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Marcos 15: El silencio de Jesús

(iii) En cualquier caso José fue uno de aquellos a quienes la Cruz movió aún más que la vida de Jesús. Cuando vio a Jesús vivo, sintió Su atracción, pero tal vez no llegó a comprometerse totalmente con Él; pero cuando vio a Jesús morir -y es de suponer que estuviera presente en la crucifixión- se le quebró el corazón de amor, y no dejó que ninguna actitud de prudencia le impidiera darse a conocer corito amigo de Jesús cuando hasta Sus mismos discípulos estaban escondidos.

Primero el centurión, y después José. Es maravilloso lo pronto que empezaron a hacerse realidad las palabras de Jesús cuando dijo que cuando fuera levantado de la tierra atraería a Sí a todos los hombres (Joh_12:32 ).

Marcos 15:1-47

15.1 ¿Por qué los judíos enviaron a Jesús a Pilato, el gobernador romano? Los romanos le quitaron a los judíos el derecho de aplicar la pena de muerte, por lo cual tenían que sentenciarlo los romanos. Más importante aún, los judíos querían que crucificaran a Jesús, forma de ajusticiar que creían que incluía la maldición de Dios (véase Deu_21:23). Esperaban persuadir al pueblo de que Jesús estaba bajo maldición, no bajo la bendición de Dios.

15.3, 4 Los judíos tuvieron que inventar nuevas acusaciones contra Jesús para llevarlo ante Pilato. Como para el gobernador romano el cargo de blasfemia no tendría ninguna importancia, lo acusaron de otros tres delitos: (1) soliviantar al pueblo para que no pagara impuestos a Roma, (2) afirMarcos que era «el Rey de los judíos», (3) provocar disturbios en todo el país. La evasión de impuestos, la traición y el terrorismo sí eran motivos de preocupación para Pilato (véase también Luk_23:2).

15.5 ¿Por qué Jesús no contestó a las preguntas que le hizo Pilato? Habría sido inútil contestarlas, además, el tiempo llegó para dar su vida a fin de salvar al mundo. No tenía motivos para prolongar el juicio ni intentar salvarse. El fue el supremo ejemplo de paz y confianza en sí mismo. En esto ningún criminal ordinario podría imitarlo. Nadie podría detenerlo en su plan de consuMarcos la obra que vino a realizar en la tierra (Isa_53:7).

15.7 A Barrabás lo arrestaron por participar en una rebelión en contra del gobierno romano y, aunque cometió asesinato, los judíos lo consideraban un héroe. Los judíos independentistas acérrimos detestaban que los gobernaran los paganos de Roma. Aborrecían pagar impuestos que financiaran a tan despreciable gobierno y sus dioses. La mayoría de las autoridades romanas, que tenían que resolver las disputas entre judíos, odiaban a su vez a estos. Este período de la historia era propicio para la rebelión.

15.8 Tal vez esta multitud era de judíos leales a sus líderes. Pero, ¿dónde estaban los discípulos y las multitudes que días antes gritaron: «¡Hosanna en las alturas!» (11.10)? Los seguidores de Jesús temían a los líderes judíos por lo cual se escondieron. Otra posibilidad es que entre la multitud había mucha gente que participó en el desfile del Domingo de Ramos, pero que se volvieron en contra de Jesús cuando vieron que no iba a ser un conquistador terrenal.

15.10 Los judíos odiaban a Pilato, pero acudieron a él para que les hiciera el favor de condenar a Jesús a la crucifixión. Es obvio que Pilato se dio cuenta de que todo era un teatro. ¿Por qué otra cosa esta gente que lo odiaba a él y al Imperio Romano que representaba le iba a pedir que declarara convicto de traición y condenara a la pena de muerte a uno de sus paisanos judíos?

15.13 La crucifixión era la pena que los romanos aplicaban por el delito de rebelión. Solamente los esclavos y los que no eran ciudadanos romanos podían crucificarse. Si crucificaban a Jesús, moría como un rebelde o un esclavo, no como el Rey que proclamaba ser. Esto es, precisamente, lo que los líderes religiosos judíos querían al incitar a la multitud hasta el frenesí. Además, la crucifixión lo haría aparecer como que los romanos lo mataban y por lo tanto la multitud no culparía a los líderes religiosos.

15.14, 15 ¿Quién fue el culpable de la muerte de Jesús? En realidad, todos. Los discípulos lo abandonaron aterrorizados. Pedro negó conocer a Jesús. Judas lo traicionó. La multitud que lo siguió se quedó estática sin hacer nada. Pilato trató de agradar al pueblo. Los líderes religiosos promovieron activamente la muerte de Jesús. Los soldados romanos lo torturaron. Si usted hubiera estado allí, ¿cuál hubiera sido su reacción?

15.15 La calurosa y polvorienta región de Judea, donde Pilato era gobernador, no era mucho más que una avanzada del Imperio Romano. Debido a que estaba muy lejos de Roma, a Pilato se le asignó un pequeño ejército. Su principal deber era mantener la paz. Por los recuentos históricos sabemos que a Pilato ya se había advertido de otros alzamientos en la región. Aunque no vio ninguna culpa en Jesús, ni razón alguna para condenarlo a muerte, se asustó cuando oyó a la multitud decir que lo se lo comunicarían al César (Joh_19:12). Un informe así, acompañado de una rebelión, podría costarle su posición y sus esperanzas de ascenso.

15.15 Aunque de acuerdo con la ley romana Jesús era inocente, Pilato cedió ante la presión política. Echó a un lado todo cuanto sabía que era bueno. Trató de congraciarse con los líderes judíos dictando una sentencia que agradaría a todos y lo protegería a él. Cuando hacemos caso omiso de las declaraciones de Dios sobre lo bueno y lo malo, y tomamos decisiones basadas en el qué dirán, caemos en componendas e ilegalidades. Dios promete honrar a quienes actúan rectamente, no a quienes tratan de complacer a todos.

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