Jos 9:12 Este nuestro pan lo tomamos caliente de nuestras casas para el camino el día que salimos para venir a vosotros; y helo aquí ahora ya seco y mohoso.
Jos 9:13 Estos cueros de vino también los llenamos nuevos; helos aquí ya rotos; también estos nuestros vestidos y nuestros zapatos están ya viejos a causa de lo muy largo del camino.
Jos 9:14 Y los hombres de Israel tomaron de la provisiones de ellos, y no consultaron a Jehová.
Por segunda vez Josué actúa sin consultar a Jehová . La primera vez fue en Hai.
Jos 9:15 Y Josué hizo paz con ellos, y celebró con ellos alianza concediéndoles la vida; y también lo juraron los príncipes de la congregación.
El deseo de los moradores de Gabaón de pactar la paz sugiere que conocían la estipulación bíblica: los cananeos debían ser completamente destruidos, pero se autorizaba a Israel para que estableciera alianzas con pueblos distantes.
Jos 9:16 Pasados tres días después que hicieron alianza con ellos, oyeron que eran sus vecinos, y que habitaban en medio de ellos.
Jos 9:17 Y salieron los hijos de Israel, y al tercer día llegaron a las ciudades de ellos; y sus ciudades eran Gabaón, Cafira, Beerot y Quiriat-jearim.
Cuando los líderes probaron las provisiones de estos hombres, vieron que el pan estaba seco y mohoso, que los odres de vino estaban rotos y sus ropas y sandalias gastadas. Pero no pudieron advertir el engaño. Después de efectuar la alianza y ratificarla por juramento, se supo la verdad: los líderes de Israel habían sido engañados. Dios les había dicho específicamente que no celebraran ningún tratado con los habitantes de Canaán. Como estratega, Josué sabía lo suficiente para consultar con Dios antes de llevar a sus tropas a la batalla. Pero el tratado de paz parecía muy inocente, y Josué y los líderes tomaron la decisión por sí solos. Al dejar de buscar la dirección de Dios y avanzar rápidamente con sus propios planes, tuvieron que enfrentarse con gente enojada y una alianza incómoda.
La distancia entre Gilgal y Gabaón era de 30 km aproximadamente.
Jos 9:18 Y no los mataron los hijos de Israel, por cuanto los príncipes de la congregación les habían jurado por Jehová el Dios de Israel. Y toda la congregación murmuraba contra los príncipes.
Aquí se ilustra la importancia de guardar las promesas. Si Josué hubiese roto su alianza con la gente de Gabaón, jurado en presencia de Dios, ello habría equivalido a romper una promesa hecha a Dios, lo cual eventualmente habría suscitado que la ira divina cayera sobre Israel
Jos 9:19 Mas todos los príncipes respondieron a toda la congregación: Nosotros les hemos jurado por Jehová Dios de Israel; por tanto, ahora no les podemos tocar.
Jos 9:20 Esto haremos con ellos: les dejaremos vivir, para que no venga ira sobre nosotros por causa del juramento que les hemos hecho.
Josué y sus consejeros habían cometido un error. Pero debido a que habían prometido proteger a los gabaonitas, iban a cumplir su palabra. El juramento no se anuló a causa del engaño de los gabaonitas. Dios les había mandado cumplir con los juramentos y faltar a uno de ellos era algo grave. Esto nos anima a no tomar nuestras promesas a la ligera.
