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Proverbios 6: Amonestación contra la pereza y la falsedad

Una Publicación escrita por uno de esos ángeles que se encuentran por doquier que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar. Conviértete en uno de ellos y compártela. Será de Bendición para ti y para el que la reciba.

Los pies son el tercer aspecto del cuerpo que se acentúa. Otra vez, este pasaje sigue el orden en 5:24–27: boca, ojos y pies. Se habla de «raspar» o «frotar» los pies. Desafortunadamente no se sabe cómo es el gesto claramente, aunque sabemos que es un gesto engañoso o feo. El joven ha de rechazar la utilización de los gestos depravados y aprender a hablar en una manera digna de uno que es sabio. Hay que recordar que los pies habían servido como un eufemismo. En el caso de cubrir los pies está la idea de «hacer sus necesidades». ¿Puede tener una idea de un gesto parecido y no muy saludable?

El cuarto aspecto del cuerpo son los dedos. Por el uso del verbo «indicar» parecen ser los dedos de la mano. Sin embargo, hay pasajes donde se ocupa la misma palabra hebrea, ’etseba’, haciendo referencia a los dedos de los pies. Pero, apuntar con el dedo es la interpretación más fácil de la frase. Otra vez, es un gesto que puede simbolizar la depravación del hombre en decir algo feo, o puede ser una señal para tomar ventaja de una situación a través del engaño. El maestro enseña al joven que tal gesto no corresponde para el joven muy bien formado. Si apuntar el dedo es algo feo puede ser que es una manera de reírse del prójimo. Pero si apuntar el dedo es algo engañoso puede significar una señal para hacer algo, en que el dedo con frecuencia en el AT mostraba poder.

El quinto aspecto del cuerpo humano que se expone es el corazón, de hecho la parte esencial de la vida humana. Se puede perder un dedo y seguir viviendo, como también perder un ojo o un pie, etc. Sin embargo, una falla del corazón, particularmente en el mundo antiguo, significaba un hecho fatal. Sabiendo esto, no es sorprendente cuando los antiguos creían que el asiento de la voluntad estaba en el corazón junto a todos los procesos de la razón, y el asiento para tomar las decisiones importantes de la vida. Hoy en día sabemos que estos procesos se realizan dentro de la cabeza, y especialmente los lóbulos del cerebro.

Anda pensando el mal es la sexta característica del hombre. En 4:16 se detalla la desesperación de aquel que anda pensando en lograr algún mal. Se recuerda la actitud de los ladrones del primer capítulo que ya tenían el plan formado para aterrorizar a la víctima y desposeerla de sus bienes. Sin embargo, Dios condenará al hombre que urde males, los pensamientos del malo son una abominación a Jehová y engaño hay en el corazón de los que traman el mal, pero en el corazón de los que aconsejan paz hay alegría. Los que traman el mal, en realidad, están quitando sus propias vidas y andan como la obscuridad; no saben en qué tropiezan.

La última característica del hombre depravado se explica con la frase provocando discordia. Algunos eruditos unen algunas de las características, hablando de cinco o seis en vez de siete. Tal unión es muy posible, quizás probable. De todos modos, son varias las características que se manifiestan juntas, y por eso, se encuentran en una forma unida en los pasajes de la Biblia. Así pues, la frase provocando discordia puede ser uno de los muchos resultados de aquella persona que anda pensando el mal. La palabra discordia, que viene de madon, quizá de la raíz para «juzgar», significa algo del juicio insano o una evaluación alterada que provoca una discordia. Es una palabra importante de Proverbios, pues se encuentra 19 veces de la totalidad de 22 citas del AT. El hombre de discordia se encuentra en 26:21: El carbón es para las brasas, la leña para el fuego, y el hombre rencilloso para provocar peleas. También no escapa la mujer: Mejor es vivir en un rincón de la azotea que compartir una casa con una mujer rencillosa; gotera continua en un día de lluvia y mujer rencillosa son semejantes; mejor es vivir en una tierra desierta que con una mujer rencillosa e iracunda. El verbo “provoca”, por otra parte, significa «mandar» o metafóricamente «dejar en libertad» o «mandar libre». Por lo tanto, el hombre depravado abusa la libertad para sembrar o provocar la discordia (la riña, la pelea, etc.).

En conclusión, se tiene un dibujo del hombre depravado. El tiene una boca y un corazón no derechos, alternados y perversos. Tiene tres gestos feos de engaño: los ojos guiñando, los pies raspando en el suelo y los dedos apuntando. Además sus energías mentales se ocupan en el mal. Y finalmente hay un resultado dado, es decir, la discordia dondequiera que ande. Enteramente, el hombre está dado al mal: la voluntad, las palabras de su boca, la comunicación no verbal o los gestos, la mente y hasta el resultado de su presencia. Anda con una sombra de peligro, una sombra formada por su carácter. Con razón, no hay paz, shalom, donde él esté.

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Pastor Lionel

Evangelista. Autor de Vida de Jesús un Evangelio Armonizado; Sancocho Cristiano Vols.: I-IV y Bendiciones Cristianas Vols.: I y II. Libre entre los hombres, esclavo y siervo de Nuestro Señor Jesucristo

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