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Marcos 3: Jesús cura en sábado

Nos es sumamente difícil comprender una actitud así. Lo mejor que podemos hacer para comprender aquel punto de vista tan estricto acerca del sábado es recordar que un judío ortodoxo rehusaría defender su vida en sábado. En las de los Macabeos, cuando se inició la resistencia, algunos’ los rebeldes judíos se refugiaron en cuevas. Los soldados s’ los persiguieron. El historiador judío Josefo nos dice que= ofrecieron que se rindieran, pero ellos se negaron; «así que atacaron en sábado, y los abrasaron cuando se encontraban r las cuevas sin que ellos ofrecieran la menor resistencia siquiera para impedirles la entrada en las cuevas. Se negar a defenderse a sí mismos aquel día porque no estaban dispuestos a quebrantar el honor que debían al sábado ni siquiera para salvar sus vidas; porque nuestra Ley nos manda descansar e día.» Cuando el general romano Pompeyo estaba sitian Jerusalén, los defensores se refugiaron en el recinto del templo. -Pompeyo se puso a construir una empalizada hasta la altura conveniente desde la que pudiera atacarlos. Conocía las costumbres de los judíos, y construía en sábado; y los judíos no movieron ni una mano para defenderse o para impedir la construcción, aunque sabían que con su inactividad sabática estaban firmando su propia sentencia de muerte. Los Romanos; que tenían servicio militar obligatorio, tuvieron que acabar por eximir de él a los judíos, porque se negaban a pelear en sábado: La actitud judía ortodoxa para con el sábado era totalmente rígida e inflexible.
Jesús lo sabía. La vida de aquel hombre no corría peligro en absoluto. Físicamente no estaría peor si se le hacía esperar hasta el día siguiente. Para Jesús esto era una prueba, y El se enfrentó con ella limpia y claramente. Le dijo al hombre que se levantara y se pusiera donde todos le pudieran ver. Probablemente eso lo hizo por dos razones. Una sería, para despertar la compasión de los presentes hacia aquel desgraciado mostrándoles a todos su desgracia. Y también porque Jesús quería dar aquel paso de tal manera que nadie pudiera por menos de verlo.

Entonces les hizo a los maestros de la Ley dos preguntas: «¿Qué es conforme a la Ley, hacer una buena obra en sábado o hacer un*mala obra?» Jesús los puso en un aprieto. Estaban obligados a admitir que era legal hacer el bien, y era una buena obra lo que El se proponía hacer. Estaban obligados a negar que fuera legal hacer mal; y sin embargo, seguramente no cabía duda que era una mala obra dejar a un hombre en una situación lastimosa cuando se tenía la posibilidad de ayudarle. Y entonces les preguntó: «¿Es legal salvar una vida o destruirla?» Aquí Jesús estaba poniendo el dedo en la llaga. Él estaba haciendo lo posible para salvarle la vida a aquel hombre; ellos estaban programando acabar con Él. Se mirara como se mirara, no cabía duda de que era mejor pensar en ayudar a un hombre que pensar en matar a un hombre. ¡No nos sorprende que no pudieran contestarle!

Entonces Jesús, con una palabra de poder, sanó al hombre; y los fariseos salieron y trataron de urdir un complot con los herodianos para matarle. Esto muestra hasta dónde estaban dispuestos a llegar los fariseos. Ningún fariseos tendría nada que ver con un gentil o con un hombre que no guardara la Ley. Tales personas eran inmundas. Los herodianos eran los funcionarios de herodes. Estaban relacionados permanentemente con los Romanos. En todos los sentidos normales los fariseos los consideraban inmundos; pero ahora estaban dispuestos a entrar con ellos en lo que siempre les habría parecido una alianza impía. Tenían tal odio en el corazón que no se paraban ante nada.

Este pasaje es fundamental, porque muestra la colisión entre dos conceptos de religión.

(i) Para los fariseos religión era ritualismo. Consistía en obedecer ciertas reglas y normas. Jesús quebrantaba aquellas reglas, y ellos estaban genuinamente convencidos de que era una mala persona. Eran como el que cree que -la religión consiste en ir a la iglesia, leer la Biblia o rezar, dar gracias a Dios antes de las comidas, hacer el culto familiar o rezar el rosario, y llevar a cabo todos los actos externos que se consideran religiosos, y que sin embargo nunca está dispuesto a hacer nada por nadie, que no siente nunca compasión ni tiene ningún deseo de sacrificarse por nadie; que tiene bastante con su religiosidad, y que es sordo a la llamada de la necesidad ‘ ciego a las lágrimas del mundo.
(ii) Para Jesús religión era servicio. Era amar a Dios y a las personas. El ritual era irrelevante comparado con el amor en acción. Para Jesús la cosa más importante del mundo no er i: llevar a cabo correctamente un ritual, sino la respuesta espontánea al clamor de la necesidad humana.

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