Ministerio basado en principios bíblicos para servir con espíritu de excelencia, integridad y compasión en nuestra comunidad, nuestra nación y nuestro mundo.

Logo

2 Timoteo 2: La cadena de la enseñanza

Libre, aunque encadenado

Aunque estaba en la cárcel acusado de delitos que hacían imposible su liberación, Pablo no estaba desanimado, y menos desesperado. Tenía dos grandes pensan-fientos alentadores.

(i) Estaba seguro de que aunque estuviera encadenado, nada podía encadenar la palabra de Dios. Andrew Melville fue uno de los primeros heraldos de la Reforma en Escocia. Un día el regente Morton envió a buscarle y denunció sus escritos: « No habrá tranquilidad en este país dijo- hasta que media docena de vosotros acaben en la horca o sean desterrados del país.» «¡Chitón, señor! -respondió Melville- Amenazad a vuestros cortesanos de esa guisa. Para mí es lo mismo pudrirme en el aire que en la tierra. La tierra es del Señor; mi patria está dondequiera que se obre el bien. He estado dispuesto a dar mi vida cuando no estaba ni la mitad de gastada que ahora, si era la voluntad de Dios. He vivido fuera de vuestro país diez años lo mismo que en él. ¡Pero, Dios sea glorificado, no está en vuestro poder el ahorcar o el exilar Su verdad!» Se puede exiliar a una persona pero no la verdad. Se puede meter en la cárcel a un predicador, pero no la palabra que predica. El mensaje es siempre mayor que la persona; la verdad es siempre más poderosa que su portador. Pablo estaba del todo seguro que el gobierno romano no podría nunca tener una prisión en la que pudiera encerrar la palabra de Dios. Y es uno de los hechos de la Historia que si el esfuerzo humano hubiera podido aniquilar el Cristianismo, éste habría perecido hace mucho; pero los hombres no pueden matar lo que es inmortal.

(ii) Pablo estaba seguro de que lo que él estaba pasando acabaría siendo de ayuda a otras personas. Su sufrimiento no era absurdo ni inútil. La sangre de los mártires siempre ha sido la semilla de la Iglesia; y el encender las hogueras en las que fueron quemados vivos los cristianos, siempre ha equivalido a encender un fuego que ya no se podía sofocar. Cuando uno cualquiera tiene que sufrir por el Evangelio, que recuerde que su sufrimiento le hace el camino más fácil a los que vengan detrás. A1 sufrir asumimos nuestra propia pequeña porción del peso de la Cruz de Cristo y cumplimos nuestra pequeña parte par atraer a la humanidad la salvación de Dios.

La canción del mártir

Este es un dicho digno de toda confianza:

Si morimos con Él, también viviremos con Él. . Si sufrimos, también reinaremos con Él. Si Le negamos, ÉL también nos negará. Si somos infieles, Él permanece fiel: ¡Él no puede negarse a sí mismo!

Este es un pasaje especialmente precioso porque en él esta engastado uno de los primeros himnos de la Iglesia Cristiana. En los días de la persecución la Iglesia Cristiana le puso música a su fe. Puede ser que esto sea solamente un fragmento de un himno más largo. Policarpo (5:2) parece darnos un poquito más de él cuando escribe: Si agradamos a Cristo en el mundo presente, heredaremos el mundo porvenir; como Él ha prometido resucitarnos de los muertos, y ha dicho: Si andamos de una manera digna de Él, también reinaremos con Él.

Hay dos posibles interpretaciones de los dos primeros versos: « Si morimos con El, también viviremos con El.» Hay algunos que toman estas líneas en referencia al Bautismo. En Romanos 6 el bautismo se compara con morir y resucitar con Cristo. «Por tanto fuimos sepultados con Él por medio del Bautismo para muerte, para que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, nosotros también podamos andar en novedad de vida. Porque si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con Él» (Romanos 6:4,8). Sin duda el lenguaje es el mismo; pero la idea del Bautismo es aquí irrelevante; lo que Pablo tiene en mente es la idea del martirio. Lutero dijo en una gran frase: «Ecclesia haeres Crucis est, » « La Iglesia es la heredera de la Cruz.» El cristiano hereda la Cruz de Cristo, pero también hereda Su Resurrección. Es partícipe tanto de la vergüenza como de la gloria de su Señor.

El himno continúa: « Si sufrimos, también reinaremos con Él.» Es el que sufra hasta el fin el que será salvo. Sin la Cruz no puede haber Corona.

A continuación se ve la otra cara de la moneda: « Si Le negamos, El también nos negará.» Eso es lo que dijo el mismo Jesús: « Así que a todo el que Me reconozca delante de los hombres, yo también le reconoceré delante de Mi Padre Que está en el Cielo; pero al que Me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de Mi Padre Que está en el Cielo» (Mateo 10:32s). Jesucristo no puede comprometerse por toda eternidad,por una persona que se ha negado a tener nada que ver con El en el tiempo; pero Él es siempre fiel con la persona que, por mucho que haya fallado, ha tratado de serle fiel.

Estas cosas son así porque son parte de la misma naturaleza de Dios. Uno puede negarse a sí mismo, pero Dios no. «Dios no es un hombre para que mienta, ni un hijo de hombre para que se desdiga» (Números 23:19). Dios nunca le fallará a la persona que haya tratado de serle fiel, pero ni siquiera Él puede ayudar a la persona que se ha negado a tener nada que ver con Él.

Deja el primer comentario

Otras Publicaciones que te pueden interesar