Jesús es el gran ejemplo del Que aceptó los sencillos deberes de una familia.
(iii) Jesús estaba aprendiendo lo que es ser un obrero. Estaba aprendiendo lo que costaba ganarse la vida, ahorrar para comida y ropa, y puede que a veces algún extra; tratar con el cliente crítico y difícil de complacer, y con el moroso. Si Jesús había de ayudar a los hombres, tenía que empezar por saber cómo era la vida de la gente. No vino a una vida protegida y almohadillada, sino a la que cualquier hombre tenía que vivir. Tenía que hacerlo para llegar a comprender la vida de la gente normal y corriente.
Hay una historia famosa de María Antonieta, la reina de Francia, en los días cuando se estaba fraguando la Revolución Francesa por todo el país antes de estallar. La gente se moría de hambre; el gentío se amotinaba. La reina preguntó la causa de todo el jaleo, y se le dijo: «No tienen pan.» «¡Pues que coman bollos!» -contestó. La idea de una vida sin abundancia no le entraba en la cabeza.
Jesús trabajó en Nazaret todos esos años de silencio a fin de poder conocer por propia experiencia cómo es nuestra vida; y para, comprendiéndolo, poder ayudarnos.
(iv) Jesús estaba cumpliendo fielmente en el trabajo menos importante antes de que se Le confiara el más importante. El gran hecho es que, si Jesús hubiera fallado en los deberes menores, la tarea impresionante de ser el Salvador del mundo no se Le habría podido confiar a Él. Fue fiel en lo poco para encargarse de lo mucho. No debemos olvidar nunca que en los deberes cotidianos de la vida hacemos o deshacemos un destino, y ganamos o perdemos una corona.
Belén es un pueblo pequeño que se halla tres kilómetros al sur de Jerusalén en una colina 600 metros sobre el nivel del mar. Es mencionado con más detalles en el Evangelio de Lucas. La información que da Lucas también explica por qué José y María se encontraban en Belén cuando Jesús nació, en lugar de Nazaret, su ciudad de origen.
La tierra de Israel había sido dividida en cuatro distritos políticos y en varios territorios pequeños. Judea estaba al sur, Samaria en el centro, Galilea al norte e Idumea al sudeste.
Belén de Judea fue profetizado como el lugar de nacimiento del Mesías (Mic_5:2). Jerusalén estaba también en Judea y era la sede del gobierno de Herodes el Grande, el que reinó sobre los cuatro distritos políticos. Después de la muerte de Herodes, los distritos fueron asignados a tres reyes(véase la nota en 2.19-22). A pesar de que fue insensible y malvado al asesinar a muchos de su propia familia, Herodes el Grande supervisó la renovación del templo, haciéndolo más grande y hermoso. Esto lo hizo muy popular ante muchos judíos. Jesús visitó Jerusalén muchas veces porque allí se llevaban a cabo las más grandes festividades judías.
No se sabe mucho de estos magos (sabios). No sabemos cuántos fueron ni de dónde vinieron. La tradición dice que eran hombres de alta posición de Partia, cerca de la antigua Babilonia. ¿Cómo supieron que la estrella representaba al Mesías?
(1) Quizás eran judíos de los que permanecieron en Babilonia después del exilio, y por eso conocían las predicciones del Antiguo Testamento acerca de la venida del Mesías.
(2) Quizás eran astrólogos orientales que estudiaban manuscritos antiguos de todo el mundo. Debido al exilio judío de siglos anteriores, seguramente había ejemplares del Antiguo Testamento en su tierra.
(3) Puede ser que recibieran un mensaje especial de Dios y dirección para encontrar al Mesías. Algunos eruditos dicen que eran de diferentes lugares, y que representaron al mundo entero al postrarse ante Jesús. Aquellos hombres de tierras lejanas reconocieron en Jesús al Mesías cuando la mayoría de los elegidos de Dios en Israel no lo hicieron.
Mateo describe a Jesús como Rey de todo el mundo, no solo de Judea.

