El Dios de Jacob
¿Por qué se le llama a Dios así en las Sagradas Escrituras? La evidencia interna nos muestra grandes contrastes entre Jacob y Esaú. Jacob era definitivamente una persona egoísta y tramposa. ¿Por qué no llamar a Jehová “el Dios de Esaú”?
Aquí hay una lección muy valiosa. Dios no piensa ni actúa como los hacemos nosotros. Esta elección por parte de él es una manifestación de su gracia y su soberanía. El hombre nunca hará los méritos suficientes para que Dios cambie esas cualidades que lo hacen único.
El día de Jehová sobre Edom, Israel y las naciones
El día de Jehová sobre Edom y las naciones
En los versículos 15 y 16 se anuncia un nuevo tema: “el día de Jehová” contra todas las naciones. El versículo 15 puede dividirse en dos partes:
(1) 15a. Este “día de Jehová”, que “está cercano”, es un tiempo de juicio espantoso, está cercano en el tiempo, y se aplica a Edom, a las naciones que se levantan contra Edom y a todas las demás naciones. Abdías, siguiendo la tradición de Isaías 34, aplica “el día de Jehová” a Edom. Esta primera parte del versículo 15 introduce la segunda sección del libro: versículos 16-21.
(2) 15b. El profeta toma el principio básico del antiguo Israel y del sistema de justicia de Judá: “cualquiera que haga sufrir a otro, la misma injuria se le dará”. Este principio de retribución, que se cita muchas veces en el Antiguo Testamento, ahora está aplicado a Edom y a las demás naciones.
Esta declaración proverbial sirve de razón y como la base del juicio de Dios a Edom. Así como Edom participó activamente mientras Israel y Judá estaban siendo devastadas, así también será devastado el futuro. Esta segunda parte del versículo 15 es la conclusión de los versículos 1 a 14.
El versículo 16, que trata sobre el juicio de Dios a todas las naciones, puede dividirse en dos partes:
(1) 16a. “Beber” y comer eran parte del sello de las alianzas hechas entre las naciones antiguas. Probablemente Abdías se refiere a que Edom traicionó a Israel y a Judá, aun cuando había hecho un pacto con Israel en el monte Sion, sellándolo con bebida y comida durante los siglos XIX a. de J.C. y con Judá a inicios del siglo VI a. de J.C.. Pero Abdías extiende la referencia a todas las naciones, que también fueron aliadas de Israel y Judá durante su tiempo de aflicción. Siguiendo la metáfora frecuente en los profetas de “beber la copa de la ira de Jehová”, Abdías hace referencia probablemente a la destrucción de Jerusalén como parte del juicio de Dios sobre su pueblo que había pecado. Pero también es una amenaza para Edom y las demás naciones que serán juzgadas por Dios por su traición. Así el juicio proyectado sobre Edom llega a ser como un símbolo en los últimos tiempos del juicio de Dios para todas las naciones.
(2) 16b. Este juicio incluye a todas las naciones, todos beberán de la copa de la ira de Jehová. De este modo, el versículo 16 muestra que el juicio de Dios sobre los edomitas es uno de los aspectos del “día de Jehová”, que había llegado a su pueblo y que llegará a todas las naciones de la tierra, convirtiéndose así en un mensaje profético.
Los siguientes versículos amplían el oráculo de condenación sobre Edom y la salvación del “remanente” de Israel a través de conceptos teológicos opuestos: “monte Sion” y “Esaú”; “remanente” y “ningún remanente”.
Lecciones del castigo de Edom
1. Nadie que pretenda dañar al pueblo de Dios saldrá bien librado.
2. Los que están del lado de Dios serán protegidos y tienen esperanza de un día mejor.
3. Aunque parezca lo contrario, Dios tiene en sus manos los hilos de la historia y los maneja conforme a su soberanía.
4. La historia de la salvación es lineal (no cíclica) y se mueve inminentemente hacia un final.
5. Nos conviene llegar a formar parte del nuevo pueblo de Dios que es la iglesia.
