiento de pecado; como no tiene sentimiento de pecado, no puede arrepentirse; y como no puede arrepentirse no puede recibir el perdón.

Deja el primer comentario

Otras Publicaciones que te pueden interesar