(i) El discípulo es un regalo de Dios a Jesús. ¿Qué quiere decir eso? Quiere decir que el Espíritu de Dios nos mueve el corazón para que respondamos a la llamada de Jesús.
(ii) Por medio del discípulo le viene gloria a Jesús. El paciente al que ha curado le da gloria al médico; el estudiante al que ha preparado le da gloria al profesor; el atleta al que ha entrenado le da gloria al entrenador. Las personas que Jesús ha redimido Le dan honor a Él. La persona que era mala y se ha vuelto buena es la honra de Jesús.
(iii) El discípulo es una persona a la que se le ha confiado una tarea. Como Dios envió a Jesús, así Jesús envía a Sus discípulos. Aquí está la explicación de algo que nos extraña en este pasaje. Jesús empieza diciendo que no pide por el mundo; y sin embargo, vino porque de tal manera amó Dios al mundo. Pero, como ya hemos visto, en el evangelio de Juan el mundo significa también « la sociedad humana que se organiza sin tener en cuenta a Dios.» Lo que Jesús hace por el mundo es enviarle a Sus discípulos para que conozca a Dios y vuelva a Él.
Jesús ora por Sus discípulos para que sean tales que puedan ganar al mundo para Él. Además, este pasaje nos dice que Jesús les ofreció a los suyos dos cosas.
(i) Les ofreció Su alegría. Todo lo que les estaba diciendo estaba diseñado para comunicarles Su suprema alegría.
(ii) Y también les hizo una advertencia. Les dijo que eran distintos del mundo, y que no podían esperar de él nada más que su odio. Su nivel, sus principios y su escala de valores eran diferentes de los del mundo. Pero es una gozada batallar contra la tormenta y resistir a la marea; y es cuando arrostramos la hostilidad del mundo cuando entramos en el gozo que Jesús nos ha prometido.
Y todavía más: en este pasaje Jesús hace la más gloriosa declaración de propiedad de todas las Suyas. Orando a Dios, Le dice: «Todo lo que tengo Yo es Tuyo, y todo lo que Tú tienes es Mío.» La primera parte es natural y fácil de comprender, porque todo pertenece a Dios, y Jesús lo repitió una y otra vez; pero la segunda parte es alucinante: «¡Todo lo que Tú tienes es Mío!» De esto dijo Lutero: «Esto es algo que ninguna criatura puede decirle a Dios.» Nunca presentó Jesús más claramente Su identidad con Dios. Es una misma cosa con Él de tal manera que dispone de Su mismo poder y prerrogativas.
ORACIÓN DE JESÚS POR SUS DISCÍPULOS
Este pasaje tiene para nosotros un interés tan extraordinario porque nos dice lo que Jesús pedía para Sus discípulos.
(i) La primera cosa-esencial en que debernos fijarnos es que Jesús no Le pidió a Dios que sacara a Sus discípulos de este mundo. El no pidió para ellos una posibilidad de evasión, sino que alcanzaran la victoria. La clase de «cristianismo» que se refugia en conventos o monasterios no Le habría parecido Cristianismo a Jesús. La clase de «cristianismo» que no se identifica nada más que con la oración y la meditación y la vida retirada del mundo Le habría parecido una versión trágicamente truncada de la fe que vino a traernos. Él insistía en que era en medio de las vueltas y revueltas de la vida donde se tenía que vivir el Cristianismo.
Por supuesto que se necesita orar y meditar y retirarse a puerta cerrada para estar a solas con Dios; pero estas cosas no son el fin de la vida, sino medios para alcanzar el fin, que no es otro que demostrar la vida cristiana en los trabajos y las pruebas de la vida del mundo. El Cristianismo no se propone retirar a nadie de la vida, sino equiparle para vivirla mejor. No nos ofrece librarnos de problemas, sino capacitarnos para resolverlos. No nos ofrece una paz fácil, sino una milicia victoriosa. No nos ofrece una vida en la que se evitan y evaden los conflictos, sino en la que se arrostran y conquistan. Con todo y ser indudable que el cristiano no es del mundo, es verdad que es en el mundo donde tiene que vivir su cristianismo. No debe desear abandonar el mundo, sino conquistarlo.
(ii) Jesús pidió por la unidad de Sus discípulos. Donde hay divisiones, exclusividad, competencia entre las iglesias, la causa del Cristianismo está en peligro, y la oración de Jesús, frustrada. No se puede predicar el Evangelio en serio en una congregación que no es una compañía bien unida y trabada de hermanos. Iglesias en competencia no pueden evangelizar al mundo en serio. Jesús pidió que Sus discípulos fueran tan realmente una sola cosa como Él y el Padre; y no ha habido otra oración Suya que los cristianos individuales y las iglesias hayamos puesto tantas trabas para que se cumpliera.
(iii) Jesús Le pidió a Dios que protegiera a Sus discípulos de los ataques del maligno. La Biblia no es un libro teórico. No discute el origen del mal, pero tampoco deja lugar a dudas en cuanto al poder del mal que actúa en este mundo en contra del poder de Dios. Nos da ánimo y confianza saber que Dios está vigilando nuestras vidas como un centinela para mantenerlas a salvo del mal. El hecho de que caigamos en la tentación tantas veces es debido a que tratamos de enfrentarnos con ella dependiendo de nuestras propias fuerzas en lugar de buscar la ayuda y de recordar la presencia de nuestro Protector.
