Advertencias sobre el día de Jehová
En éste, el segundo mensaje o proclamación del profeta, presenta por primera vez el concepto del día venidero de Jehová. Será un tiempo de castigo y destrucción total sobre los desobedientes de Judá y Jerusalén. C. T. Francisco dice que el profeta hace seis afirmaciones sobre ese día :
(1) El día de Jehová es inminente
(2) Será un día de terror
(3) Viene como castigo por el pecado
(4) Irá acompañado de convulsiones en la naturaleza
(5) Caerá sobre toda la creación, humanos (hebreos y extranjeros), animales
(6) Solamente un remanente escapará de este juicio. Sólo ellos se gozarán de las glorias de la edad mesiánica
Sofonías presenta su mensaje en el escenario de un tribunal jurídico. Los cargos contra los acusados se presentan como motivos del castigo inevitable que caerá sobre ellos. El hecho que habló con tanto énfasis sobre los pecados de los oficiales y los príncipes indica que tuvo fácil entrada al palacio y las casas de la alta sociedad. Fue un profeta que tuvo relaciones sociales importantes en Jerusalén. Pero también tuvo contacto con los comerciantes y la gente obrera de la ciudad. Es muy probable que como Isaías, quien vivió cien años antes que él, era de linaje real y gozaba de suficientes ingresos para mantener el estilo de vida de la clase alta, pero no se olvidó de la situación de los pobres. Seguramente era casado aunque no se sabe nada de su esposa. Era normal y esperado para el hombre hebreo casarse, como se ve en los casos de Isaías y Ezequiel.
La primera parte del mensaje debe haber causado escalofrío a sus oyentes distinguidos. Dice que Dios va a hacer un gran sacrificio en Jerusalén y ellos mismos serán las víctimas. Más tarde se verá que los invitados son los ciudadanos de las naciones que van a conquistar a Judá y Jerusalén.
Nos parece raro que los príncipes y los hijos del rey fuesen castigados por emplear “vestido extranjero”. Pero en aquel entonces el vestido indicaba la lealtad religiosa y política de la persona. Es más, si la persona era de la realeza significaba que la nación no era independiente sino una colonia o dependencia de la nación cuya ropa se empleaba. Se habían perdido las cualidades y costumbres que lo distinguían como pueblo o nación. El traje y la música nacional de cada pueblo da un mensaje al mundo.
Es muy difícil saber cual era el pecado de “los que saltan la puerta”. Probablemente tenía que ver con la costumbre de los cananeos y otros pueblos de sacrificar a un niño y colocar sus restos bajo la piedra de entrada de una casa nueva. Las excavaciones arqueológicas en Palestina han revelado restos humanos y animales enterrados debajo de los cimientos de muchas casas.
Es interesante cómo los ladrones de aquél entonces, al igual que los de hoy, eran muy supersticiosos. No tuvieron conciencia al robar, pero quisieron evitar la posibilidad de una maldición por ser culpables de profanar a un muerto; por lo tanto saltaban el umbral cuando entraban a saquear. También puede hacer referencia a los adoradores de Dagón, que por superstición no pisaban el umbral de la puerta del templo.
El profeta describe un recorrido que Dios hace de la ciudad para averiguar cómo la gente está recibiendo su mensaje. Sabe que su simpatía es con la población, no con los príncipes. Lo único que se sabe de las dimensiones de la ciudad durante la vida de Sofonías es la información que Nehemías nos da cuando reparó las murallas. Hace una enumeración de ciertos sitios de la ciudad de Jerusalén.
La expresión “Segundo Barrio” es una posibilidad de traducción a mishneh. Parece hacer referencia a un distrito de la ciudad. En esa época Hulda la profetisa tenía su casa en este sitio. Probablemente era un barrio en el norte de la ciudad que sería el primer blanco de un ejército invasor.
“Los collados” se refieren al hecho de que Jerusalén fue edificado sobre montañas no muy altas. “Mactes” significa “cuenca”; por lo tanto probablemente era el valle entre Jerusalén del este y Jerusalén del oeste cuyo nombre era Tiropoeon. Hoy día ese lugar se ha rellenado totalmente. En aquél entonces era el lugar del mercado público protegido del viento que levantaba tanto polvo. Según algunos, ese mercado era conocido por negocios turbios. Los comerciantes debieron tener mucha plata puesto que no existían monedas en esa época. El valor del artículo se calculaba por su peso en plata.
