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Mateo 11: El acento de la confianza

Jesús hablaba a personas que estaban tratando desesperadamente de encontrar a Dios, y tratando desesperadamente de ser buenas, pero que estaban encontrándolo imposible, y que se hallaban sumidas en el agotamiento y la desesperación.

Les dice: «Venid a Mí todos los que estáis rendidos bajo vuestras cargas.» Para un judío ortodoxo, la religión era cosa de cargas. Jesús dijo de los escribas y los fariseos: «Atan cargas pesadas e insoportables, y se las ponen a los demás sobre los hombros» (Mat_23:4 ). Para un judío, la religión era cosa de reglas interminables. Se vivía en una selva de normas que regulaban todas las situaciones de la vida. Se tenía que estar escuchando constantemente: «No hagas eso.»

Hasta los rabinos se daban cuenta de eso. Hay una clase de parábola lóbrega que se pone en boca de Koré, que muestra lo impositivas y pesadas e imposibles que podían llegar a ser las demandas de la Ley: «Había una pobre mujer en la vecindad que tenía dos hijas y un campo. Cuando empezaba a arar, Moisés (es decir, la Ley de Moisés) le decía: «No debes arar con un buey y un asno juntos.» Cuando empezaba a trillar, él le decía: «Dame para la ofrenda elevada, y el primero y el segundo diezmos.» Ella se sometía a la ordenanza, y se lo daba todo. ¿Qué hizo entonces la pobre mujer? Vendió el campo, y se compró dos ovejas para vestirse con su lana y sacar algún provecho de los corderos. Cuando tuvieron los corderos, Aarón (es decir, el sacerdocio) vino y le dijo: «Dame los primogénitos.» Ella cumplió la decisión, y se los dio: Cuando llegó el tiempo de esquilar, y se puso a esquilar sus ovejas, vino Aarón y le dijo: «Dame las primicias de la lana de las ovejas» Deu_18:4 ). Entonces ella pensó: «No puedo resistir a este hombre. Mataré mis ovejas y me las comeré.» Cuando hizo la matanza, llegó Aarón y le dijo: «Dame la pierna, las quijadas y el cuajar.» Deu_18:3 ). Entonces ella le dijo: «Ni siquiera matándolas estoy a salvo de ti. Pues, venga: las consagro por voto» Y entonces Aarón le dijo: «En ese caso me pertenecen enteras.» Num_18:14 ). Y se marchó con ellas y la dejó llorando con sus dos hiSantiago» Esta historieta es una parábola de las demandas continuas que hacía la Ley sobre las personas en todas las circunstancias de la vida. Esas demandas eran, sin duda, una carga.

Jesús nos invita a tomar Su yugo sobre nuestros hombros. Los judíos usaban la palabra yugo con el sentido figurado de someterse a algo. Hablaban del yugo de la Ley, el yugo de los mandamientos, el yugo del Reino, el yugo de Dios. Pero puede ser que Jesús tomara las palabras de esta invitación de algo mucho más próximo a Su hogar.

Dijo: «Mi yugo es fácil.» La palabra fácil es jréstós en griego, que quiere decir realmente que encaja bien. Los yugos de los bueyes se hacían en Palestina, como en España, de madera; se llevaba el buey al carpintero para que le tomara las medidas; luego se desbastaba la madera, y se llevaba otra vez al buey para probárselo: se le ajustaba bien, para que no le hiciera daño en la testuz al paciente animal. Es decir: que el yugo se hacía a medida, como una prenda de vestir, para que le encajara bien al buey.

Cuenta una leyenda que Jesús hacía los mejores yugos de bueyes de toda Galilea, y que iban a Su taller de todas partes a comprarle los yugos para los animales. En aquellos días, como ahora en muchos sitios, los talleres tenían lemas y carteles encima de la puerta; y se ha sugerido que los del taller de Jesús eran un yugo y la frase « MIS YUGOS ENCAJAN BIEN». Es posible que Jesús estuviera usando aquí un cuadro de Su taller de carpintero de Nazaret en el que trabajó fielmente durante Sus años de silencio.

Jesús dice: «Mi yugo encaja bien.» Lo que esto quiere decir es: «La vida que Yo te doy no es una carga que te desuelle; tu misión está diseñada a tu medida para que te vaya bien.» Lo que quiera que sea que Dios nos proponga encajará exactamente con nuestras necesidades y habilidades.

Jesús dice: «Mi carga es ligera.» Como decía un rabino: «Mi carga se ha convertido en mi canción.» No es que sea siempre fácil de llevar; pero se nos impone con amor; se nos propone llevarla con amor; el amor hace ligeras hasta las cargas más pesadas. Cuando recordamos el amor de Dios, cuando nos damos cuenta de que nuestra carga es amar a Dios y amar a nuestros semejantes, entonces nuestra carga se convierte en nuestra canción. Se cuenta que uno se encontró una vez a un chiquillo que llevaba a cuestas a otro aún más pequeño, que era cojo. «Esa es mucha carga para que tú la lleves,» le dijo el hombre. Y el chiquillo respondió: «No es una carga, señor; es mi hermanito.» La carga que se impone con amor y se lleva con amor es siempre ligera.

Mateo 11:1-30

11.2, 3 Juan fue encarcelado por Herodes, el que se había casado en forma ilegal con su cuñada. Juan criticó en público su pecado flagrante (14.3-5). El perfil de Juan se halla en Juan 1; el de Herodes, en Marcos 6.

11.4-6 Al ser encarcelado, Juan tuvo algunas dudas acerca de si Jesús era el Mesías. Si el propósito de Juan era preparar a la gente para la venida del Mesías (3.3), y si Jesús lo era en realidad, ¿por qué Juan estaba en prisión, ya que él podía haber seguido predicando a las multitudes y preparando corazones?

Jesús contestó las preguntas de Juan refiriéndose a sus actos de sanidad en favor de ciegos, paralíticos, sordos y leprosos, y a la resurrección de muertos y el anuncio de las buenas nuevas acerca de Dios. Con estas evidencias, la identidad de Jesús quedó aclarada. Si alguna vez usted duda de su salvación, el perdón de sus pecados o la obra de Dios en su vida, piense en las evidencias que se hallan en las Escrituras y los cambios que han tenido lugar en usted. Cuando dude, no se aleje de Cristo, acuda a El.

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