No cabe la menor duda de que la atención original se centraba en el siervo inútil. No hay duda de que representaba a los escribas y los fariseos por su. actitud ante la Ley y la verdad de Dios. El siervo inútil enterró su talento en la tierra para podérselo devolver a su amo intacto. Todo, el propósito de los escribas y fariseos era guardar la Ley exactamente como era. Según la frase que ellos mismos usaban, debían «construir una cerca alrededor de la Ley.» Cualquier cambio, -cualquier desarrollo, cualquier cosa nueva, era para ellos anatema: Su método implicaba la parálisis de la verdad religiosa.
Como el hombre con un talento, deseaban mantener las cosas exactamente como habían estado siempre -y era por eso por lo que estaban condenados. En esta parábola Jesús nos dice que no puede haber religión sin aventura, y que a Dios no Le sirve para nada una mente cerrada. .Pero hay mucho más que eso en esta parábola.
(i) Nos dice que Dios da a las personas diferentes dones. Uno recibió cinco talentos, otro dos, y otro uno. No es el talento de la persona lo que importa; lo que importa es cómo lo use. Dios nunca exige de nadie habilidades que no tenga; pero exige que cada persona use a tope las habilidades que posea. Todas las personas no tienen los mismos talentos; pero pueden ser iguales en el esfuerzo. La parábola nos dice que sea cual fuere el talento que tengamos, pequeño o grande, debemos ponerlo al servicio de Dios.
(ii) Nos dice que la recompensa por un trabajo bien hecho es aún más trabajo para hacer. A los dos siervos que habían cumplido bien no se les dijo que podían sentarse a descansar, sino se les dieron mayores tareas y responsabilidades más grandes In el trabajo de su amo.
(iii) Nos dice que la persona que es castigada es la que ni siquiera intentó hacer nada. El que tenía un talento no lo usó, no hizo nada con él. Si lo hubiera arriesgado y perdido, habría sido mejor que no hacer nada en absoluto. Siempre es una tentación para el que no tiene más que un talento el decir: «Tengo tan poco, y puedo hacer tan poco con ello, que no vale la pena intentarlo para lo poco que voy a sacar.» La condenación recae sobre la persona que, aunque no tenga nada más que un talento, no intente usarlo ni arriesgarlo para el bien común.
(iv) Establece una ley de la vida que es universalmente cierta. Nos dice que al que tiene se le dará más, y el que no tiene perderá hasta lo que tenga. El sentido es el siguiente. Si una persona tiene un talento y lo ejercita, se hace progresivamente más capaz de usarlo más. Pero si tiene un talento y deja de utilizarlo, inevitablemente lo perderá. Si se nos da bien un juego o un arte, si tenemos algún don para algo, cuanto más lo ejercitemos más capaces seremos de asumir mayores tareas en esa área. Mientras que, si dejamos de usarlo, lo perdemos. Eso es igualmente cierto de jugar al tenis, o tocar el piano, o cantar, o predicar, o tallar madera, o pensar ideas. Es la lección de la vida que la única manera de conservar un don es usarlo en el servicio de Dios y de nuestros semejantes.
EL BAREMO DE DIOS
Mateo 25:31-46
-Cuando venga el Hijo del Hombre con todos Sus ángeles, ocupará Su puesto en Su trono glorioso, y todas das naciones se reunirán delante de Él; y Él separará a unos de otros como separa un pastor las ovejas de las cabras, colocando las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces el Rey les dirá a los de Su mano derecha: «Venid, vosotros a quienes ha bendecido Mi Padre, entrad en posesión del Reino que se os ha preparado desde la creación del mundo! Porque cuando Yo estaba hambriento Me disteis de comer; cuando estaba sediento, Me disteis de beber; cuando era un forastero, Me recibisteis; cuando estaba desnudo, Me vestisteis; cuando estaba enfermo, vinisteis a visitarme; cuando estaba en la cárcel, vinisteis a verme.” Entonces los íntegros Le contestarán: «Señor, ¿cuándo Te vimos hambriento, y Te dimos de comer; o sediento, y Te dimos de beber; o cuando Te vimos forastero, y Te recibimos en nuestras casas; o desnudo, y Te vestimos? ¿Cuándo Te vimos enfermo, o en la cárcel, y fuimos a verte?» Y entonces el Rey les contestará: «Os digo la pura verdad: En tanto en cuanto se lo hicisteis a uno de los más pequeñitos de estos Mis hermanos, Me lo hicisteis a Mí:” Entonces les dirá a los de Su izquierda: «¡Alejaos de Mí, malditos, al fuego eterno que está preparado para el diablo y sus ángeles! Porque estuve hambriento, y no Me disteis de comer; sediento, y no Me disteis de beber; fui forastero, y no Me recibisteis entre vosotros; desnuda, y no Me vestisteis, enfermo y en la cárcel, y no vinisteis a visitarme.» Entonces esos también Le contestarán: «Señor, ¿cuándo Te vimos hambriento, o sediento, o forastero, o desnudo, o enfermo, o en la cárcel, y no Te prestamos ningún servicio?» Entonces Él les responderá: «Os digo la pura verdad: En tanto en cuanto no se lo hicisteis a uno de los más pequeños de estos, no Me lo hicisteis a Mí.» Y estos se retirarán al castigo eterno, y los íntegros irán a la vida eterna.
Esta es una de las parábolas más gráficas que Jesús dijo nunca, y su lección está clara como el agua: Que Dios nos juzgará de acuerdo con nuestra reacción a las necesidades humanas. Su juicio no será en función de los conocimientos que hayamos amasado, o de la fama que hayamos adquirido, o de la fortuna que hayamos ganado, sino de la ayuda que hayamos restado.
Hay ciertas cosas que esta parábola nos enseña acerca de la ayuda que debemos prestar a otros.
(i) Debe ser la ayuda en cosas sencillas. Las cosas que Jesús escoge mencionar -dar una comida a un hambriento, o algo de beber a un sediento, recibir a un forastero, animar a un enfermo, visitar a un preso son cosas que cualquiera puede hacer. No se trata de dar millones de pesetas, ni de escribir nuestros nombres en los anales de la Historia; sino de prestar una sencilla ayuda a personas que nos encontramos todos los días. No hay ninguna otra parábola que le abra el camino de la gloria de tal manera a la gente sencilla.
