Eso era lo que Jesús tenía en mente cuando dijo: «Yo soy la puerta.» A través de Él, y sólo a través de Él, podemos tener acceso a la presencia de Dios. «A través de Él -decía Pablotenemos entrada al Padre» (Eph_2:18 ). «Él -escribe el autor de Hebreos- es el camino nuevo y vivo» (Heb_10:20 ). Jesús abre el camino hacia Dios. Hasta que vino Jesús, se podía pensar en Dios sólo -en el mejor de los casos- como un extraño, o -en el peor de los casos- como un enemigo. Pero Jesús vino para enseñarnos cómo es Dios, y para abrirnos el camino hacia El. No hay otra puerta por la que podamos tener entrada a la presencia de Dios.
Para describir algo de lo que quiere decir esa entrada a Dios, Jesús usa una frase hebrea bien conocida. Dice que, por Él, podemos entrar y salir. El poder ir y venir sin impedimento era la manera judía de describir una vida totalmente segura y a salvo. Cuando uno puede entrar y salir sin miedo en su casa o en su país, eso quiere decir que hay paz, que las fuerzas de la ley y del orden funcionan y que se goza de completa seguridad. El líder de la nación debe ser «el que salga delante de ellos y que entre delante de ellos, que los saque y los introduzca» (Num_27:17 ). De la persona que es obediente a Dios se dice que será bendito en su entrar y bendito en su salir (Deu_28:6 ). Un menor de edad no sabe todavía entrar y salir (1Ki_3:7 ). El salmista está seguro de que Dios siempre guardará su salida y su entrada (Psa_121:8 ). Una vez que descubrimos, por medio de Jesucristo, cómo es Dios, adquirimos un nuevo sentido de libertad y de seguridad. Si sabemos que nuestra vida está en las manos de un Dios así, las preocupaciones y los temores desaparecen.
Jesús dijo que los que habían venido antes eran ladrones y bandidos. Por supuesto que no se estaba refiriendo a la gran sucesión de los profetas y héroes, sino a los aventureros que surgían cada dos por tres en Palestina prometiéndoles a los que los siguieran una edad de oro. Todos esos pretendientes no eran en realidad más que terroristas. Creían que el pueblo tendría que vadear un río de sangre para entrar en la supuesta edad de oro. Por este tiempo, Josefo nos dice que hubo diez mil desórdenes en Judasa, tumultos causados por hombres de guerra. Habla de hombres como los celotas a los que no les importaba morir ni matar a sus seres queridos si se podían hacer realidad sus esperanzas de conquista. Jesús está diciendo: «Ha habido hombres que pretendían ser líderes enviados de Dios. Su credo eran la guerra y el asesinato. Guiaban al pueblo cada vez más lejos de Dios. Mi camino es el de la paz, el amor y la vida; y, si lo queréis seguir, lleva cada vez más cerca de Dios.» Siempre ha habido, y habrá siempre, los que creen que hay que introducir la edad de oro por la violencia, la lucha de clases, la amargura y la destrucción. El mensaje de Jesús es que el único camino que conduce a Dios en el Cielo y a la edad de oro en la Tierra es el del amor.
Jesús Se presenta como el Que ha venido para que tengamos vida, y para que la tengamos en más abundancia. La frase griega para tenerla en más abundancia quiere decir una superabundancia de algo. Ser seguidor de Jesús, saber Quién es y lo que representa, es tener superabundancia de vida. Un soldado romano vino a Julio César para pedirle permiso para cometer suicidio. Era un pobre desgraciado y desanimado sin vitalidad. César le miró, y le dijo: «Pero hombre, ¿has estado vivo de veras alguna vez?» Cuando intentamos vivir nuestra propia vida, se nos hace aburrida y vacía. Cuando caminamos con Jesús, recibimos una nueva vitalidad, una superabundancia de vida. Es sólo cuando vivimos con Cristo cuando la vida vale la pena de veras y empezamos a vivir de verdad.
EL PASTOR AUTÉNTICO, Y EL FALSO
Juan 10:11-15
-Yo soy el Buen Pastor; un buen pastor da la vida por sus ovejas El asalariado, que no es el pastor verdadero ni las oveja son realmente suyas, ve venir al lobo y abandona las ovejas y huye; y el lobo se apodera de ellas y las dispersa. El asalariado abandona las ovejas porque no es más que un asalariado, y las ovejas no le importan lo más mínimo. Yo soy el Buen Pastor, y conozco mis ovejas, y mis ovejas Me conocen a Mí, como el Padre Me conoce a Mí y Yo a Él. Y doy Mi vida por las ovejas
Este pasaje traza el contraste entre un buen pastor y un mal pastor, entre un pastor fiel y uno infiel. El pastor era en Palestina totalmente responsable de las ovejas Si algo le sucedía a una, él tenía que demostrar que no había sido por su culpa. Amós habla del pastor que rescata dos patas o, aunque sólo fuera, la punta de una oreja, de la boca del león (Amo_3:12 ). La ley establecía: «Si le hubiere sido arrebatado por una fiera, se traerá testimonio» (Exo_22:13 ). El pastor tenía que traer una prueba de que la oveja había muerto, y de que él no había podido evitarlo. David le dijo a Saúl que, cuando estaba cuidando de las ovejas de su padre, tenía que pelear con leones y con osos (1Sa_17:34-36 ). Isaías habla de la cuadrilla de pastores que se reúne para enfrentarse con un león (Isa_31:4 ). Para el pastor era la cosa más natural del mundo el tener que exponer su vida para defender su rebaño. Algunas veces tenía que hacer más que exponerla: la daba, tal vez frente a los ladrones y bandidos que atacaban el rebaño. El doctor W. M. Thomson, en La tierra y el libro, escribe: «He escuchado emocionado descripciones gráficas de verdaderas y sangrientas peleas con las fieras. Y cuando venían los ladrones o los bandidos, y es verdad que venían, el pastor fiel tenía que jugarse la vida para defender su rebaño. He sabido de más de un caso en que el pastor tuvo que dar la vida literalmente en la pelea. Un pobre chico fiel la primavera pasada, entre Tiberíades y Tabor, en vez de huir, luchó contra tres ladrones beduinos hasta que le hirieron todo el cuerpo con sus janyares y murió entre las ovejas que estaba defendiendo.» El pastor auténtico no vacilaba nunca en arriesgar y aun dar su vida para salvar a sus ovejas de cualquier peligro que las amenazara.
