El argumento de Jesús es muy sencillo. Uno de los rabinos judíos preguntaba: «¿Hay algún hombre que aborrezca alguna vez a su hijo?» El argumento de Jesús es que ningún padre le niega nunca a su hijo lo que le pide; y Dios, el gran Padre no les negará jamás sus peticiones a Sus hijos.
Los ejemplos de Jesús están maravillosamente seleccionados. Pone tres ejemplos -porque Lucas añade un tercero a los dos que da Mateo. Si un hijo pide un panecillo, ¿le va a dar su padre una piedra? Si un hijo pide un pescado, ¿le va a dar su padre una serpiente? Si un hijo pide un huevo, ¿le va a dar su padre un alacrán? (Luk_11:12 ). El detalle está en que en cada caso las dos cosas que se citan tienen una cierta semejanza externa.
Los pequeños y redondos cantos rodados calizos de la orilla tenían exactamente la forma y el color de panecillos. Si un hijo pide pan, ¿se va a burlar de él su padre ofreciéndole una piedra, que parece un panecillo pero que no se puede comer?
Si un hijo pide un pescado, ¿le va a dar su padre una serpiente? Es casi seguro que la serpiente sería una anguila. Según las leyes alimentarias judías, las anguilas no se podían comer, porque eran peces inmundos. «Tendréis por inmundo todo lo que en las aguas no tiene aletas y escamas» (Lev_11:12 ). Esa disposición descartaba la anguila como comestible. Si un hijo pide un pescado, ¿le va a dar su padre un pescado, sí, pero un pescado que está prohibido comer? ¿Se va a burlar un padre del hambre de su hijo de esa manera?
Si el hijo pide un huevo, ¿le va a dar su padre un alacrán? El alacrán es un animalejo peligroso. En acción se parece bastante a una langosta pequeña, con pinzas con las que sujeta a sus víctimas. El veneno lo lleva en la cola, que voltea hacia delante para liquidar a su víctima. El veneno puede ser sumamente doloroso, y algunas veces hasta mortal. Cuando el alacrán está descansando tiene las pinzas y la cola recogidas hacia dentro, y hay una clase blanca de alacrán que, cuando está enroscado, se parece totalmente a un huevo. Si un hijo pide un huevo, ¿se va a burlar de él su padre dándole un alacrán vivo?
Dios no desoye nunca nuestras oraciones; ni se burla de ellas. Los griegos tenían leyendas de dioses que contestaban las oraciones de los humanos, pero dándoles cosas que ocultaban un anzuelo, o tenían doble filo. Aurora, la diosa del alba, se enamoró del joven mortal Titón según una leyenda. Zeus, el rey de los dioses, le ofreció a Aurora el don que eligiera para su amante mortal. Ella, naturalmente, escogió que Titón fuera inmortal; pero se le olvidó pedir que Titón fuera siempre joven; así es que TitÆf3n se iba haciendo cada vez más viejo y no se podía morir, y el don resultó ser una maldición.
Aquí hay una lección: Dios contestará siempre nuestras peticiones, pero a Su manera, y Su manera será la de la perfecta sabiduría y el perfecto amor. A menudo, si contestara nuestras peticiones como queremos en ese momento, sería lo peor para nosotros, porque en nuestra ignorancia pedimos muchas veces cosas que serían nuestra ruina. Este dicho de Jesús nos enseña, no sólo que Dios contesta, sino que Dios contesta con sabiduría y amor.
Aunque ésta es la carta magna de la oración, nos impone ciertas obligaciones. En griego hay dos clases de imperativo; está el imperativo aoristo, que formula una orden definida. «¡Cierra la puerta cuando entres!» Eso sería un imperativo aoristo. Y está el imperativo presente, que formula una orden de hacer algo siempre, o seguir haciéndolo. « Cierra la puerta siempre que entres» sería un imperativo presente. Los imperativos aquí son imperativos presentes; por tanto Jesús está diciendo: «Sigue pidiendo; persiste en buscar; insiste en llaMarcos» Nos está diciendo que seamos constantes en la oración; que no nos desanimemos nunca y dejemos de orar. Está claro que esa es la prueba de nuestra sinceridad. ¿Queremos de veras lo que pedimos? ¿Se trata de algo que podemos presentarle a Dios insistentemente? Porque la mayor prueba de legitimidad de nuestro deseo es: ¿Puedo presentárselo a Dios en oración?
Jesús establece aquí los Hechos gemelos de que Dios siempre contesta nuestras oraciones a Su manera, con sabiduría y amor y de que debemos ofrecerle a Dios una vida de oración indesmallable, lo que pone a prueba la legitimidad de las cosas que Le pedimos, y nuestra propia sinceridad en pedirlas.
EL EVEREST DE LA ÉTICA
Mateo 7:12
Por tanto, todo lo que queráis que los demás hagan por vosotros, hacedlo vosotros por ellos; porque esto es la Ley y los Profetas.
Esta es probablemente la cosa más universalmente famosa que dijo Jesús. Con este mandamiento el Sermón del Monte alcanza su cima. Este dicho de Jesús se ha llamado « la piedra clave de todo el discurso.» Es la cima más alta de la ética social, y el Everest de toda la enseñanza ética.
