(b) Logos es la palabra normal en griego para mente o razón; por tanto, loguikós tiene a menudo el sentido de razonable o inteligente. La Reina-Valera traduce esta palabra en Romanos 12:1 por racional.
(c) Logos quiere decir en griego también palabra, y loguikós quiere decir lo que pertenece a la palabra. Este es el sentido que dan algunas traducciones, y nosotros creemos que es correcto. Pedro ha estado hablando de la Palabra de Dios, que permanece para siempre (1 Pedro 1:23-25). Es esa Palabra la que tiene en mente, y creemos que lo que quiere decir es que el cristiano debe desear con todo su corazón el alimento que procede de la Palabra de Dios, que es el que le puede hacer crecer hasta alcanzar la misma Salvación. En vista de todo el mal que hay en el mundo pagano, el cristiano debe fortalecer su alma con el alimento puro de la Palabra de Dios.
Este alimento de la Palabra no está adulterado (ádolos). Es decir, no tiene ni la más ligera mezcla de nada malo. Ádolos es casi un término técnico para describir el grano totalmente limpio de polvo y paja, o cualquier cosa que lo pueda dañar. En toda sabiduría humana hay algo de mezcla de cosas inútiles o dañinas; sólo la Palabra de Dios es totalmente buena.
El cristiano debe anhelar esta leche de la Palabra; anhelar es epipothein, que es una palabra robusta. Es la que se usa para el ciervo que brama de sed por las corrientes de las aguas (Salmo 42:1), o para el salmista que desea (R-V) la Salvación del Señor (Salmo 119:174). Para el sincero cristiano, el estudio de la Palabra de Dios no es un trabajo, sino un deleite, porque sabe que allí encontrará su corazón el alimento que anhela.
La metáfora del cristiano como un bebé recién nacido y la Palabra de Dios como la leche que le alimenta es frecuente en el Nuevo Testamento. Pablo se compara con la nodriza que cuida de los cristianos infantiles de Tesalónica (1 Tesalonicenses 2: 7). O se refiere a la atención que presta a los corintios al alimentarlos con leche porque todavía no pueden digerir la carne (1 Corintios 2:2); y el autor de la Carta a los Hebreos culpa a sus lectores por seguir en la etapa de la leche cuando ya deberían dar señales de más madurez (Hebreos 5:12; 6:2). Para simbolizar el nuevo nacimiento en la Iglesia Primitiva, los recién bautizados se vestían con ropas blancas, y a veces se les daba leche como si fueran bebés. Es esta alimentación con la leche de la Palabra lo que hace crecer a un cristiano hasta llegar a la Salvación.
Pedro termina esta introducción con una alusión al Salmo 4: 8: « Estáis obligados a ello -les dice- si habéis saboreado la amabilidad del Señor.» Aquí tenemos algo de la mayor significación. El hecho de que Dios sea tan paciente y generoso con nosotros no es excusa para que vivamos como queramos, dependiendo de que Él nos lo pase por alto; sino que nos impone la obligación de esforzarnos para merecer Su generosidad y amor. La amabilidad de Dios no es una excusa para la pereza en la vida cristiana, sino el mayor de todos los incentivos imaginables para el esfuerzo.
La naturaleza y misión de la iglesia
Venid a Él, Piedra viva desechada por los hombres pero escogida y preciosa para Dios; y sed vosotros edificados, como piedras vivas, formando parte de una casa espiritual hasta que lleguéis a ser un sacerdocio santo para ofrecer mediante Jesucristo sacrificios espirituales que sean agradables a Dios; porque hay un pasaje de la Escritura que dice: «¡Fijaos! Yo coloco en Sión una Piedra escogida, una Piedra angular preciosa, y el que crea en Ella no quedará mal.»
Así que esa Piedra es algo precioso para vosotros los que creéis; pero para los que no creen, « la Piedra que rechazaron los constructores ha llegado a ser la Piedra angular principal», y «una Piedra en la Que tropezarán y que les será un obstáculo.» Tropiezan, porque desobedecen a la Palabra -un destino que les estaba reservado. Pero vosotros sois una raza escogida, un sacerdocio regio, un pueblo consagrado a Dios, una nación que es posesión exclusivamente Suya para proclamar las excelencias del Que os llamó de las tinieblas a Su gloriosa luz; vosotros, que antes no erais ni pueblo y ahora sois el pueblo del Señor; que antes estabais sin misericordia y que ahora habéis encontrado la misericordia.
Pedro expone la naturaleza y la misión de la Iglesia. Hay tanto en este pasaje que vamos a dividirlo en cuatro secciones.
La piedra que rechazaron los constructores
La idea de la piedra es rica en contenido. Vamos a estudiar tres pasajes del Antiguo Testamento donde aparece.
(i) El principio del tema se remonta a las palabras del mismo Jesús. Una de las parábolas más iluminadoras entre todas las Suyas fue la de los Viñadores Malvados. En ella contó que los viñadores malvados mataron a un servidor tras otro y, al final, mataron hasta al Hijo. Estaba presentando el hecho de que la nación de Israel se había negado a prestar atención a los profetas y los había perseguido, y que esa rebeldía llegaría a su punto culminante con Su propia muerte. Pero más allá de la muerte contempló el triunfo, y lo expresó con palabras de los Salmos: « La misma Piedra que los constructores habían rechazado ha llegado a ser la Piedra angular; esto ha sido obra del Señor, y nos parece maravilloso» (Mateo 21:42; Marcos 12:10; Lucas 20:17).
