Los magos le ofrecieron presentes y adoraron a Jesús por lo que El era. Esta es la esencia de la verdadera adoración: honrar a Cristo por su persona y estar dispuesto a darle lo que consideramos valioso. Adore a Dios porque es perfecto, justo y creador poderoso del universo, digno de lo mejor que uno puede dar.
Después de encontrar a Jesús y adorarlo, los magos recibieron la advertencia de no regresar a Jerusalén como ellos intentaban. Encontrar a Jesús puede significar que su vida deba tomar una dirección diferente, obediente y abierta a la Palabra de Dios. ¿Anhela usted seguir un camino diferente?
Este es el segundo sueño o visión que José recibió de Dios. Su primer sueño reveló que el hijo de María sería el Mesías (1.20, 21). Su segundo sueño le anunció cómo debería proteger la vida del niño. A pesar de que José no era su padre natural, era su padre legal y tenía la responsabilidad de protegerlo y buscar su bienestar. La dirección divina viene solo a corazones preparados. Desde su primera visión de Dios, José no se convirtió en una persona orgullosa, sino que permaneció receptivo a la dirección de Dios.
Ir a Egipto no era extraño porque allí había colonias judías en las ciudades principales. Estas colonias se formaron durante el tiempo de la gran cautividad (véase Jeremías 43-44). Hay un paralelo interesante entre esta huida a Egipto y la historia de Israel. Cuando Israel era una nación en ciernes, se fue a Egipto, como Jesús lo hizo cuando era niño. Dios sacó de allí a Israel (Hos_11:1). Dios trajo de regreso a Jesús. Ambos hechos muestran a Dios en acción para salvar a su pueblo.
Herodes, rey de los judíos, dio muerte a todos los niños menores de dos años, con la idea obsesiva de matar a Jesús, el rey recién nacido. Se manchó las manos con sangre, pero no logró dañar a Jesús. Era rey por mandato humano, Jesús lo era por mandato divino. Nadie puede alterar los planes de Dios.
Herodes temía que aquel rey recién nacido algún día lo destronara. No comprendía la razón de la venida de Cristo. Jesús no quería el trono de Herodes, sino ser el Rey en la vida de Herodes. Quería darle una vida eterna, no quitarle su vida presente. La gente hoy, a menudo, teme que Jesús le quite algo, cuando en realidad quiere darle verdadera libertad, paz y gozo.
Raquel fue la esposa de Jacob, uno de los grandes hombres de Dios en el Antiguo Testamento. De los doce hijos de Jacob salieron las doce tribus de Israel. Raquel fue sepultada cerca de Belén (Gen_35:19). Para tener una idea más amplia acerca del significado de este texto véase Jer_31:15, donde está el pasaje que se cita.
Herodes el Grande murió en 4 a.C. de una enfermedad incurable. Roma confiaba en él, pero no en sus hijos. Herodes sabía que Roma no daría a su sucesor tanto poder, de manera que dividió su reino en tres partes, una para cada hijo. Arquelao recibió Judea, Samaria e Idumea; Herodes Antipas consiguió Galilea y Perea; Herodes Felipe II recibió Traconite. Arquelao, un hombre violento, empezó su reinado dando muerte a tres mil personas influyentes. Fue deportado nueve años más tarde. Dios no quiso que la familia de José fuera a la región donde gobernaba este malvado.
Nazaret se hallaba en la zona montañosa del sur de Galilea, cerca al gran cruce de caravanas. La gente de Nazaret tenía contacto constante con personas de todo el mundo, de modo que las noticias les llegaban rápidamente. El pueblo en sí no era grande. La guarnición romana encargada de Galilea estaba establecida allí, lo que hacía que muchos judíos la despreciaran. Quizás por eso Natanael comentó: «¿Puede salir algo bueno de Nazaret?» (Joh_1:46).
El Antiguo Testamento no registra específicamente las palabras «el Mesías sería llamado nazareno». Muchos eruditos creen, sin embargo, que Mateo se estaba refiriendo a Isa_11:1 donde la palabra hebrea «vástago» es similar a la palabra «nazareno». O quizás se refería a una profecía no registrada. Como sea, Mateo describe a Jesús como el verdadero Mesías, el que Dios anunció por medio de los profetas. Subrayó que Jesús, el Cristo, había tenido comienzos inesperados y humildes, tal como el Antiguo Testamento lo había predicho (véase Mic_5:2).
