El caso de los gabaonitas puede entenderse en la perspectiva de Dios; él dio un mandato a Moisés y a Josué en relación con los contactos que establecerían en la tierra prometida. él exige fidelidad absoluta a este pacto, pero permite la libre acción del ser humano en el proceso del cumplimiento del pacto. Cuando las acciones humanas colocan en peligro el cumplimiento de ese pacto la severidad de la acción divina puede ser explicable. Sin embargo, cuando algún desvío al cumplimiento del pacto puede ser aprovechado para incluir a otros en la alianza, y permite de esta manera llevar a cabo la misión hacia todos los pueblos, el error termina siendo convertido en una bendición tanto para el pueblo como para los que son recibidos dentro de él.
La bendición consiste en participar de la fe del pueblo que Dios ha llamado, como en el caso de Rajab. Lo que salva su vida no es la buena acción de ayudar a los espías, sino la fe que puso en Jehová y no en los dioses por ella conocidos. Ahora en el caso de los gabaonitas no es su “astucia” o engaño lo que los salva sino la participación en la fe de Israel, colocada en un Dios que los liberó de la esclavitud. En este caso como en otros se demuestra la soberanía de Dios que guía al pueblo aun en medio de los errores humanos. Esto no impide que él siga siendo fiel a su pacto ni que él continúe llevando a cabo su plan redentor con el pueblo escogido.
