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Juan 17: La Gloria de la Cruz

17.5 Antes de que Jesús viniese a la tierra, era uno con Dios. En este momento, cuando su misión sobre la tierra casi ha acabado, Jesús pide a su Padre que lo restaurase a su lugar original de honor y autoridad. La resurrección y ascensión de Jesús, y la exclamación que hace Esteban al morir (Act_7:56), atestiguan que Jesús sí volvió a su posición exaltada a la diestra de Dios.

17.10 ¿Qué quiso decir Jesús cuando dijo: «he sido glorificado en ellos»? La gloria de Dios es la revelación de su carácter y su presencia. La vida de los discípulos de Jesús revelan su carácter y El está presente en el mundo a través de ellos. ¿Revela su vida el carácter y la presencia de Cristo?

17.11 Jesús pedía que los discípulos estuvieran unidos en armonía y amor así como lo están el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, la unión más fuerte de todas. (Véanse las notas a 17.21-23.)

17.12 Judas fue «el hijo de perdición», que se perdió porque traicionó a Jesús (véase Psa_41:9).

17.13 El gozo es un tema común en las enseñanzas de Cristo. El quiere que estemos gozosos (véanse 15.11; 16.24, 33). La clave del gozo sin medida es vivir en contacto íntimo con Cristo, la fuente de todo gozo. Al hacerlo, experimentaremos el especial cuidado y la protección de Dios y veremos la victoria que da Dios aun cuando la derrota parece cierta.

17.14 El mundo odia a los cristianos porque los valores de estos difieren de los del mundo. Como los seguidores de Cristo no colaboran con el mundo uniéndose a su pecado, se convierten en acusaciones vivientes contra la inmoralidad del mundo. El plan que sigue el mundo es el de Satanás, y este es el enemigo declarado de Jesús y de su pueblo.

17.17 Un seguidor de Cristo se santifica (apartado para uso sagrado, lavado y hecho santo) al creer y obedecer la Palabra de Dios (Heb_4:12). Ya ha aceptado el perdón mediante la muerte sacrificial de Cristo (Heb_7:26-27). Sin embargo, la aplicación diaria de la Palabra de Dios tiene un efecto purificador sobre nuestros corazones. Las Escrituras señalan el pecado, nos mueven a confesar, renuevan nuestra relación con Cristo y nos guían de regreso al buen camino.

17.18 Jesús no pidió que Dios quitara a los creyentes del mundo, sino que los usara en el mundo. Como Jesús nos envía al mundo, no tenemos que tratar de escaparnos de él. Tampoco debemos evitar toda relación con inconversos. Tenemos el llamado a ser sal y luz (Mat_5:13-16), y debemos hacer la obra que Dios nos envió a hacer.

17.20 Jesús oró por los que le seguirían, incluyéndolo a usted y a otros que conoce. Oró pidiendo unidad (17.11), protección del mal (17.15) y santidad (17.17). Saber que Jesús oró por nosotros nos debe dar confianza al hacer la obra para el Reino de Dios.

17.21-23 El gran deseo de Jesús era que sus discípulos llegasen a ser uno. Quería que se uniesen para ser un poderoso testimonio de la realidad del amor de Dios. ¿Ayuda a la unidad del cuerpo de Cristo que es la Iglesia? Usted puede orar por otros cristianos, evitar el chisme, edificar a otros, trabajar juntos en humildad, dar de su tiempo y dinero, exaltar a Cristo y rehusar desviarse con discusiones sobre asuntos que provoquen división.

17.21-23 Jesús oró pidiendo unidad entre los creyentes basándose en la unidad de los creyentes con El y el Padre. Los cristianos pueden conocer la unidad entre ellos si viven unidos a Dios. Por ejemplo, cada pámpano que vive unido a la vid lo está también con todos los otros pámpanos que hacen lo mismo.

Juan 17:9-16

Estos versículos, como el resto del capítulo, contienen pensamientos profundísimos, pensamientos que nosotros no alcanzamos a descifrar. Más hay dos puntos que sí están a nuestro alcance y que merecen la atención de todo cristiano. a ellos circunscribiremos nuestro examen.

Se nos enseña, en primer lugar, que nuestro Señor Jesucristo hace algo por su pueblo creyente que no hace por los impenitentes. Acude al socorro de sus almas por medio de una intercesión especial. He aquí sus propias palabras a este respecto:» Yo ruego por ellos: no ruego por el mundo, sino por los que me diste..

Es esta una doctrina por la cual el mundo siente particular repugnancia. Nada causa tanto encono a los malos como la idea de que Dios haga distinción alguna entre los hombres; que ame a unos más que a otros. Mas las objeciones que aducen son débiles e injustas. a la verdad, un poco de reflexión debiera convencernos que un ser que contemplase con igual agrado lo bueno y lo malo, lo santo y lo impío, lo justo y lo injusto, seria un Dios de muy extraña naturaleza. La intercesión que Jesucristo hace por los que en él creen, está en armonía con la sana razón y con el sentido común.

Desde luego se deja comprender, por supuesto, que como sucede con toda otra verdad evangélica, es preciso enunciar esta doctrina con precisión, señalando, además, aquellas limitaciones que se desprenden del tenor de las Escrituras mismas. Debemos guardarnos, por una parte, de estrechar o limitar indebidamente el amor de Jesucristo hacia los pecadores, y por otra de exagerar su inmensidad. Es cierto que Jesucristo ama a todos los pecadores y los exhorta para que sean salvos; mas no es menos cierto que ama de una manera especial al bienaventurado gremio de los fieles, al gremio de las almas que santifica y glorifica. Es cierto que él ha perfeccionado una redención que es suficiente para toda la humanidad y que la ha ofrecido gratuitamente a todos; pero no es también menos cierto que tan solo los que creen participan de los efectos de esa redención. De la misma manera es cierto que él es Mediador entre Dios y los hombres; pero no es menos cierto que solo intercede activamente por los que se acercan a Dios por medio de él.

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