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Juan 10: El pastor y sus ovejas

A Jesús se Le iba acabando el tiempo; pero Él conocía Su hora. No desafiaba el peligro ni se jugaba la vida temerariamente; ni evitaba cobardemente el peligro para conservar la vida. Pero anhelaba la tranquilidad antes del combate definitivo. Siempre se preparaba para enfrentarse con los hombres encontrándose antes a solas con Dios. Para eso se retiró al otro lado del Jordán. No era una evasión. Estaba sólo preparándose para la contienda final.

El lugar al que se dirigió es sumamente significativo. Se fue al lugar en que Juan había bautizado a los que venían a él y recibían su mensaje, donde Jesús mismo había sido bautizado. Allí había sido donde había escuchado la voz de Dios, que Le aseguraba que había hecho la debida decisión y escogido el camino correcto. Es absolutamente recomendable y loable el volver de cuando en cuando al punto en el que se han experimentado las realidades más significativas y se han hecho las decisiones más definitivas de la vida. Cuando Jacob parecía tenerlo todo en contra, volvió a Betel (Gen_35:1-5 ). Cuando sintió la necesidad de Dios, volvió al lugar en el que se había encontrado con Él de veras por primera vez. A menudo nos haría un bien tremendo al alma el volver en peregrinación espiritual al lugar en que nos encontramos con el Señor por primera vez.

Jesús, antes de llegar al final de Su misión terrenal, volvió al lugar que había sido Su punto de partida. Pero también allí, al otro lado del Jordán, los judíos vinieron a Él, y también ellos se acordaron de Juan. Recordaban que les había hablado con palabras de profeta, pero no había hecho ninguna obra maravillosa. Se dieron cuenta de que había una gran diferencia entre Juan y Jesús. A la proclama poderosa de Juan, Jesús había añadido la manifestación del poder de Dios. Juan había diagnosticado correctamente la situación, pero Jesús había aportado el poder para remediarla. Aquellos judíos habían reconocido que Juan era un profeta; ahora se daban cuenta de que todo lo que Juan había anunciado acerca de Jesús se había confirmado; y, en consecuencia, muchos de ellos creyeron.

Sucede a menudo que una persona a la que se le pronosticaba un futuro glorioso y que encarnaba las esperanzas de mucha gente, acaba desmintiendo aquellos pronósticos y frustrando aquellas esperanzas. Pero Jesús era aún mayor de lo que Juan había anunciado. Jesús es la única Persona que jamás defrauda a los que esperan en Él. En Él, todos los sueños se hacen realidad, pero El es más que todos los mejores sueños.

Juan 10:1-42

10.1 De noche, a menudo se juntaban las ovejas dentro de un redil para protegerlas de ladrones, del tiempo o de animales salvajes. Los rediles eran cuevas, apriscos o áreas abiertas rodeadas de paredes construidas de piedras o ramas. Por lo general, el pastor dormía dentro del redil para proteger las ovejas. Del mismo modo que un pastor cuida de sus ovejas, Jesús, el Buen Pastor, cuida de su rebaño (quienes lo siguen). El profeta Ezequiel, al predecir la venida del Mesías, lo llamó pastor (Eze_34:23).

10.7 En el redil, el pastor cumplía la función de puerta, permitiendo la entrada a las ovejas y protegiéndolas. Jesús es nuestra puerta a la salvación de Dios. Ofrece el acceso a la protección y a la seguridad. Cristo es nuestro protector. Algunas personas toman a mal que Jesús sea la puerta, el único camino de acceso a Dios. Pero Jesús es el Hijo de Dios. ¿Por qué habríamos de buscar otro camino o por qué querríamos una forma de abordar a Dios hecha a medida? (Véanse también las notas a 14.6.)

10.10 En contraste con el ladrón que viene para arrebatar la vida, Jesús da vida. La vida que El da ahora es abundantemente más rica y plena. Es eterna y, sin embargo, comienza de inmediato. La vida en Cristo se disfruta en un plano más elevado debido a su sobreabundante perdón, amor y dirección. ¿Ha aceptado la vida que le ofrece Cristo?

10.11, 12 El asalariado cuida las ovejas por dinero, mientras que el pastor lo hace por amor. El pastor es el dueño de las ovejas y se dedica a ellas. Jesús no solo lleva a cabo una tarea, sino que está dedicado a amarnos e incluso a dar su vida por nosotros. Los falsos maestros y profetas no tienen esta dedicación.

MINISTERIO AL OTRO LADO DEL JORDAN

Jesús estuvo en Jerusalén para la Fiesta de los Tabernáculos (7.2); luego predicó en varias aldeas, tal vez en Judea, antes de volver a Jerusalén para la Fiesta de la Dedicación. De nuevo provoca el enojo de los líderes religiosos, quienes trataron de arrestarlo, pero El sale de la ciudad y va al otro lado del Jordán para predicar.

10.16 Las «otras ovejas» eran los gentiles. Jesús vino para salvar a gentiles y judíos por igual. Esta es una revelación de su misión mundial: morir por los pecados del mundo. La gente tiende a querer limitar las bendiciones de Dios a su grupo, pero Jesús no acepta que lo limiten las barreras que erigimos.

10.17, 18 La muerte y resurrección de Cristo, como parte del plan de Dios para la salvación del mundo, estaban totalmente bajo el control de Dios. Nadie podía matar a Jesús sin su consentimiento.

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