Jeremías 31:30 sino que cada cual por su propia iniquidad morirá; los dientes de todo hombre que coma uvas agrias tendrán dentera.
Se destaca la responsabilidad individual citando un viejo proverbio que reaparece en Ezequiel 18:2. Aparentemente, la gente había malinterpretado el significado de algunas porciones de las Escrituras, de manera que justificaban su conducta pecaminosa culpando al juicio de Dios sobre sus predecesores. La responsabilidad colectiva es un tema importante en el AT; pero tanto Jeremías como Ezequiel subrayan que la calamidad que se aproxima se debe al pecado de quienes viven en aquel momento y no al de sus antepasados.
Jeremías 31:31 He aquí, vienen días–declara el Señor–en que haré con la casa de Israel y con la casa de Judá un nuevo pacto,
El meollo de la profecía de Jeremías es el nuevo pacto que Dios establecerá con su pueblo, perdonando sus pecados, y poniendo la ley en su mente y escribiéndola en su corazón , de manera que todos lo conozcan. El pasaje es citado en toda su extensión en el NT. Este es un mensaje claramente profético que apunta a la era de la Iglesia.
Haré : Literalmente «partiré». A la luz de Hebreos 8, la casa de Israel . . . Judá representa hasta cierto punto la Iglesia.
Jeremías 31:32 no como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, mi pacto que ellos rompieron, aunque fui un esposo para ellos–declara el Señor;
Jeremías 31:33 porque este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días–declara el Señor–. Pondré mi ley dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré; y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.
Dios escribiría sus leyes en los corazones en vez de escribirlas en tablas de piedra, como hizo con los Diez Mandamientos. En 17.1 sus pecados se grabaron en sus corazones, por lo tanto, anhelaban más que todo la desobediencia. Este cambio parece describir una experiencia muy similar al nuevo nacimiento, en el que Dios toma la iniciativa. Cuando entregamos la vida a Dios, El, por su Espíritu Santo, pone en nosotros el deseo de obedecer
En su mente : Equivale a interiorizar la Ley, en tanto que en sus corazones les permite mantener el control de sí mismos.
Jeremías 31:34 Y no tendrán que enseñar más cada uno a su prójimo y cada cual a su hermano, diciendo: «Conoce al Señor», porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande–declara el Señor–pues perdonaré su maldad, y no recordaré más su pecado.
Jeremías 31:35 Así dice el Señor, el que da el sol para luz del día, y las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche, el que agita el mar para que bramen sus olas; el Señor de los ejércitos es su nombre:
Jeremías 31:36 Si se apartan estas leyes de mi presencia–declara el Señor– también la descendencia de Israel dejará de ser nación en mi presencia para siempre.
Jeremías 31:37 Así dice el Señor: Si los cielos arriba pueden medirse, y explorarse abajo los cimientos de la tierra, también yo desecharé toda la descendencia de Israel por todo lo que hicieron–declara el Señor.
Dios tiene el poder de abolir las leyes de la naturaleza y aun de eliminar a su pueblo. Pero no hará ninguna de estas cosas. Esta no es una predicción, sino una promesa. De esta manera Dios expresa que, así como no abolirá las leyes de la naturaleza, tampoco rechazará a Israel. ¡Nada de esto sucederá!
