Ministerio basado en principios bíblicos para servir con espíritu de excelencia, integridad y compasión en nuestra comunidad, nuestra nación y nuestro mundo.

Logo

Lucas 19: El huésped del que todos necesitaban

También se nos enseña con esta parábola, que todos los cristianos tendrán indefectiblemente que dar cuenta de sus acciones. Cuando el noble regresó, «mandó llamar a sí aquellos siervos a quienes había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno.

Vendrá un día en que nuestro Señor Jesucristo juzgará a su pueblo y en que recompensará a cada individuo de acuerdo con sus obras. El mundo no seguirá siempre el mismo curso que sigue ahora. El desorden, la confusión, la hipocresía, el pecado impune no permanecerán perdurablemente sobre la faz de la tierra. El gran trono blanco será erigido, y el Juez universal se sentará sobre él; los muertos serán resucitados; todos los vivientes comparecerán ante el tribunal; los libros serán abiertos; y, nobles y plebeyos, ricos y pobres, sabios e ignorantes, todos, todos tendrán que dar cuenta a Dios, y todos recibirán una sentencia cuyos efectos serán eternos.

Con esta parábola se nos da a entender, además, cuál será el galardón de los verdaderos cristianos. Nuestro Señor dijo que los que resultaren ser siervos fieles recibirán honra y provecho. El premio de cada uno será proporcionado a su consagración a los deberes que le hayan tocado en suerte. A uno se le dará autoridad sobre diez ciudades, y a otro sobre Lucas cinco.

En la apariencia los hijos de Dios reciben pocas recompensas en la vida presente. Muchas veces se les llena de baldón, y para entrar en el reino de Dios tienen que pasar muchos trabajos. Es que los goces que acarrea la piedad no consisten en bienes terrenales sino en la paz interior, la esperanza y el placer de creer. Además, algún día serán abundantemente recompensados; y se llenarán de asombro al ver que su maestro les da un premio inapreciable por todo lo que han tenido que sufrir por amor suyo. «Lo que en este tiempo se padece, no es digno de compararse con la gloria venidera .que en nosotros ha de ser manifestada.» Rom_8:18.

Estos versículos nos enseñan, por último, cuan inevitable será en el día postrero la condenación de los hombres irreligiosos. En ellos se nos refiere que uno de los siervos no había hecho cosa alguna de utilidad con el dinero de su señor, sino que lo colocó en un pañezuelo. También se nos dice cómo fueron vanas las palabras que pronunció en defensa propia, y como fue castigado por no haber hecho buen uso de lo que se le había confiado. Ni es difícil determinar de qué clase de personas es tipo ese hombre: lo es de todos los impíos, y el castigo que recibió simboliza el castigo a que estos serán condenados en el último día.

No olvidemos qué fin es el que espera a los impíos. No hay medio alguno de evadir la terrible majestad del día del juicio.

Las falsas protestas de fe, y la mera formalidad en el cumplimiento de los ritos exteriores, no serán parte a obtenernos del eterno Juez una sentencia favorable. Las disculpas con que tantas personas tranquilizan ahora su conciencia serán vanas ante el tribunal de Cristo. Los que han poseído privilegios y talentos especiales, y no han hecho uso de ellos, tendrán que lamentar su negligencia.

Estos son pensamientos solemnes. ¿Quién se atreverá a levantar la cerviz en el gran día en que el Señor de cielos y tierra pida cuenta de sus minas? No es importuno terminar la consideración de esta parábola con las siguientes palabras de S.

Pedro: «Estando en esperanza de estas cosas, procurad con diligencia que seáis de él hallados sin mácula y sin reprensión, en paz.» 2Pe_3:14.

Lucas 19:28-40

Notemos, en primer lugar, la omnisciencia divina que en Cristo revelan estos versículos. Mandó a dos de sus discípulos que fueran a una aldea vecina, y les dijo que a la entrada encontrarían un pollino en el cual no se había sentado hombre alguno. Es decir, les expresó con tanta exactitud lo que verían y oirían como si ya todo hubiera tenido lugar.

El lector atento observará que en otros pasajes del Evangelio se nota la misma circunstancia. En uno se nos dice que él sabía cuales eran los pensamientos de sus enemigos; en otro, que conocía lo que pasaba en el interior del hombre; y en otro, que desde el principio sabía quienes eran los que no creían y quien le había de entregar. Tal conocimiento es un atributo que solo pertenece a Dios.

La omnisciencia de Cristo debiera alarmar a los pecadores e inclinarlos al arrepentimiento. «No hay tinieblas ni sombra de muerte en que se encubran los que obran maldad.» Si van a un retrete privado, allí los sigue la vista de Cristo. Si en lo oculto traman villanías y maldades, Cristo los observa. Si en secreto hablan contra las personas rectas y piadosas, Cristo los oye. Tal vez logren engañar a los hombres, mas no pueden engañar al Señor.

Al pensar en el conocimiento ilimitado de Cristo el verdadero cristiano debiera llenarse de esperanza y sentirse impulsado a hacer mayores bienes sobre la tierra. Cristo lo ve constantemente, y oye cada palabra que sale de sus labios, y lee todos los pensamientos que cruzan su mente. Que no se aflija, pues, cuando el mundo lo injurie o calumnie. Que diga en tales casos: «Señor, tú sabes todas las cosas: tú sabes que te amo..

Deja el primer comentario

Otras Publicaciones que te pueden interesar