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Mateo 25: El Baremo de Dios

El relato de cómo se lo perdieron todo está perfectamente de acuerdo con aquellas costumbres. El Dr. J. Alexander Findlay cuenta lo que él mismo vio en Palestina: “ Cuando estábamos acercándonos a la entrada de un pueblo de Galilea -escribe-, vi a diez chicas alegremente vestidas, y que iban tocando alguna clase de instrumentos, que venían bailando por la carretera delante de nuestro coche. Cuando pregunté qué estaban haciendo, el guía me dijo que iban a hacerle compañía a la novia hasta que llegara el novio. Pregunté si tendríamos ocasión de ver la boda; pero el movió negativamente la cabeza mientras decía: “Puede que sea esta noche, o mañana por la noche, o dentro de quince días; eso no se sabe nunca de seguro.” Y entonces pasó a explicar que una de las mayores suertes que se podían tener en una boda de clase media en Palestina era encontrarse con el cortejo nupcial descansando, y que el novio llegara inesperadamente, a veces en medio de la noche; es verdad que la opinión pública espera que mande un mensajero por la calle gritando: “¡Atención, que viene el novio!” Pero eso puede suceder a cualquier hora; de modo que el cortejo nupcial tiene que estar preparado para salir a la calle a cualquier hora a recibir al novio cuando se le ocurra llegar… Otros detalles importantes son que a nadie se le permite estar en la calle cuando anochece sin una lámpara, y también que, una vez que ha llegado el novio, y se ha cerrado la puerta, los que lleguen tarde a la ceremonia ya no pueden entrar.» Así es que el drama de la parábola de Jesús se representa exactamente en el siglo XX. Aquí no tenemos ninguna historia imaginaria, sino un gajo de la vida de una aldea de Palestina.

Como tantas parábolas de Jesús, esta tiene un sentido inmediato y local, y también un sentido más amplio y universal.

En su significado inmediato, iba dirigida a los judíos. Ellos eran el pueblo elegido de Dios; toda su historia debiera haber sido una preparación para la venida del Hijo de Dios; deberían haber estado preparados para cuando Él viniera. Pero, por el contrario: estaban totalmente desprevenidos, y por tanto se encontraron excluidos. Aquí tenemos, en forma dramática, la tragedia de la falta de preparación de los judíos.

Pero la parábola tiene al menos dos advertencias universales.

(i) Nos advierte que hay ciertas cosas que no se pueden obtener en el último minuto. Es demasiado tarde para un estudiante el preparar los exámenes la noche antes. Es demasiado tarde para una persona el adquirir la habilidad o el carácter, si no los posee anticipadamente, cuando se le presenta la oportunidad de un buen trabajo. También es fácil dejar las cosas para tan tarde que ya no nos podemos preparar para encontrarnos con Dios. Cuando María de Orange estaba muriendo, su capellán trató de hablarle del camino de la salvación. Ella contestó: «No he dejado esa cuestión para esta hora.» Llegar, demasiado tarde es siempre una tragedia.

(ii) Nos advierte que hay ciertas cosas que no se pueden pedir prestadas. A las chicas simples les resultó imposible conseguir aceite prestado cuando descubrieron que les hacía falta. No se puede recibir prestada una relación con Dios. Cada cual debe poseerla por sí. No se puede pedir prestado un carácter. Se tiene que llevar puesto. No podemos estar viviendo siempre de prestado del capital espiritual que han reunido otros: Hay ciertas cosas que tenemos que ganarnos o adquirir por nosotros mismos, porque no nos las pueden prestar otros.

No hay toque de difuntos más cargado de remordimiento que el sonido de las palabras «¡Demasiado tarde!»

EL TALENTO ENTERRADO

Mateo 25:14-30

Hubo una vez un hombre que se tenía que marchar al extranjero, y llamó a sus siervos y les confió sus bienes. A uno le dio 250, 000 pesetas; a otro, 100, 000, y a otro 50,000. A cada uno de ellos según su capacidad; y luego se marchó: Lo más pronto que pudo, el que había recibido las 250,000 pesetas fue y las invirtió, y obtuvo otras 250,000. De la misma manera, el que había recibió 100, 000, sacó otras 100, 000. Pero el que había recibido 50,000 se retiró, y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su amo. Después de mucho tiempo volvió el amo de aquellos sirvientes, y echó cuentas con ellos. El que había recibido 250,000 pesetas llegó trayendo otras 250,000. «Señor -le dijo-, tú me diste 250,000 pesetas. Mira; he obtenido un beneficio de otras 250,000.» El amo le dijo: “ ¡Bien hecho, buen siervo y fiel! Me has sido fiel en un pequeño negocio; te pondré a cargo de muchas cosas; ven a celebrarlo con tu amo.” El que había recibido 100,000 pesetas llegó, diciendo: «Señor, tú me dejaste un depósito de 100,000 pesetas. ¡Mira! He obtenido unas ganancias de otras 100,000.» Su amo le dijo: «¡Bien hecho, buen siervo y fiel! Me has sido fiel en un pequeño negocio; te pondré a cargo de muchas cosas; ven a celebrarlo con tu amo:» El que había recibido 50,000 pesetas también se presentó. «Señor -le dijo-, sabía que eras un hombre implacable, que siegas lo que no labraste y que recoges lo que no sembraste. Así que me dio miedo, y .me aparté y escondí tus 50, 000 pesetas en la tierra. Mira: Aquí tienes lo que es tuyo.» El amo le respondió: «¡Siervo malvado y cobarde! ¿Conque sabías que siego donde no he labrado y recojo lo que no he sembrado? Deberías haber depositado mi dinero en el banco, para que cuando yo volviera lo recibiera con intereses. Así que, quitadle las 50,000 pesetas y dádselas al que tiene 250,000. Porque al que tenga se le dará para que tenga en abundancia; pero al que no tenga, hasta lo que tenga se le quitará. Y echad a este siervo inútil a la oscuridad de fuera. Que llore y rechine los dientes allí.»

Como la parábola anterior, esta tenía una lección inmediata para los que la oyeron por primera vez, y toda una serie de lecciones para nosotros hoy. Se la conoce como La Parábola de los Talentos. En nuestra traducción hemos cambiado los talentos por la moneda actual. El talento no era una moneda, sino un peso; y por tanto su valor dependía del metal del que se tratara, cobre, oro o plata. El metal que se usaba más corrientemente era la plata, y el valor de un, talento de plata era de unas 50,000 pesetas. Pero para tener una idea de su valor adquisitivo, recuérdese que el jornal de un obrero era de pesetas. Sobre esa base hemos hecho las equivalencias de .las varias sumas.

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