Sof 1:18 Ni su plata ni su oro podrá librarlos en el día de la ira de Jehová, pues toda la tierra será consumida con el fuego de su celo; porque ciertamente destrucción apresurada hará de todos los habitantes de la tierra.
Ni su plata ni su oro : Aunque los monarcas Manasés y Amós pagaron tributo a Asiria a cambio de la libertad de Judá, ésta no podrá sobornar al Señor.
El dinero y la riqueza son buenos en su lugar, pero inútiles ante Dios. En esta vida, el dinero puede torcer nuestra perspectiva, dándonos sentimientos de seguridad y de poder. En el juicio, solo importa la obra redentora de Cristo a nuestro favor. Unicamente El nos rescatará si creemos en El. No confíe en el dinero, confíe en Cristo.
Genealogía del profeta
La genealogía de Sofonías es más extensa que la de ningún otro profeta. De ocho de los profetas no se da ninguna genealogía (Daniel, Amós, Abdías, Miqueas, Nahúm, Habacuc, Hageo y Malaquías). En la genealogía de seis profetas solamente se menciona el nombre de su padre (Isaías, Jeremías, Ezequiel, Oseas, Joel y Jonás). La genealogía de Sofonías se extiende hasta su tatarabuelo, un tal Ezequías. La norma en la literatura hebraica es que la genealogía sirve para establecer el derecho de la persona para la adquisición de poder, propiedad o posición social. Por lo tanto se establece que el tal Ezequías en la familia de Sofonías debe haber sido una persona de importancia. Lo más probable es que se refiere al rey Ezequías quien reinó desde el 715 hasta el 689 a. de J.C. e intentó hacer importantes reformas religiosas en el culto y la práctica de la fe de Israel.
Tener un antepasado tan distinguido daría más autoridad a la predicación de Sofonías y aún más indicará que ser reformador era una tradición familiar. Su voz era la voz de la realeza y la gente prestó atención. Incluso el uso de un hebreo culto y elegante además de la teología del libro indican que Sofonías era miembro de la alta sociedad política y religiosa de Jerusalén. Estaba convencido de que una reforma religiosa al estilo de la de Deuteronomio era urgente, pero tal vez por la decadencia de la sociedad en el año 626 a. de J.C. era demasiado tarde para esperarla..
Otro aspecto de su genealogía es que era de descendencia africana. En el hebreo bíblico y en el hebreo moderno cusi significa “africano”. Se emplea para describir a la gente de Egipto y especialmente a los de las regiones del valle del Nilo muy al sur. La causa del desacuerdo entre Moisés y su hermana María era sobre la mujer cusita de Moisés (Núm. 12). Jeremías habla de oficiales cusitas en la corte del rey; incluso uno de ellos lo rescató del pozo de muerte.
Durante el reinado de Ezequías hubo alianzas políticas y militares con la dinastía cusita que gobernó a Egipto en aquél entonces. Se nombra al Faraón Tirhaca como rey de Etiopía y contra él Isaías lanzó un oráculo.
El nombre Sofonías también significa “Protegido por Jehová” o “Tesoro de Jehová”. “En el refugio de tu presencia los esconderás de la conspiración del hombre”.
1. El anuncio del juicio de Dios sobre Judá, 1:2-6
Sin preámbulo, el profeta lanza su palabra de juicio como si fuera un relámpago. El v. 2 dice que el día de juicio será como un fuego arrasador que va a consumir o acabar (cup) a todos los seres vivientes de la “faz de la tierra cultivable” (adamah). No es opinión del profeta; es nada menos que un dicho de Dios.
Indica que la alternativa al diluvio que ocurrió en tiempos de Noé será el fuego universal, que incluso será más demoledor que el diluvio pues afectará también la vida marina. Debido a la promesa dada a Noé, los escritores del AT y del NT dicen siempre que la próxima destrucción de la creación será por fuego.
Los siguientes versículos, luego de dar la sentencia, anuncian los cargos específicos contra Judá y Jerusalén. Como si fuera acusado ante un tribunal, el pueblo está notificado de tres acusaciones concretas:
(1) Idolatría: Han cambiado a Dios para adorar a los dioses de la fertilidad de los cananeos, a Baal (ba’al). El mismo Baal que Elías derrotó en su contienda sobre el monte Carmelo.
(2) Sincretismo: Han mezclado el culto a Jehová con ritos dedicados a las estrellas y a Moloc, el dios de los amonitas. Este sincretismo no era nuevo en Israel, ya Salomón había edificado un altar a ese dios para satisfacer a una de sus esposas extranjeras. El pueblo pagaba a los sacerdotes de Jehová y al mismo tiempo a los sacerdotes idólatras. Como buenos paganos de todas las épocas, incluyendo la presente, subían a las terrazas para adorar al sol, la luna y las estrellas. Profesan lealtad a Jehová pero en la práctica adoran a los dioses paganos.
(3) Indiferencia al Dios verdadero: Han dejado de invocar el nombre de Dios o de seguirlo en la vida diaria. Ya no buscan la voluntad de Dios para sus vidas. Indica que piensan que Dios no se va a molestar por ellos, creen que no le importa lo que hacen o no hacen. El pueblo se ha convertido en un pueblo cínico.
