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1 Pedro 2: Qué dejar y qué anhelar

El privilegio conlleva la responsabilidad. El cristiano es elegido para llegar a ser un hijo obediente de Dios. Es escogido, no para hacer su voluntad, sino la voluntad de Dios. (c) Es escogido para el servicio. Este honor le hace siervo de Dios. Su privilegio consiste en ser usado en el propósito de Dios. Sólo puede ser usado así cuando Le rinde a Dios la obediencia que El desea.

Escogido para un privilegio, para la obediencia y para el servicio: estos tres hechos son inseparables.

(ii) Los cristianos son un sacerdocio regio. Ya hemos visto que esto quiere decir que tienen el derecho de acceso a Dios; y que deben ofrecerle su trabajo, su culto y a sí mismos.

(iii) Los cristianos son lo que llama la versión Reina-Valera. una nación santa. Ya hemos visto que el sentido primario de haguios (santo) es diferente. El cristiano ha sido escogido para ser diferente de los demás. Esa diferencia consiste en que está consagrado a la voluntad y al servicio de Dios. Otras personas puede que sigan las normas del mundo, pero para él las únicas normas son las de Dios. Uno no puede ni entrar en el camino cristiano a menos que se dé cuenta de que eso le obligará a ser diferente de todos los demás.

Razones para vivir como dios manda

Queridos hermanos: Os exhorto, como a extranjeros y forasteros, que os abstengáis de los deseos carnales que prosiguen su campaña contra el alma. Haced que vuestra conducta entre los gentiles sea amable, para que en todos los asuntos en que os vilipendian como a malhechores, vean por vuestras buenas obras cómo sois realmente, y glorifiquen a Dios en el día que ha de visitar la Tierra.

El mandamiento clave de este pasaje es que el cristiano debe abstenerse de los deseos carnales. Es de la mayor importancia el que veamos lo que Pedro quiere decir con esto. Las frases pecados de la carne y deseos carnales se han ido reduciendo en significado a pecado sexual; pero en el Nuevo Testamento son mucho más generales que eso. La lista de los pecados de la carne que da Pablo en Gálatas 5:19-21 incluyen « inmoralidad, impureza, promiscuidad, idolatría, brujería, enemistad, peleas, celos, rabia, orgullo, disensión, sectarismo, envidia, borrachera, orgías, y cosas semejantes.» Hay mucho más que pecados corporales aquí.

En el Nuevo Testamento, la carne representa mucho más que la naturaleza física del hombre; incluye también la naturaleza humana aparte de Dios; quiere decir la naturaleza humana sin redimir; la vida que se vive aparte de los niveles, la ayuda, la gracia y la influencia de Cristo. Los deseos carnales y los pecados de la carne, por tanto, incluyen no solamente los pecados más groseros, sino todo lo que es característico de la naturaleza humana caída. De estos pecados y deseos se debe abstener el cristiano. Como Pedro lo ve, hay dos razones para esta abstinencia.

(i) El cristiano debe abstenerse de estos pecados porque es un extranjero y un peregrino. Las palabras originales son pároikos y parapidémos. Son muy corrientes en griego, y describen a alguien que reside sólo temporalmente en un lugar, y cuyo hogar está en otra parte. Suelen describir a los patriarcas en sus peregrinaciones, y especialmente a Abraham, que salió no sabiendo adónde iba, y que lo que buscaba era la ciudad cuyo arquitecto y constructor es Dios (Hebreos 11:9, 13). Solían usarse para describir a los israelitas cuando eran esclavos y extranjeros en Egipto antes de entrar en la Tierra Prometida (Hechos 7:6).

Estas palabras contienen dos grandes verdades sobre el cristiano.

(a) Hay un sentido real en el que se es un extranjero en el mundo; y por esta causa no puede aceptar las leyes y las maneras y las categorías del mundo. Otros puede que las acepten; pero el cristiano es súbdito del Reino de Dios, y es por las leyes de ese Reino por las que debe dirigir su vida. Debe asumir toda su parte de la responsabilidad por vivir en la Tierra; pero su ciudadanía está en el Cielo, y las leyes del Cielo son supremas para él.

(b) El cristiano no es un residente fijo de la Tierra. Está de camino hacia un país que está más allá. Por tanto no debe hacer nada que le impida alcanzar su meta final. Nunca debe involucrarse en el mundo hasta tal punto que no pueda escaparse de sus garras; nunca debe ensuciarse hasta tal punto que se descalifique para entrar a la presencia del Dios santo a Quien se dirige.

La mejor contestación y defensa

(ii) Pero había para Pedro otra razón todavía más práctica para que el cristiano se abstuviera de los deseos carnales. La Iglesia original se encontraba bajo fuego enemigo. Constantemente le estaban lanzando acusaciones calumniosas; y la única manera verdaderamente efectiva de refutarlas era vivir vidas tan encantadoras que hicieran absurdas las acusaciones.

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