25.31-46 Dios separará a los seguidores fieles de los que falsos y los incrédulos. La mejor evidencia de que somos creyentes es la forma en que actuamos. Tratar a todas las personas que encontremos como si fueran Jesús no es muy fácil. Lo que hacemos por otros demuestra lo que pensamos de lo que Jesús señaló que debíamos hacer: dar de comer al hambriento, albergar al desamparado, visitar a los enfermos. ¿Hay alguna diferencia entre sus acciones y las de los falsos y los incrédulos?
25.32 Jesús comparó a las ovejas y los cabritos con los creyentes y los que no lo son. Las ovejas y los cabritos pastan juntos con frecuencia, pero los separan cuando llega la hora de trasquilar las ovejas. Eze_34:17-24 también se refiere a la separación de ovejas y cabritos.
25.34-40 Esta parábola habla de la misericordia que todos podemos brindar a diario. Son gestos que no requieren riqueza, habilidad ni inteligencia; son cosas que se hacen y se reciben de gracia. No tenemos excusa para desentendernos de los que tienen grandes necesidades. No podemos delegar esta responsabilidad a la iglesia ni al gobierno. Jesús demanda nuestra participación personal en atender las necesidades de los demás (Isa_58:7).
25.40 Mucho se ha discutido en relación a la expresión “mis hermanos”. Algunos han dicho que se refiere a los judíos; otros dicen que se refiere a todos los cristianos; los restantes manifiestan que alude a los que sufren en cualquier lugar. Dicho debate tiene una semejanza con la pregunta que un abogado formuló a Jesús: “¿Quién es mi prójimo?” (Luk_10:29). Lo más sobresaliente en esta parábola no es el quién, sino el qué, el acto de servir cuando nos necesitan. La enseñanza de esta parábola es que debiéramos amar a todas las personas y servir a cuantos podamos. Ese tipo de amor glorifica a Dios porque refleja nuestro amor por El.
25.46 El castigo eterno tiene lugar en el infierno, lugar donde todos los que no quieren arrepentirse (5.29) reciben su merecido después de la muerte. En la Biblia, tres palabras han sido traducidas “infierno”.
(1) Seol, que en el Antiguo Testamento quiere decir tumba, donde se depositan los cadáveres (véanse Job_24:19; Psa_16:10; Isa_38:10).
(2) Hades es una palabra griega que significa averno, reino de la muerte. Es la palabra con que se traduce Seol en el Nuevo Testamento (véanse Mat_16:18; Rev_1:18, Rev_20:13-14).
