En las Leyes de Platón, los guardianes del estado son los que tienen el deber de supervisar los deportes, la alimentación y la educación de los menores para que sean «sanos de pies y manos, y de ninguna manera, si es posible, estropeen su naturaleza con sus hábitos.» Los funcionarios a los que Platón llama inspectores de los mercados son episkopoi que « supervisan la conducta personal, manteniendo el ojo en el comportamiento desordenado e indisciplinado para castigar a los que lo necesitan.»
En las leyes y la administración de Atenas, los episkopoi eran gobernadores y administradores e inspectores enviados a los estados súbditos para que se cumplieran la ley, el orden y la lealtad. En Rodas, los principales magistrados eran cinco episkopoi que presidían el buen gobierno, la ley y el orden del estado.
Epískopos es, por tanto, una palabra polivalente pero siempre noble. Quiere decir protector de la seguridad pública, guardián del honor y la honradez, supervisor de la correcta educación y de la moral pública, administrador de la ley y el orden público. Así que el llamar a Dios Epískopos de nuestras almas es decir que Él es nuestro Guardián, Protector, Guía y Director.
Dios es el Pastor y el Protector de nuestras almas. Nos cuida con Su amor; nos protege con Su poder, y nos guía por el buen camino con Su sabiduría.
