Ministerio basado en principios bíblicos para servir con espíritu de excelencia, integridad y compasión en nuestra comunidad, nuestra nación y nuestro mundo.

Logo

Proverbios 1: Motivo de los proverbios

La codicia Si tomamos un pedazo de cera, un pedazo de carne, un poco de arena y un pedazo de barro, y los colocamos encima de una fogata, cada uno reacciona en forma diferente. La cera se derrite, la carne se cocina, la arena sofoca el fuego y el barro se endurece, como reacciones diferentes al fuego. Así las personas reaccionan en forma diferente a las verdades de la palabra de Dios. Algunos escuchan con toda atención su mensaje, otros desvían su atención a otras cosas, y otros rechazan por completo su mensaje.

El fuego es un elemento que consume y purifica. Algunos pueden utilizar el fuego en forma positiva, para su propio beneficio, pero otros dejan que el fuego sea medio de destrucción. Las personas llegan a ser atrapadas en sus propios pecados, porque la codicia tiende a consumirlos.

Un predicador callejero

Esta sección puede dividirse en dos partes que muestran dos actitudes. La primera parte muestra una actitud positiva cuando la sabiduría extiende una invitación al joven. La invitación se extiende a los ingenuos-burladores-necios para cambiar su estilo de vida, empezando a vivir en una manera sabia. Sin embargo, la reacción de los invitados no es afirmativa como se ha esperado.

La segunda parte tiene una actitud negativa pero realista de parte de la sabiduría, cuando queda clausurada la invitación extendida en la parte anterior. Se declara el fin de la invitación, ya ha pasado el tiempo oportuno. Se hace referencia a un futuro cuando se acabará la paciencia de Dios y la respuesta «no» es para siempre. Hay que aprovechar las oportunidades cuando se presentan.

El orden gramatical de la oración hebrea es el verbo seguido por el substantivo o el sujeto. Al contrario, el v. 20 pone énfasis en el substantivo a través de ubicarlo en el comienzo de la oración. Así la palabra sabiduría recibe la prominencia. La sabiduría entra al escenario de la historia humana «gritando»; la palabra hebrea es taronah, traducida en el texto como llama en las calles. La sabiduría divina no se confina a los recintos religiosos, sino que es agresiva y audaz. Nos hace pensar en el predicador evangélico que proclama las buenas nuevas de Cristo Jesús en las calles de las ciudades de América Latina (p. ej. todos los días se puede ver algún predicador evangélico en la Plaza de Armas de Santiago de Chile). Insatisfecha de quedarse tranquila en el templo salomónico o en un recinto religioso, la sabiduría sale con la seguridad de que toda la tierra es del Señor y todo recinto es sagrado. El «predicador sabiduría» está dispuesto a hacer competencia con el ruido del mundo, con las invitaciones pecaminosas del mundo como la dada por los criminales. El «predicador sabiduría» se encuentra donde están las actividades del negocio, del juicio, de la educación, etc. Ahí está la gente con sus problemas, con sus anhelos y con sus debilidades. Es un predicador callejero por necesidad de los oyentes. Ahí en la calle está el violentox. Ahí se presenta la mujer ajenax. La sabiduría da su llamado en medio de las muchas invitaciones que se pueden escuchar. Ella llama, mejor decir grita, … da su voz… proclama… pronuncia sus dichos… No se calla, sino entra en las calles… las plazas… las murallas… las entradas de las puertas de la ciudad. Ahí está el pueblo que necesita el mensaje de vida.

Las puertas de la ciudad se nombran por la importancia del lugar como un gran mercado central para el comercio de la ciudad y como un recinto donde se trataban las disputas legales. La palabra murallas, se encuentra en la Septuaginta, reemplazando a la palabra hebrea que es difícil de traducir dentro del contexto del versículo. El hebreo se traduce como «el bullicioso» o «lugar de mucha bulla» o «ruido». Por lo tanto, expresa bien los sonidos del lugar público y de mucha actividad, seguramente un eufemismo para hablar del lugar. Será mejor guardar la connotación del hebreo, agregando algo del sonido de la bulla a la interpretación del texto. De todos modos, esta interpretación expresa bien la mucha actividad y el movimiento de gente en la puerta de la ciudad.

En este primer discurso de sabiduría, hay un tono de gravedad y urgencia que ha sido clasificado como un «discurso profético» (Schokel). La sabiduría en un sentido personificado llega a ser la mediadora entre Dios y el hombre. Su mensaje va dirigido a los ingenuos, a los burladores (que identifica a los desdeñosos o aquellos que desprecian a otros) y a los necios (que indica aquellas personas que teniendo la oportunidad para avanzar son indiferentes a la sabiduría).

El necio es el indiferente. En el libro de Proverbios se dan ampliamente las características del necio. Los necios son indiferentes a la sabiduría, una tristeza para sus padres, sin honor, irresponsables, confiados en su ignorancia y peleadores.

Deja el primer comentario

Otras Publicaciones que te pueden interesar