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Proverbios 11: Jehová abomina el peso falso

En el versículo 18 las palabras shaqer (“engañador”) y seqer (“recompensa”) forman un juego de sonidos parecidos. Por un lado, el impío o malvado recibe una recompensa “engañosa”, mientras el “sembrador de justicia” (ver 10:2 “rectitud”) recibirá una recompensa, que se define como fiel o verdadera. El impío es un ladrón, porque toma un salario no merecido. Pablo exhortaba a los tesalonicenses diciendo: … les ordenamos y les exhortamos en el Señor Jesucristo que trabajando sosegadamente coman su propio pan. Además él afirma que nunca fue gravoso a ninguno y que no había comido de balde el pan de nadie. El que engaña en el lugar de trabajo es una carga para los demás.

La primera palabra del versículo 19 no aparece en el texto hebreo, es decir como. Al contrario, aparece la palabra para lo recto, lo honesto, haciendo una redundancia con la palabra justicia, tan infrecuente hoy en día pero muy frecuente en el ambiente oral de los hebreos. Por lo tanto, se puede traducir el texto de la siguiente manera: “La verdadera justicia va a vivir, mientras el que persigue intensamente (modo piel, intensificando la acción) el mal lo hace para la (su) muerte.” Así el que anda cazando el mal, va a encontrar la muerte.

El criterio divino

El versículo 20 señala “el perverso o torcido de corazón” como la abominación, algo detestable e impuro o inútil ante el Señor. Por otra parte, los maduros o realizados son agradables y aceptados ante el Señor.

En el versículo 21 se encuentra una gran promesa divina. Por un lado, se garantiza (hebreo dice “mano a mano” o “mano sobre mano”) que el hombre malo no será declarado inocente o “limpio”. No hay que envidiar al hombre malo aunque a veces gritamos con Habacuc: ¿Hasta cuándo…? … la destrucción y la violencia están delante de mí. La ley pierde su poder, y el derecho no prevalece…. Por otra parte, el zera’, de la palabra que significa “la descendencia”, u otra manera para decir “los justos sin referencia a la descendencia” (hay que recordar el ejemplo de hombres e hijos de los hombres que son iguales), asegura la salvación o la declaración de inocencia. El verbo “escapar” se encuentra en el tiempo perfecto, indicando un hecho acabado. Además se nota la ley de la retribución según los hechos.

El versículo 22 apunta a un fenómeno raro: Un cerdo tiene un zarcillo de oro en el hocico. En el AT se encuentran algunos pendientes para el hombre y la mujer: un regalo a Rebeca, un regalo a Job. La mujer bella que no tiene sa’am, que significa “el sabor” en el sentido literal y “el juicio” en el sentido figurativo, es como un cerdo con un pendiente. Como saborear era una manera de aprobar la comida, así la mujer (como el hombre) tiene que tener un criterio para evaluar las situaciones de la vida. Parece ser que la mujer que carece de discreción, aunque sea bella, no tiene un criterio bien formado y maduro, le falta esta capacidad de juzgar. Hay un dicho que dice: “La mona, aunque se vista de seda, mona queda.” Así es el cerdo, y también la mujer falta de sabiduría.

El versículo 23 muestra que los justos tienen un deseo exclusivo, es decir para lo bueno o el bien. Por otra parte, el impío ha de esperar la ira divina. Una segunda y menos probable interpretación contrapone el deseo del justo para el bien con el deseo del impío para el mal. Asimismo, la ira debe verse en el sentido del mal que el impío desea producir.

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