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Mateo 14: La tragedia de Juan el Bautista

(i) Nos habla de la compasión de Jesús. Cuando vio a la gente se Le conmovieron las entrañas de compasión por ellos. Esto es una cosa de lo más maravillosa. Jesús había ido allí buscando paz, tranquilidad y soledad; en su lugar, Se encontró con una gran multitud expectante de lo que Él le pudiera dar. Otro cualquiera se habría molestado. ¿Qué derecho tenían a invadir Su intimidad con sus continuas exigencias? ¿Es que no podía tener ni un poco de tranquilidad y descanso, ni de tiempo para Sí mismo?

Pero Jesús no era así. Lejos de sentirse molesto, se conmovió de compasión. Premanand, el gran cristiano indio que había sido un rico de casta superior, cuenta en su autobiografía: «Como en los días de la antigüedad, ahora también tiene que ser el mismo el mensaje para el mundo no cristiano: que Dios se preocupa.» En ese caso, no podemos estar nunca demasiado cansados para atender a la gente, ni que nos resulte un incordio o una molestia. Premanand sigue diciendo: «Mi propia experiencia ha sido siempre que cuando yo u otro misionero o sacerdote indio nos mostrábamos inquietos o impacientes ante cualquier visitante educado e interesado, cristiano o no, y le hacíamos pensar que estábamos demasiado apretados de tiempo, o que era nuestra hora del té o de la comida y que no podíamos quedarnos con ellos, entonces perdíamos aquella persona y ya no volvía.» No podemos atender a las personas con un ojo en el reloj, como si tuviéramos prisa en deshacernos de ellas lo antes posible.

Premanand pasa a relatar un incidente que no sería exagerado decir que pudo haber cambiado todo el curso de la extensión del Cristianismo en Bengala: «Se cuenta en alguna parte que el primer obispo metropolitano de la India dejó de recibir al antes Pandit Iswar Chandar Vidyasagar de Bengala por motivos oficiales. El Pandit había venido comisionado por la comunidad hindú de Calcuta para entrar en relaciones amistosas con el obispo y con la Iglesia. Vidyasagar, que era el fundador de una universidad hindú en Calcuta y reformador social, autor y educador de renombre, se marchó desencantado sin celebrar la entrevista, y formó un partido influyente de ciudadanos educados y ricos de Calcuta para oponerse a la Iglesia y al obispo, y para oponerse a la extensión del Cristianismo . … El cumplimiento de las formalidades por uno que era conocido como representante de la Iglesia Cristiana convirtió a un amigo en un enemigo.» ¡Qué oportunidad para el Cristianismo se perdió porque la intimidad de alguien no se podía invadir nada más que a través de los canales oficiales! Para Jesús no era nunca una molestia ninguna persona, ni siquiera cuando todo Su ser estaba clamando por un poco de descanso y tranquilidad… Y así debe ser para Sus seguidores.

(ii) En este pasaje vemos a Jesús testificando que todos los dones proceden de Dios. Tomó el pan y pronunció la bendición. La acción de gracias de los judíos antes de las comidas era muy sencilla: «Bendito seas, Señor nuestro Dios, Rey del universo, que haces brotar el pan de la tierra.» Esa sería la bendición que pronunció Jesús, porque era la que se usaba ya entonces en todas las familias. Aquí vemos a Jesús mostrando que son los dones de Dios los que Él trae a la humanidad. Es bastante raro que se den las gracias a las personas, pero más aún que se Le den gracias a Dios.

EL LUGAR DEL DISCÍPULO EN LA OBRA DE CRISTO

Mateo 14:13-21 (continuación)

(iii) Este milagro nos informa muy claramente sobre el lugar que ocupa el discípulo en la obra de Cristo. El relato nos dice que Jesús les dio a Sus discípulos, y los discípulos a la multitud. Jesús obró mediante las manos de Sus discípulos aquel día, y lo sigue haciendo.

Una y otra vez nos encontramos cara a cara con la verdad que está en el corazón de la Iglesia. Es verdad que el discípulo no puede hacer nada sin el Señor, pero también lo es que el Señor no puede hacer nada sin Su discípulo. Si Jesús quiere que se haga algo, si quiere que se enseñe a un niño o que se ayude a un necesitado, tiene que encontrar una persona que lo haga. Necesita personas por medio de las cuales pueda obrar y hablar.

Muy al principio de su búsqueda, Premanand se puso en contacto con el obispo Whitney de Ranchi, y nos lo cuenta así: «El obispo leía la Biblia conmigo todos los días, y algunas veces yo la leía en bengalí y hablaba con él en bengalí. Cuanto más tiempo viví con el obispo, más cerca me sentí de él, y encontré que su vida me revelaba a Cristo, y sus obras y palabras me hacían más fácil entender la mente y la enseñanza de Cristo acerca de las cuales leía diariamente en la Biblia. Tuve una nueva visión de Cristo cuando de hecho vi Su vida de amor, sacrificio y autonegación en la vida diaria del obispo: Él llegó a ser realmente una epístola de Cristo para mí.»

Jesucristo necesita discípulos a través de los cuales pueda obrar y Su verdad y amor se puedan transmitir a las vidas de otros. Necesita personas a las dar, para que den a otros. Sin tales personas no puede lograr que se hagan las cosas, y es nuestra tarea el ser tales personas para Él.

Sería fácil acobardarse y desanimarse ante una tarea de tal magnitud. Pero hay otra cosa en esta historia que nos eleva el corazón. Cuando Jesús les dijo a Sus discípulos que alimentaran ellos a la multitud, Le contestaron que no tenían más que cinco panecillos y dos pescados; y sin embargo, con lo que pusieron a Su disposición Jesús obró el milagro. Jesús nos presenta a cada uno la tremenda tarea de comunicarle a las gentes; pero no nos demanda esplendores y magnificencias que no poseemos. Nos dice sencillamente: «Ven a mí tal como eres, aunque no estés bien equipado; tráeme lo que tengas, aunque sea poco, y lo usaré en Mi servicio.» Poco es siempre mucho en las manos de Cristo.

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