Hay que notar que el crimen del que se acusaba a Jesús era blasfemia. El pretender ser el Hijo de Dios era un insulto a la majestad de Dios, y por tanto blasfemia, que se castigaba con la muerte.
Es el hecho trágico que, cuando Jesús pidió amor, ni siquiera recibió justicia. Es el hecho glorioso que Jesús, aun saliendo de una noche de interrogatorios maliciosos, burlas y malos tratos, no tenía la menor duda de que se sentaría a la diestra de Dios y su victoria era segura. Tenía una fe que desafiaba a los Hechos. Él nunca pensó, ni por un momento, que los hombres podían derrotar el propósito de Dios.
Lucas 22:1-71
22.1 Todos los judíos varones mayores de doce años de edad debían ir a Jerusalén para la Fiesta de la Pascua, a la cual le seguía la Fiesta de los Panes sin Levadura. Para estas festividades, judíos de todas partes del Imperio Romano convergían en Jerusalén para celebrar uno de los acontecimientos más importantes de su historia. Si desea más información acerca de la Pascua y la Fiesta de los Panes sin Levadura, véase la primera nota a Mar_14:1.
22.3 La parte de Satanás en la traición de Jesús no quita en absoluto la responsabilidad de Judas. Desilusionado porque Jesús hablaba de morir antes que establecer su Reino, Judas pudo tratar de manipular al Maestro, procurando que usara su poder para probar que era el Mesías. O a lo mejor, Judas no entendió en qué consistía la misión de Jesús, tampoco creía que era el escogido de Dios. (Si desea más información acerca de Judas, véase su perfil en Marcos 14.) Sin importar lo que Judas pensaba, Satanás supuso que la muerte de Jesús daría por terminada la misión y detendría el plan de Dios. Como Judas, Satanás no sabía que la muerte de Jesús era la parte más importante en el plan de Dios.
22.7, 8 La comida de la Pascua incluía cordero, porque cuando los judíos se preparaban para salir de Egipto, Dios les dijo que debían matar uno, usar su sangre para pintar los dinteles de sus casas y preparar la carne para comerla. Pedro y Juan tuvieron que comprar y preparar el cordero así como también el pan sin levadura, aderezo, vino y otros alimentos ceremoniales.
22.10 Comúnmente las mujeres, no los hombres, iban al pozo y llevaban el agua a la casa. Este hombre quizás estaba entre el gentío.
22.14-18 La Pascua conmemoraba la huida de Israel de Egipto cuando la sangre de un cordero, puesta en los dinteles de las puertas, salvó de la muerte a sus primogénitos. Este acto simbolizaba la obra de Jesús en la cruz. Como el Cordero de Dios sin mancha, derramaría su sangre a fin de salvar a los suyos del juicio y la muerte por el pecado.
22.17, 20 Lucas menciona dos copas de vino, mientras que Mateo y Marcos se refieren solo a una. En la cena tradicional de Pascua, el vino se sirve cuatro veces. Cristo hizo alusión a su cuerpo y a su sangre cuando ofreció la cuarta y última copa.
22.17-20 Los cristianos difieren en su interpretación del significado de la conmemoración de la cena del Señor. Hay tres puntos de vista principales: (1) el pan y el vino llegan a ser el cuerpo y la sangre de Cristo; (2) el pan y el vino permanecen invariables, Cristo está espiritualmente presente y a través de ellos por la fe; (3) el pan y el vino, que permanecen invariables, son el recuerdo del sacrificio de Cristo. No importa cuál punto de vista prefiera, todos los cristianos están de acuerdo en que la santa cena conmemora la muerte de Cristo en la cruz por nuestros pecados y señala la venida del Rey en gloria. Cuando participamos, mostramos nuestra profunda gratitud de su obra a nuestro favor y nuestra fe se hace más sólida.
22.19 Jesús le dijo a sus discípulos que partieran el pan y lo comieran «en memoria de mí». Quería que recordaran su sacrificio, la base del perdón de los pecados y también su amistad que podían seguir gozando a través de la obra del Espíritu Santo. Aunque el significado exacto de la Comunión se ha debatido fuertemente a lo largo de la historia de la Iglesia, los cristianos siguen comiendo el pan y bebiendo el vino en memoria de su Señor y Salvador Jesucristo. No renuncie a participar de la cena del Señor, deje que le recuerde lo que Cristo hizo por usted.
22.20 En tiempos del Antiguo Testamento, Dios aceptaba perdonar los pecados si traían animales al sacerdote para que los sacrificara. Cuando se estableció este sistema sacrificial, el acuerdo entre Dios y el hombre se selló con la sangre de animales (Exo_24:8). Sin embargo, la sangre de animales no tiene la virtud de limpiar pecados (solo Dios puede perdonar pecados), el sacrificio de animales se repetía cada día y cada año. Jesús instituyó un «nuevo pacto» o acuerdo entre el hombre y Dios. Bajo este nuevo pacto, Jesús moriría en lugar de los pecadores. Como en el caso de la sangre de los animales, su sangre (porque El es Dios) limpiaría los pecados de todo aquel que depositara su fe en El. Y su sacrificio nunca se repetiría pues sería aceptable por toda la eternidad (Heb_9:23-28). Los profetas vieron este nuevo pacto futuro que cumpliría el antiguo pacto sacrificial (Jer_31:31-34), y Juan el Bautista llamó a Jesús el «Cordero de Dios que quita el pecado del mundo» (Joh_1:29).
