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Juan 10: El pastor y sus ovejas

CONFIANZA INALTERABLE Y SEGURIDAD INCONMOVIBLE

Juan 10:29-30

-Mi Padre, Que es Quien Me las ha dado, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano del Padre. El Padre y Yo somos una sola cosa.

Este pasaje presenta a la misma vez la confianza inalterable y la seguridad inconmovible de Jesús.

Su confianza veía el origen de todas las cosas en Dios. Jesús acababa de hablar de Sus ovejas y de Su rebaño; acababa de decir que nada ni nadie Le podría arrebatar de la mano Lo que era Suyo, que Él es el Buen Pastor que mantendrá siempre a salvo a sus ovejas A primera vista, y si Jesús no hubiera dicho nada más que esto, habría parecido que ponía Su confianza en Su propio poder para defender lo Suyo. Pero ahora vemos el otro lado de la moneda: es Su Padre el Que Le ha dado esas ovejas, y tanto Él como Sus ovejas están en la mano de Su Padre. Jesús tenía aquella seguridad inconmovible porque tenía una confianza inalterable en Su Padre. Su actitud ante la vida no dependía de Su confianza en Sí mismo, sino de Su confianza en Dios. Estaba seguro, no de Su propio poder, sino del de Su Padre. Estaba tan convencido de Su seguridad y de Su victoria definitiva, no porque Se atribuyera a Sí mismo todo el poder, sino porque Se lo atribuía a Dios.

Y ahora llegamos a la suprema afirmación: «Yo y el Padre somos una sola cosa,» dijo Jesús. ¿Qué quería decir? ¿Es un misterio absoluto, o podemos entender por lo menos un poquito de ello? ¿Estamos abocados a interpretarlo en términos de esencia e hipóstasis y todas las demás ideas metafísicas y filosóficas con las que se debatieron los autores de los credos? ¿Tiene uno que ser un teólogo o un filósofo para captar aunque sólo sea un fragmento del sentido de esta tremenda afirmación?

Si vamos a la misma Biblia en busca de interpretación, encontramos que es, de hecho, tan sencillo que la mente más sencilla lo puede comprender. Vayamos al capítulo 17 del evangelio de Juan, que nos transcribe la oración de Jesús por Sus seguidores antes de ir a Su muerte: «Padre santo, manténlos en Tu nombre a los que Me has dado, para que sean una sola cosa, como lo somos Nosotros» (Juan 17.11). Jesús concebía la unidad de los cristianos unos con otros como la misma que había entre Él y Dios. En el mismo pasaje añade: «No oro solamente por estos, sino también por los que crean en Mí por la palabra de ellos, para que todos sean una sola cosa; como Tú, Padre, lo eres en Mí, y Yo en Ti, que también ellos lo sean en Nosotros, para que el mundo crea que Tú Me has enviado. La gloria que Me has dado les he dado, para que sean una sola cosa como Nosotros somos una sola cosa» Joh_17:20-22 ). Jesús está diciendo sencillamente y con una claridad que nadie puede dejar de comprender que la finalidad de la vida cristiana es que los cristianos sean una sola cosa como Él y el Padre son una sola cosa.

¿Cuál es la unidad que debe existir entre cristiano y cristiano? Su secreto es el amor. «Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; que, como Yo os he amado, así os améis unos a otros» Joh_13:34 ). Los cristianos son una sola cosa porque se aman; de la misma manera que Jesús es una sola cosa con Dios porque Le ama.

Pero podemos ir más adelante. ¿Cuál es la única prueba del amor? Vayamos otra vez a las palabras de Jesús. «Si cumplís Mis mandamientos, permaneceréis en Mi amor; precisamente como Yo he cumplido los mandamientos de Mi Padre, y permanezco en Su amor» Joh_15:10 ). «La persona que Me ame, obedecerá Mi palabra» Joh_14:23-24 ). «Si Me amáis, cumpliréis Mis mandamientos» Joh_14:15 ). «El que tiene Mis mandamientos y los cumple, ese es el que Me ama» Joh_14:21 ).

Aquí está la quintaesencia del asunto. El vínculo de la unidad es el amor, y la prueba del amor es la obediencia. Los cristianos son una sola cosa unos con otros cuando se mantienen unidos por el amor y obedecen las palabras de Cristo. Jesús era una sola cosa con Dios porque Le amaba y obedecía como ningún otro. Su unidad con Dios fue la unidad del perfecto amor manifestado en la obediencia perfecta.

Cuando Jesús dijo: «Yo y el Padre somos una sola cosa,» no se estaba moviendo en el mundo de la filosofía y de las abstracciones, sino en el de las relaciones personales. Nadie puede entender de veras lo que quiere decir una frase como «una unidad de esencia»; pero cualquiera puede entender lo que es la unidad de corazón. La unidad de Jesús con Dios venía del perfecto amor y la perfecta obediencia. Jesús era una sola cosa con Dios porque Le amaba y obedecía perfectamente; y vino a este mundo para hacernos lo que Él es.

PROPONIENDO LA PRUEBA DEL FUEGO

Juan 10:31-39

Los judíos volvieron a coger piedras para apedrearle. Pero Jesús les dijo:

-Os he mostrado muchas obras maravillosas, que procedían de Mi Padre. ¿Por cuál de ellas tenéis intención de apedrearme?

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