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Proverbios 6: Amonestación contra la pereza y la falsedad

Una Publicación escrita por uno de esos ángeles que se encuentran por doquier que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar. Conviértete en uno de ellos y compártela. Será de Bendición para ti y para el que la reciba.

La última palabra del versículo 6 es sabio, jakam, que tiene un significado desde la habilidad hasta la prudencia. La hormiga como ejemplo para aquel que desea ser sabio se encuentra referida por el sabio de 1:7, por el alumno avanzado, por los sabios responsables para dos secciones del libro y por los sabios como Salomón, Agur, Lemuel y los hombres de Ezequías. La hormiga, sin duda, es el sabio más pequeño y más indiferente a las necesidades del joven.

La grandeza de la hormiga está en que cumple su tarea por el instinto, glorificando así a Dios. La hormiga realiza su propósito en la creación. Y esta es la grandeza de la criatura que se siente bien realizando sus tareas sencillas con todo empeño. El versículo 7 dice: “Sin tener alguien que decide ni alguien que organiza ni alguien que tiene la autoridad sobre.” Intentar organizar las tres palabras alrededor de las instituciones modernas como el sistema jurídico, el legislativo y el ejecutivo parece ser un esfuerzo mal puesto. Los tres títulos son sinónimos y no complementarios, siendo la idea central la ausencia de estos jefes entre las hormigas. Por cierto los antiguos no saben lo que nosotros sabemos hoy acerca de la hormiga. Ya sabemos que tiene un sistema de comunicación muy complejo. La comunicación de gusto para alguna comida se realiza a través de la entrega del alimento de la boca de una hormiga a la boca de otra hormiga. Por lo tanto, las hormigas comunican las expresiones del peligro, las sendas más fáciles y el lugar donde se puede encontrar una fuente nueva de alimentación a través de una sustancia química que tiene un fuerte olor para las demás hormigas.

El versículo 8 va al grano de la característica positiva de la hormiga. Prepara su alimentación a tiempo sin que haya un líder obligándola. Sin reloj mecánico, la hormiga deja que su reloj interno señale los pasos que ha de tomar. Ver la hormiga trabajando es entender la majestad de Dios en crear todas las criaturas del mundo. De cierto, todo lo hizo bien. ¿Por qué el hombre no cumple el plan de Dios para su vida en la misma manera inmediata como la hormiga? Seguramente el libre albedrío del hombre le da una fuerte opción para no cumplir el plan divino. Sin embargo, la naturaleza cuenta la gloria de Dios y llega a ser nuestro maestro sabio.

El versículo 8 habla de dos tiempos, un tiempo de verano para encontrar y preparar la comida y un tiempo para cosechar, o juntar la cosecha. Son dos oportunidades para trabajar, dos tiempos preciosos ya perdidos por el perezoso. En Palestina, durante los meses de verano se cosecha el fruto y la cosecha de la cebada llega aproximadamente en marzo y las uvas en septiembre.

Los versículos 9–11 llaman de nuevo al perezoso para hacerle la pregunta retórica y cínica: ¿Hasta cuándo? Nos hace recordar la pregunta del predicador sabiduría: ¿Hasta cuándo, oh ingenuos, amaréis la ingenuidad? Siempre es sorprendente la actitud de alguien que es indiferente o ignorante de algo cuando ya todo el mundo se da cuenta. Las preguntas llegan en la forma más ordenada desde cuánto tiempo más va a estar acostado hasta cuándo se piensa levantar.

El versículo 10 se forma alrededor de la palabra un poco (me’at) dando un tono poético o burlador. Parece que es el maestro el que todavía está hablando por el tono del versículo 10 y por la relación con el versículo 11. En el versículo 11 se habla del estado de necesidad extrema, la pobreza. Se encuentra aquí por primera vez la palabra hebrea re’sh o ri’sh, y es la palabra más neutral para la pobreza como estado opuesto a ser rico. La segunda palabra, escasez, viene de majesor, que significa «faltar alguna cosa o ser carente». Se encuentra unido en una relación con re’sh. Las imágenes del vagabundo y del hombre armado son difíciles de interpretar. ¿Es el vagabundo alguien que no ha cuidado su propio hogar y pierde todo en la pobreza, es decir, un vagabundo? O, ¿es el vagabundo alguien que está en el camino esperando a alguna víctima para tomar sus bienes y lastimarlo, es decir, un ladrón en el camino? Ambas interpretaciones son posibles. Como ladrón en la calle se hace una relación más sinónima con el hombre armado. Por otra parte, si se interpreta como un vagabundo la traducción es más lit. fiel al texto.

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Pastor Lionel

Evangelista. Autor de Vida de Jesús un Evangelio Armonizado; Sancocho Cristiano Vols.: I-IV y Bendiciones Cristianas Vols.: I y II. Libre entre los hombres, esclavo y siervo de Nuestro Señor Jesucristo

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