Los magos viajaron miles de kilómetros para ver al Rey de los judíos. Cuando lo encontraron, reaccionaron con gozo, adoración y le dieron regalos. Cuán diferente a la forma en que reacciona la gente hoy. Esperamos que Dios venga a buscarnos, que se dé a conocer, que demuestre quién es y que nos dé regalos. Pero los que son sabios todavía buscan a Jesús y lo adoran, no por lo que pueden conseguir, sino por lo que El es.
Los magos dijeron que habían visto la estrella de Jesús. Balaam se refiere a la venidera «estrella de Jacob» (Num_24:17). Algunos dicen que probablemente fue una conjunción de Júpiter, Saturno y Marte que se vio el año 6 a.C. y otros dan otras explicaciones. Pero, ¿el Dios que creó los cielos, no pudo haber hecho una estrella especial para anunciar la llegada de su Hijo? Sin importar mucho la naturaleza de la estrella, estos sabios viajaron miles de kilómetros en busca de un Rey, y lo hallaron.
Herodes el Grande se sintió muy mortificado cuando los magos preguntaron acerca del rey recién nacido porque:
(1) Herodes no era el heredero al trono de David, y muchos judíos lo odiaban por usurpador. Si Jesús era el verdadero heredero, habría problemas.
(2) Herodes era cruel y, al tener muchos enemigos, vivía temiendo que alguno intentara derrocarlo.
(3) Herodes no quería que los judíos, gente religiosa, se unieran alrededor de una figura religiosa.
(4) Si aquellos magos eran descendientes de judíos y eran de Partia (la región más poderosa después de Roma), se alegraban del nacimiento de un rey judío que pudiera balancear el poder a expensas de Roma. Israel, que estaba lejos de Roma, podría ser presa fácil de una nación que intentara extender sus dominios.
Los principales sacerdotes y maestros de la Ley tomaron en cuenta Mic_5:2 y otras profecías sobre el Mesías. Las noticias de los magos inquietaron a Herodes porque él sabía que los judíos esperaban la pronta venida del Mesías (Luk_3:15). La mayoría de los judíos esperaban que el Mesías fuera un gran militar y un libertador político, como Alejandro el Grande. Los consejeros de Herodes pudieron haberle dicho esto. Herodes no quiso correr ningún riesgo y ordenó la muerte de todos los bebés en Belén (Luk_2:16).
Mateo a menudo se refiere al Antiguo Testamento. Esta profecía, una paráfrasis de Mic_5:2 fue anunciada siete siglos antes.
Muchos líderes religiosos creían en el cumplimiento literal de todas las profecías del Antiguo Testamento, por lo tanto creían que el Mesías nacería en Belén. Irónicamente, cuando Jesús nació, estos mismos líderes religiosos vinieron a ser sus más grandes enemigos. Cuando el Mesías, a quien estaban esperando, finalmente vino, no lo reconocieron.
Herodes no quería adorar a Cristo, estaba mintiendo. Era una trampa para lograr que los magos regresaran y le revelaran los detalles del rey recién nacido. El plan de Herodes era darle muerte.
Jesús tenía probablemente uno o dos años cuando los magos lo hallaron. En ese entonces, María y José ya estaban casados, viviendo en una casa, e intentando permanecer en Belén por un tiempo. Para tener mayor información del porqué se quedaron en Belén, véase la nota en Luk_2:39.
Los magos le dieron estos regalos caros porque eran presentes valiosos para el futuro rey. Los estudiantes de la Biblia han visto en los regalos, símbolos de la identidad de Cristo y lo que El podría lograr. El oro era un regalo digno de un rey; el incienso, un regalo para una divinidad; la mirra, una especie para un hombre mortal, que iba a morir. Estos regalos pudieron proveer recursos económicos para el viaje de la familia en su regreso a Egipto.

