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Abdías 1: La humillación de Edom

Abd 1:19 Y los del Neguev poseerán el monte de Esaú, y los de la Sefela a los filisteos; poseerán también los campos de Efraín, y los campos de Samaria; y Benjamín a Galaad.

Neguev era la región más al sur en Judá. Era una región árida y caliente. Las colinas estaban en el este de Judá.

Abd 1:20 Y los cautivos de este ejército de los hijos de Israel poseerán lo de los cananeos hasta Sarepta; y los cautivos de Jerusalén que están en Sefarad poseerán las ciudades del Neguev.

El territorio del pueblo de Dios recuperará la extensión que tenía en los días de gloria de Israel, lo cual confirmaría la vigencia del pacto de Dios con su pueblo. Neguev: Los pueblos situados al sur, en el área comprendida al sudoeste del Mar Muerto, directamente al oeste de Edom. Los israelitas que allí vivían se moverían hacia el este a poseer el monte de Esaú . La Sefela : la pendiente que se extiende al norte entre el Mar Muerto y el Mediterráneo. Filistea: llanura costera ocupada por los filisteos. Efraín : área montañosa entre el río Jordán y el Mediterráneo al norte de Jerusalén. Samaria era la más importante de sus ciudades. Benjamín , llamado así por la tribu que se había asentado allí, era una estrecha franja de territorio al norte de Jerusalén. Galaad : Rica área de pastoreo y bosques al este del río Jordán. Los cautivos : Israelitas que regresaban del destierro. Sarepta : Ciudad cercana a la costa del Mediterráneo, entre Tiro y Sidón. Sefarad: De localización incierta, quizás Sardis (en la actual Turquía), o la ciudad griega de Esparta. La intención es confirmar que, no importa cuán lejos estén los exiliados, el Señor los restituirá a Jerusalén.

De acuerdo con los multifacéticos aspectos del Día del Señor, las profecías sobre la restauración de Israel se cumplen en parte con el retorno de los exiliados y la subsecuente historia del pueblo de Dios, pero de forma más completa en la era de la Iglesia y en el mundo por venir. Como tal, las tierras que según Abdías serían poseídas no se limitan a las del Israel histórico, tanto el antiguo como el restaurado; al contrario, el entrar en posesión de la totalidad de nuestra herencia en Cristo debe considerarse como el verdadero cumplimiento de esta profecía.

Las fronteras del reino podrían haberse extendido hasta la Sefela (campos filisteos) y Sarepta, al sur, entre Tiro y Sidón en la costa mediterránea. Sefarad debe haber sido la ciudad de Sardis.

Abd 1:21 Y subirán salvadores al monte de Sion para juzgar al monte de Esaú; y el reino será de Jehová.

Algunos traducen salvadores como «aquellos que han sido salvos». Se trata del pueblo de Dios, restaurado sobre el monte santo, exaltado sobre Edom y ejecutor del juicio divino. La profecía alcanza su clímax en la línea final: el reino será de Jehová. Lo que se busca no es la mera exaltación de Israel, ni la destrucción de Edom, sino que toda la tierra y toda la humanidad se coloquen bajo la autoridad del único Dios verdadero.

Judas Macabeo derrotó a los edomitas en 185 a.C. La nación ya no existía en el primer siglo d.C. En el tiempo de la profecía de Abdías, pudo haber parecido que Edom sobreviviría más que Judá. Pero Edom se desvaneció y Judá sigue existiendo. Esto demuestra la absoluta certeza de la Palabra de Dios y del castigo que aguarda a todos los que han maltratado.

Abdías llevó el mensaje de Dios acerca del castigo de Edom. Dios estaba molesto tanto por su rebelión interna como por la externa. La gente de la actualidad se parece mucho a la de los tiempos de Abdías. Vemos la arrogancia, la envidia y la falsedad y nos preguntamos cuándo terminará todo esto. A pesar de los efectos del pecado, sin embargo, Dios tiene el control. Cuando enfrente luchas, no se desespere, ni renuncie a toda esperanza. Sepa que cuando todo esté dicho y hecho, el Señor seguirá siendo el Rey, y la confianza que usted deposite en El no será en vano.

Edom es un ejemplo de todas las naciones que son hostiles con Dios. Nada puede romper la promesa de Dios de proteger a su pueblo de la destrucción total. En el libro de Abdías vemos cuatro aspectos del mensaje de Dios acerca del juicio:

(1) el mal ciertamente será castigado;

(2) los que son fieles a Dios tienen la esperanza de un nuevo futuro;

(3) Dios es soberano en la historia de la humanidad;

(4) el propósito final de Dios es establecer su reino eternal. Los edomitas habían sido crueles con el pueblo de Dios. Eran arrogantes y soberbios, y se aprovechaban de las desgracias ajenas. Cualquier nación que maltrate a las personas que obedecen a Dios será castigada, a pesar de lo invencible que parezca. De manera similar nosotros, como individuos, no debemos permitir sentirnos tan «cómodos» con nuestra riqueza o seguridad que no podamos ayudar al pueblo de Dios en necesidad. Esto es pecado. Y debido a que Dios es justo, las personas que siembran pecado cosecharán castigo.

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