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Proverbios 6: Amonestación contra la pereza y la falsedad

Una Publicación escrita por uno de esos ángeles que se encuentran por doquier que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar. Conviértete en uno de ellos y compártela. Será de Bendición para ti y para el que la reciba.

La Septuaginta agrega un ejemplo sobre la abeja. No se encuentra en el texto hebreo y algunos otros textos antiguos.

Finalmente, hay que ver que la figura del ladrón, como algo inesperado, es un símbolo muy antiguo y muy documentado. Aun la flojera no es para siempre. La pobreza podía resultar en la esclavitud o la servidumbre en los tiempos antiguos.

Ambos individuos, el fiador y el flojo, se encuentran en el texto en situaciones muy precarias. El fiador ha perdido su libertad y tranquilidad económica por haberse comprometido imprudentemente. En el mismo sentido, el perezoso ha perdido su libertad porque le faltaba el compromiso con el trabajo. El fin de la flojera es la pobreza, quizá la esclavitud. En ambos casos, la sabiduría sugiere cómo salir del paso, cómo arreglar las situaciones. Ahora queda en las manos del fiador y en las manos del haragán tomar las decisiones necesarias para «levantarse e ir al prójimo para quedarse libre del compromiso económico» y «levantarse e ir al campo para trabajar», respectivamente. Nadie puede tomar las decisiones por ellos. El maestro ha sido claro en sus enseñanzas, entonces no hay excusa, ya «no hay pero que valga».

Lecciones de una hormiga

Benjamín Franklin, sabio de los días de infancia de las colonias americanas y los Estados Unidos, dijo: «La pereza camina tan despacio que la pobreza la alcanza muy pronto.»

1. La hormiga tiene la capacidad de anticipar el futuro, versículo 6.
2. La hormiga tiene la capacidad de tomar iniciativa sin ser supervisada o dirigida, versículos 7 y 9.
3. La hormiga tiene la capacidad de hacer planes de largo alcance, versículo 8.
4. La hormiga tiene la capacidad de prepararse para la adversidad, versículos 9–11.

Los siete rasgos del hombre vicioso

Esta sección señala las características del hombre depravado o inicuo. Las dos palabras vienen del hebreo beliya’al, que significa «sin valor» o «inútil», y ’aven, que significa «el causante de problemas» o «problemático». La primera palabra beliya’al se encuentra en 16:27 traducida el hombre indigno y en 19:28 traducida como el testigo perverso. Por otra parte, la palabra ’aven se encuentra en 10:29 traducida los que obran maldad y en 21:15 traducida los que practican la iniquidad. Hay que agregar que la palabra depravado, beliya’al, también ha sido traducida como un nombre propio de parte de algunos eruditos. En efecto, se traduciría la palabra como «Belial», un nombre para hacer referencia a Satanás. Sin embargo, esta interpretación es poco probable.

Ahora vamos a detallar las características del hombre no ideal, de hecho el lado totalmente opuesto al ideal. Hay que recordar que los hebreos creían que cada parte del cuerpo humano tenía alguna función síquica.

Se hace mención, en primer lugar, de la boca. No es sorprendente que la boca fue el primer aspecto del cuerpo femenino mencionado por el maestro en 5:3. La palabra perversidad viene de la idea de torcido o alterado. La importancia del habla recta se repite vez tras vez en el libro de Proverbios. No se muestra ninguna disciplina en el campo del discurso. Las palabras y sus significados son torcidos y paralelos con la frase la lengua mentirosa en 6:17, aunque la perversidad de boca es un término más amplio.

La segunda parte del cuerpo humano son los ojos, llamados la lámpara del cuerpo por Jesús. Figura en el lugar siguiente a los labios en 5:25. La expresión aquí es un gesto muy conocido, es decir guiña los ojos («dar un pellizcón al ojo»). Otro proverbio afirma que el que guiña el ojo causa tristeza, pero el que abiertamente reprende hace la paz. En este pasaje el proverbio está en una posición antitética con el verbo reprender. Por eso, es mejor traducirlo como ignorar la falla o el pecado. En América Latina hay un dicho muy parecido que dice «hacer la vista gorda». No es bueno rehusar la reprensión por ocultarlo y pretender no ver la falta. Hay que saber enfrentar una situación aunque sea difícil y vencerla. Como se dice «más vale ponerse una vez colorado y no cien amarillo».

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Pastor Lionel

Evangelista. Autor de Vida de Jesús un Evangelio Armonizado; Sancocho Cristiano Vols.: I-IV y Bendiciones Cristianas Vols.: I y II. Libre entre los hombres, esclavo y siervo de Nuestro Señor Jesucristo

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