La generosidad audaz
El versículo 24 motiva la generosidad apropiada. Lit. puede escribirse: “Un hombre esparce libremente y llega a ser añadido; otro retiene lo que debe entregarse y llega a sufrir necesidad.” Se podría guardar lo indebido por no dejar los frutos caídos en las viñas y en las tierras, que eran para los pobres y los extranjeros, los refugiados o extraños. Ser generosos se une a la idea de la prudencia y el favor divino. Pablo afirma a los cristianos más tarde: El que siembra escasamente cosechará escasamente, y el que siembra con generosidad también con generosidad cosechará. Hay una promesa irónica: el que no extiende la mano al necesitado llega a ser aquel que extiende la mano porque va a padecer escasez.
El tema que sigue en el versículo 25 es el de un hombre que liberalmente da al prójimo. Será prosperada traduce la palabra dashen, que significa “ser gordo”, una referencia a la prosperidad. En este mismo sentido, se completa el paralelismo sinónimo con una metáfora que viene de una tierra árida donde los derechos al pozo o la vertiente determinaban la sobrevivencia, y por ende el éxito. Así “dar agua” era uno de los gestos máximos de generosidad en el Medio Oriente. En este mismo sentido, las palabras sacia y será saciado interpretan el espíritu del texto literal: “Y el que da agua o riega, él mismo será regado o saciado con agua.” Entonces, el concepto del versículo es mostrar que el hombre generoso puede tener la seguridad de que su generosidad no va a perjudicarlo. Al contrario, la generosidad apropiada aumenta el valor de sus bienes. La mujer ideal de Proverbios es generosa y a la vez próspera, siendo un ejemplo de este versículo. La madre de Lemuel espera que su hijo, el rey, sea un ejemplo también de la generosidad del derecho hacia el pobre (y seguramente la generosidad material.
El versículo 26 vuelve a mostrar la actitud del pueblo frente a dos hechos específicos. Por un lado, está el que guarda el grano (trigo o cebada) para acapararlo y recibir una ganancia fuera de lo adecuado. En ciertas circunstancias, es sabio guardar el grano en depósitos, porque siempre es bueno prepararse para la necesidad. Así el motivo es importante en el texto, y tal motivo de ganancias recibe la “maldición” del pueblo. Por otra parte, el favor del pueblo sería dado al que compartía. Aún los griegos más tarde hablan de la actitud incorrecta del hombre de ser “deficiente en dar y excesivo en tomar algo”.
El versículo 27 subraya la recompensa de dos actitudes. Por un lado, una actitud busca el bien y, quizá sin darse cuenta, está buscando intensamente (del modo piel) el favor o la aceptación (del pueblo). Nos recuerda los ejemplos de Rut entre los hebreos, José entre los egipcios, Daniel entre los babilonios y otros. Por otra parte, existe la actitud de buscar el mal. Nos recuerda 4:14-17 donde los malos ni pueden dormir sin hacer el mal. Por lo tanto, su estilo de vida, su vida cotidiana gira alrededor de alguna maldad. Sin embargo, esta actitud malvada no se cumple en la persona ajena sino en el que la tenga. En conclusión, la actitud de buscar el bien produce el favor, mientras la actitud de buscar el mal produce prejuicio al malo.
El versículo 28 muestra las limitaciones de las riquezas y la superioridad de la justicia, la actitud del justo. De hecho, depositar toda la confianza en las riquezas es mostrar la necedad como Jesús enseñó y el libro de Proverbios ha afirmado. ¡Confíe en Dios!, grita el libro. Por otro lado, los justos o rectos no van a caer sino “echar nuevas hojas”, tener una nueva y prolongada vida bajo la bendición divina.
