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Santiago 5: Los ricos injustos, señal del fin

Una Publicación escrita por uno de esos ángeles que se encuentran por doquier que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar. Conviértete en uno de ellos y compártela. Será de Bendición para ti y para el que la reciba.

(ii) El Nuevo Testamento usa también la palabra epifaneía (Tito 2:13; 2 Timoteo 4:1; 2 Tesalonicenses 2:9). En griego corriente esta palabra tiene dos usos especiales. Se usa de la aparición de un dios a su adorador; y también se usa de la subida al trono imperial de un nuevo emperador romano. Así que, cuando se Le aplica a Jesús esta palabra, quiere decir que Su Segunda Venida es la aparición de Dios a Su pueblo, incluyendo los que Le están esperando y los que Le desdeñan.

(iii) Por último, el Nuevo Testamento usa la palabra apokalypsis (1 Pedro 1:7, 13). Apokalypsis, en griego ordinario quiere decir descubrir, poner de manifiesto; y cuando se usa de Jesús, que Su Segunda Venida será la revelación del poder y de la gloria de Dios a la humanidad. Así es que aquí tenemos una serie de grandes cuadros. La Segunda Venida de Jesús es la llegada del Rey; es Dios presentándose a Su pueblo y ascendiendo a Su trono eterno; es Dios dirigiendo al mundo el resplandor de Su gloria celestial.

Vamos a agrupar brevemente la enseñanza del Nuevo Testamento sobre la Segunda Venida, y los diversos usos que hace de esta idea.

(i) El Nuevo Testamento deja bien claro que no hay nadie que sepa el día o la hora en que Cristo ha de volver. Tan secreto está ese tiempo que el mismo Jesús lo ignoraba; sólo Dios lo sabe (Mateo 24:36; Marcos 13:32). A partir de este hecho fundamental, otra cosa queda clara. Las especulaciones humanas sobre el tiempo de la Segunda Venida son, no solamente inútiles, sino hasta blasfemas; porque no se debe intentar descubrir lo que el Padre ha reservado exclusivamente para Sí.

(ii) Lo único que dice el Nuevo Testamento acerca de la Segunda Venida es que será tan repentina como el relámpago, y tan inesperada como el ladrón nocturno (Mateo 24:27, 37, 39; 1 Tesalonicenses 5:2; 2 Pedro 3:10). No podemos esperar para prepararnos cuando Él venga; tenemos que estar preparados para cuando Él venga. De ahí que el Nuevo Testamento imponga a los creyentes ciertas obligaciones.

(i) Tienen que estar siempre alerta (1 Pedro 4: 7). Como los siervos del señor que se ha ausentado y que, no sabiendo cuándo volverá exactamente, deben tenerlo todo dispuesto para cuando vuelva, ya sea por la mañana, o al mediodía, o por la tarde (Mateo 24:35-51).

(ii) La larga espera no debe producir desesperación ni olvido (2 Pedro 3:4). Dios no ve el tiempo como nosotros. Para Él, mil años son como una de las vigilias de la noche; y el que pasen los años no quiere decir que haya cambiado de plan o se haya olvidado.

(iii) Las personas tenemos que usar el tiempo de que disponemos para prepararnos para la llegada del Rey. Debemos ser sobrios (1 Pedro 4:7). Debemos obtener la santidad (1 Tesalonicenses 3:13). Por la gracia de Dios debemos mantenernos intachables de cuerpo y de espíritu (Tesalonicenses 5:23). Debemos despojarnos de las obras de las tinieblas y vestirnos la armadura de la luz ya que el día va llegando a su fin (Romanos 13:11-14). Debemos usar el tiempo que se nos da para llegar a ser tales que podamos recibir con gozo y sin vergüenza al Rey que venga.

(iv) Cuando llegue ese momento, debemos estar en comunión. Pedro usa la idea de la Segunda Venida para exhortar a los creyentes al amor y a la mutua hospitalidad (Pedro 4: 8s). Pablo recomienda que todo se haga con amor Maranatha el Señor está al llegar (Corintios 16:14, 22). También dice que todos deben saber por nuestra gentileza que el Señor está al llegar (Filipenses 4:5). La palabra que traducimos gentileza es epieikés, que quiere decir el espíritu que está más dispuesto a perdonar que a pedir justicia. El autor de Hebreos exhorta a la ayuda mutua, a la mutua comunión cristiana y a darse ánimo mutuamente, porque el Día se acerca (Hebreos 10: 24s). El Nuevo Testamento está seguro de que, ante la inminencia de la Llegada de Cristo, nuestra relación con nuestros semejantes debe ser como es debido. El Nuevo Testamento exhorta a que no dejemos que termine ningún día sin resolver nuestros desacuerdos, no sea que esa noche venga el Señor.

(v) Juan usa el tema de la Segunda Venida como una razón para exhortar a los creyentes a permanecer en Cristo (Juan 2:28). Sin duda, la mejor preparación para salir al encuentro del Señor es vivir cerca de El día a día. Mucho de la imaginería que se adscribe a la Segunda Venida procede de las ideas tradicionales que tenían los judíos acerca del fin del mundo. Hay muchas cosas que no tenemos por qué tomar literalmente; pero la gran verdad que hay detrás de todas las descripciones temporales de la Segunda Venida es que este mundo no va a la deriva, sino se dirige hacia una consumación, y que hay un gran acontecimiento divino hacia el cual se mueve la creación entera.

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Pastor Lionel

Evangelista. Autor de Vida de Jesús un Evangelio Armonizado; Sancocho Cristiano Vols.: I-IV y Bendiciones Cristianas Vols.: I y II. Libre entre los hombres, esclavo y siervo de Nuestro Señor Jesucristo

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