Muy difícil es, ciertamente, cumplir nuestro deber en tales casos. Es muy penoso tener que disentir de aquellos a quienes amamos, especialmente en asuntos espirituales; mas, si es preciso que así suceda, debemos tener presente que la firmeza y la decisión muchas veces son actos de verdadera bondad. El que ama sinceramente a sus parientes nunca hará mal por agradarlos. Y sobre todo, la firmeza acompañada de la amabilidad y de la lealtad, trae consigo su propio galardón.
Millares de cristianos darán gracias a Dios en el último día porque tuvieron parientes que prefirieren desagradarlos a ellos más bien que a Cristo, pues tal conducta acaso fue lo que los hizo pensar en las cosas eternas y lo que contribuyó eficazmente a la salvación de sus almas.
Este pasaje nos enseña también, que se debe aconsejar a los que estén pensando seguir a Cristo, que tomen en cuenta los sufrimientos y sacrificios que tal acto pueda acarrearles. Aunque esas palabras fueron dirigidas especialmente a la multitud que seguía a Jesús, sin pensar en lo que hacia, tienen también referencia a otras gentes y a otros siglos de la iglesia.
Es preciso no olvidar que es solo a costa de algunos sacrificios que se puede ser cristiano verdadero. Ser cristiano solo en el nombre y concurrir a la iglesia es fácil y no requiere sacrificios ningunos ; pero para obedecer a Cristo, para seguirlo, para creer en él, para confesarlo, se necesita de mucha abnegación. No podemos hacerlo sino al precio de nuestros pecados, de la confianza en nuestros propios méritos, de nuestra comodidad y de nuestros goces mundanos. Todo esto hemos de abandonarlo y tenemos que aprestarnos para lidiar contra un enemigo formidable y seguido de una numerosa falange. Tenemos que edificar una torre en una época de revueltas. Nuestro Señor Jesucristo quiere que comprendamos bien esto, y que «contemos los gastos..
Ahora bien ¿por qué se expresó así nuestro Señor? ¿Fue por ventura que quiso desanimar al pueblo para que no se afiliara en sus huestes? ¿O se propuso hacer parecer la puerta de la vida más angosta de lo que es? No es difícil contestar estas preguntas. Nuestro Señor hizo las advertencias citadas con el objeto de impedir que le siguiesen irreflexivamente, por motivos frívolos, o en un acaloramiento del momento que se entibiara a la hora de la tentación. «Sabia que nada es tan perjudicial a la causa de la religión como las reincidencias, y que nada las causa tanto como hacer prosélitos que ignoran las consecuencias que su profesión de fe pueda acarrearles. No quiso engrosar sus filas con soldados que saqueasen a la hora de la prueba. He aquí porqué mandó a los que pensaban hacerse sus discípulos que «contaran los gastos..
Seria un bien para la iglesia y para el mundo si los ministros del Evangelio tuvieran presente lo que nuestro Señor hizo en el caso arriba referido. A menudo, muy a menudo sucede que los guías espirituales dejan que sus feligreses se hagan ilusiones, y que crean que están convertidos cuando en realidad no lo están. Las emociones se apellidan fe, y las convicciones gracia. Esto no debiera suceder. Alentemos, en hora buena, a todo el que empiece a sentir en el alma los primeros rayos de fe, mas nunca exhortemos a nadie a seguir adelante sin hacerle presente la responsabilidad y las penalidades que trae consigo la religión cristiana. Digámosles que nos sigan, más tengamos cuidado de agregar: « Contad los gastos..
Este pasaje nos enseña, finalmente, cuan triste es la condición de los reincidentes y de los apóstatas. Esta lección íntimamente relacionada con la que le precede. La necesidad de contar los gastos se ve confirmada con el cuadro de las consecuencias que acarrea la falta de cumplimiento de ese deber. El hombre que ha hecho profesión de fe, y que después falta a sus promesas, es como la sal que ha perdido su sabor, y que, por consiguiente es inútil. «Ni para la tierra, ni aun para el muladar es buena: fuera echan.» Y, no obstante, esa sal es adecuado emblema del reincidente. Qué mucho que nuestro Señor dijera: « Quien tiene oídos para oír oiga..
La verdad que nuestro Señor presenta así es muy triste; pero es bueno que sea bien conocida, porque es muy útil.
Ninguno se encuentra en una situación tan peligrosa como el que, habiendo conocido la verdad y profesado amarla, quebranta sus votos y vuelva al mundo. No se le puede decir nada que ya no sepa. No se le puede mostrar una doctrina que ya no haya oído. No ha pecado por ignorancia: a sabiendas se ha, separado de Cristo. Ha pecado contra un Dios que le es conocido, y por consiguiente, su estado es casi irremediable. Para Dios todas las cosas son posibles, y sin embargo escrito está:» Porque es imposible que los que una vez recibieron la luz. y han caído en apostasía, sean renovados de nuevo por el arrepentimiento..
Meditemos bien estos puntos. No temamos empezar a servir a Cristo mas hagámoslo con seriedad y deliberación, y considerando bien el paso que vamos a dar. Y cuando hayamos empezado, imploremos a Dios nos dé gracia para perseverar y no dar un paso hacia atrás.
