El versículos 10b enseña un mensaje claro: es mejor corregir. La palabra reprende viene de la palabra griega élenjos, utilizada en 2 de Timoteo 3:16-17 : Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para la enseñanza, para la reprensión, para la corrección, para la instrucción en justicia a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente capacitado para toda buena obra. El que reprende se identifica con aquella persona que hace la paz. Paz es un vocablo clave en el hebreo, y habla del bienestar, la armonía, estar contento. La frase hace la paz, del griego eirenopoiós, se encuentra de nuevo en Mateo 5:9 cuando Jesús afirma: Bienaventurados los que hacen la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Por lo tanto, Pablo ocupa una palabra de la misma raíz: (Jesús) es el primogénito de entre los muertos… por medio de él reconciliar consigo mismo todas las cosas… habiendo hecho la paz mediante la sangre de su cruz. De modo que Cristo es el hacedor de la paz y el que abiertamente reprende, reflejando una característica paralela. No hay que esconder la cabeza como avestruz; es mejor enfrentar la situación.
El uso y el abuso del habla
De los 11 proverbios en esta sección, ocho hacen referencia a la forma de hablar. Solo tres mashal subrayan otros temas, los versículos 15-17. Sigue la forma del paralelismo antitético. En el versículos 15 se puede reemplazar la conjunción y con la conjunción “pero” para mantener el elemento de contraste. Todos los versículos entregan observaciones de la vida, sin entregar imperativos.
El versículo 11 utiliza la frase fuente de vida para mostrar el valor de las palabras que fluyen de la boca del justo. La fuente de vida es una vertiente de la que se puede beber y prolongar así la vida. Hubo algunos conquistadores de las Américas que buscaban la fuente de vida, creyendo que había tal lugar. Aquí las palabras del hombre justo animan y apoyan de tal forma que es una fuente de vida. La segunda parte del versículos 11 repite lo escrito en el versículos 6b, mostrando cómo los impíos o malvados ocupan sus palabras en cubrir o negar sus hechos malos. Ellos “arrojan la piedra y esconden la mano”. Desafortunadamente, el dicho “la mentira tienen patas cortas” muestra que ni las palabras del impío pueden ocultar su maldadviolencia. Habacuc subraya el ambiente de su día con la palabra jamam: ¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás? ¿Hasta cuándo daré voces a ti diciendo: “¡Violencia!“, sin que tú libres? ¿Por qué me muestras la iniquidad y me haces ver la aflicción?.
El versículo 12 pone un contraste entre los sentimientos del odio, de la palabra hebrea sane’ H8135, que significa “rechazar y distanciarse de algo”, y el amor, de la palabra ‘ahabah, que significa “una relación íntima y comprometedora”. Mientras el odio produce madon, contiendas entre las personas, el amor sabe perdonar las rebeliones y las ofensas (pesha’, que significa “rebelar”). Este mashal fue citado en 1 Pedro: Sobre todo, tened entre vosotros un ferviente amor, porque el amor cubre una multitud de pecados, inspirando a los cristianos a perdonar y mantener un amor ferviente. En 1 de Corintios 13:7 también se expresa la misma actitud: (El amor) todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta, subrayando así la palabra todas en el versículos 12. Además, la frase cubrirá una multitud de pecados se encuentra en Jam_5:20 porque Santiago quiere motivar a los cristianos a recuperar a los alejados de la fe y conducta cristianas. Tal afirmación del amor entre los cristianos venía de los labios de Cristo y refleja el mandamiento del AT. El perdón es uno de los frutos del amor más hermosos.
En el versículos 13 se pone un contraste entre jakemah, “sobre los labios del inteligente” y shebet, “sobre las espaldas del ignorante”. Jakemah hace referencia a “alguna habilidad” o “una prudencia en el campo religioso o moral”; la segunda interpretación es la apropiada aquí, con una traducción como “la habilidad del arte de vivir”. Asimismo, shebet habla de un palo utilizado en el castigo físico. La Escritura afirma el uso del castigo físico en una forma moderada para una situación de extrema urgencia moral. En la mentalidad hebrea, era mejor sufrir la vergüenza de un castigo físico y público que seguir una vida indisciplinada y que perjudicaba a toda la comunidad (la mentira del testigo falso, el violento, el ladrón). Por supuesto, la vara no era el primer recurso sino el último para corregir al culpable.
