Pedro miraba con expectación su muerte próxima. Habla de su cuerpo como una tienda de campaña, lo mismo que Pablo (2 Corintios 5:4j. Esta era una imagen favorita entre los primeros escritores cristianos. La Epístola a Diogneto dice: «El alma inmortal mora en una tienda mortal.» La figura procede de los viajes de los patriarcas en el Antiguo Testamento. No tenían residencia permanente, sino: vivían en tiendas porque iban de camino a la Tierra Prometida. El cristiano sabe muy bien que su residencia definitiva no está en este mundo, y que está de camino hacia el mundo más allá. Sacamos la misma idea del versículo 15. Allí Pedro habla de su cercana muerte como su éxodos, su partida. Éxodos es, por supuesto, la palabra griega que se usa para la salida de los israelitas de Egipto, y su puesta en marcha hacia la Tierra Prometida. Pedro ve la muerte, no como el fin, sino como el tomar la salida hacia la Tierra Prometida de Dios.
Pedro dice que Jesucristo le ha dicho que para él el final llegará pronto. Esto puede ser una referencia a la profecía de Juan 21:18s, donde Jesús anuncia que llegará un día en que también Pedro extenderá sus brazos sobre una cruz. El momento está para llegar.
Pedro dice que tomará medidas para que, cuando él ya falte, lo que él tiene que decirles se les mantendrá en la memoria. Eso bien puede ser una referencia al Evangelio según san Marcos. La tradición insiste en que contiene los materiales de la predicación de Pedro. Ireneo dice que, después de la muerte de Pedro y Pablo, Marcos, que había sido su discípulo e intérprete, dejo por escrito las cosas que Pedro acostumbraba predicar. Papías, que vivió a principios del siglo II y coleccionó muchas tradiciones acerca de los primeros días de la Iglesia, pasó la misma tradición acerca del evangelio de Marcos: «Marcos, que fue intérprete de Pedro, tomó nota exactamente, aunque no por orden, de todo lo que recordaba de lo que Cristo había dicho y hecho. Porque él no escuchó al Señor, ni fue Su seguidor; lo fue de Pedro, como ya he dicho, en una fecha posterior; y Pedro adaptaba su enseñanza a las necesidades prácticas, sin tratar nunca de transmitir las palabras del Señor sistemáticamente. Así que Marcos no se equivocó al escribir algunas cosas de esta manera de memoria, porque lo único que le concernía era no omitir ni falsear nada de lo que había oído.» La referencia de este versículo bien puede querer decir que la enseñanza de Pedro estaría a disposición de su pueblo en el evangelio de Marcos después de su muerte.
En cualquier caso, el propósito del pastor era llevarle a su pueblo la verdad de Dios durante su vida y tomar medidas para que no la olvidaran después de su muerte. Escribió, no para que se conservara su propio nombre, sino el nombre de Jesucristo.
El mensaje y el derecho a darlo
Porque no eran fábulas inventadas artificiosamente las que seguíamos cuando os dimos a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo, sino que lo hicimos como testigos presenciales de Su majestad que habíamos sido constituidos. Eso nos sucedió en aquella ocasión en que Él recibió honor y gloria de Dios Padre,.) cuando esta voz Le llegó desde la Gloria majestuosa: «Este es Mi Hijo, el Amado, en Quien Me complazco totalmente. » Esta fue la voz que oímos, venida del Cielo; cuando estábamos con Él en el monte santo.
Pedro llega al mensaje que había sido su principal propósito traerle a su pueblo, relativo al « poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo.» Como veremos con toda claridad en lo,, sucesivo, el gran propósito de esta carta era recordarles a losa creyentes la seguridad de la Segunda Venida de Jesucristo. Los herejes a los que. Pedro ataca ya no creían en ella; se había retrasado tanto que la gente había empezado a creer que no:. sucedería nunca.
Tal, pues, era el mensaje de Pedro. Después de enunciarlo; pasa a hablar de su derecho a exponerlo; y hace algo que es, por lo menos a primera vista, sorprendente. Su derecho a hablar es que él estuvo con Jesús en el Monte de la Transfiguración y que allí vio la gloria y el honor que se Le dieron y oyó la voz de Dios que Le hablaba. Es decir: Pedro usa la historia de la Transfiguración, no como un adelanto de la Resurrección de Jesús, como se suele considerar, sino como un adelanto de la gloria triunfal de la Segunda Venida. La historia de la Transfiguración se nos cuenta en Mateo 17:1-8; Marcos 9: 2-8; Lucas 9:28-36.
¿Estaba Pedro en lo cierto al ver en ella un adelanto y anuncio de la Segunda Venida más bien que de la Resurrección?
Hay algo particularmente significativo acerca de la historia de la Transfiguración. En los tres evangelios sigue inmediatamente a la profecía de Jesús que dijo que algunos de los que estaban allí no pasarían de este mundo hasta que hubieran visto al Hijo del Hombre viniendo en Su Reino (Mateo 16:29; Marcos 9:1; Lucas 9:27). Eso parece indicar que había alguna relación entre la Transfiguración y la Segunda Venida.
Dígase lo que se diga, una cosa por lo menos es segura: que el gran interés de Pedro al escribir esta carta fue recordarle a su pueblo la fe viva en la Segunda Venida de Cristo, y que basa su derecho a hacerlo en lo que vio en el Monte de la
