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Proverbios 6: Amonestación contra la pereza y la falsedad

Una Publicación escrita por uno de esos ángeles que se encuentran por doquier que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar. Conviértete en uno de ellos y compártela. Será de Bendición para ti y para el que la reciba.

La sexta característica del hombre pecaminoso es su capacidad fácil para mentir. El versículo 19 le llama un testigo falso, tan condenado por los hebreos como se ve en el siguiente pasaje: Cuando se levante un testigo falso contra alguien, para acusarle de transgresión, entonces los dos hombres que están en litigio se presentarán delante de Jehová, ante los sacerdotes y los jueces que haya en aquellos días. Los jueces investigarán bien, y si aquel testigo resulta ser falso, por haber testificado falsamente contra su hermano, le haréis a él lo que él pensó hacer a su hermano. Así quitarás el mal de en medio de ti. Los que quedan lo oirán y temerán, y no volverán a hacer semejante maldad en medio de ti. Israel supo el daño que puede hacer la mentira. De hecho están afectadas todas las instituciones. Desde el comercio hasta las situaciones legales, sin mencionar las relaciones interpersonales, están alterados por la presencia del testigo falso. El versículo 18 agrega que este testigo falso «respira» falsedad, la traducción literal del verbo hebreo puj. Decir una mentira es tan natural como la respiración. Jesús enseñaba a sus discípulos diciendo: Pero sea vuestro hablar, “sí“, “sí“, y “no“, “no“. Porque lo que va más allá de esto, procede del mal. Luego, Jesús iba a sentir las consecuencias del testigo falso: Los principales sacerdotes, los ancianos y todo el Sanedrín buscaban falso testimonio contra Jesús, para que le entregaran a muerte. Pero no lo hallaron, a pesar de que se presentaron muchos testigos falsos. Por fin, se presentaron dos…. Y el pasaje de Apocalipsis agrega que todos los mentirosos junto a otros malvados tendrán su herencia… en el lago que arde con fuego…. Es muy difícil mantener la palabra fiel hoy en día. En una encuesta hecha en 1992 en los Estados Unidos de América, sólo 48% contestaron que guardaron el mandamiento no darás falso testimonio contra tu prójimo (The Barna Report). El único mandamiento quebrado en una forma más frecuente fue el mandamiento sobre guardar el día del Señor con un 25% guardándolo plenamente. El 82% afirma guardar el mandamiento sobre no cometer el adulterio, mientras 77% afirma guardar el mandamiento sobre honrar a los padres. La última palabra de Dios es terminante. ¡Abominable! ¡Rechazado!

«Provocar discordia» es una séptima y muy maliciosa característica del hombre malo. Con el concepto de «dejar en libertad un juicio alterado o una evaluación distorsionada», sembrar discordia entre los hermanos es una ofensa que puede producir hasta conflictos bélicos. El hombre que siembra discordia deja un juicio errado o una palabra distorsionada que pone a uno contra el otro. Así empiezan las contiendas y los resultados son hasta peleas. En 17:14 se dice que el que comienza la contienda es quien suelta las aguas; desiste, pues, antes que estalle el pleito. El hombre malo, por su presencia, puede crear un ambiente tenso y peligroso. Aún peor es cuando pone la contienda entre los hermanos, es decir, los fieles en el sentido de los hebreos como hermanos. El Salmista proclama y canta: He aquí, cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos habiten juntos en armonía… porque allá enviará Jehová bendición y vida eterna. La última palabra a los que provocan discordia iguala lo que ha dicho antes: ¡Abominable! ¡Rechazado!

El número siete del versículo 16 es un número que simboliza la perfección. En siete días se hizo el mundo y se tomó un día de descanso, por eso la vida del hombre se ha establecido así, por lo menos la vida del judío. Por lo tanto, las páginas de la Biblia se llenan del número siete: Jacob trabajó siete años para Raquel, el sueño del Faraón de las siete vacas gordas y las siete vacas flacas, el duelo para José fue de siete días, siete días comiendo pan sin levadura, etc. Aun en el NT hay evidencias de la importancia del número siete, especialmente en el libro de Apocalipsis: las siete iglesias, los siete espíritus, siete candeleros, siete estrellas, siete lámparas, siete sellos, siete cuernos del Cordero, siete ángeles, siete trompetas, etc. Aquí en este pasaje el número siete también significa la perfección pero en un sentido opuesto. El hombre con estas siete características es un hombre perfectamente abominable o aborrecible. El es orgulloso, mentiroso, violento hasta ser sangriento, mal pensado y pensante, desesperado para estar donde se hacen los hechos vergonzosos, lleno de falsedad y respira mentiras y está siempre buscando sembrar alguna contienda entre los hermanos. Una persona así es un peligro para sí mismo, para su familia y para la comunidad.

En comparación con la sección anterior, en los versículos 16–19 no hay una conclusión que expone el fin de las personas que tengan estas características. Quizás la respuesta cae en las palabras «aborrece» y «abomina», porque inherente en las palabras está el pensar de Dios y el fin de aquellos practicantes. Dios tiene la última palabra y nunca se puede engañar. Las palabras que suenan y hacen eco por los montes de Israel durante el tiempo de los jóvenes y el maestro son las mismas palabras de juicio de hoy: ¡Abominables!

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Pastor Lionel

Evangelista. Autor de Vida de Jesús un Evangelio Armonizado; Sancocho Cristiano Vols.: I-IV y Bendiciones Cristianas Vols.: I y II. Libre entre los hombres, esclavo y siervo de Nuestro Señor Jesucristo

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