INFORMACION QUE SOLO SE HALLA EN EL EVANGELIO DE MATEO
- 1.20-24 : La visión de José–
- 2.1-12 : La visita de los magos
- 2.13-15 : Huida a Egipto–
- 2.16-18 : Matanza de los niños–
- 27.3-10 : La muerte de Judas–
- 27.19 : El sueño de la esposa de Pilato
- 27.52 : Otras resurrecciones
- 28.11-15 : El soborno de los guardias
Se enfatiza el bautismo en la Gran Comisión–Mateo menciona nueve anécdotas que no aparecen en los otros Evangelios. En cada caso, la explicación es que Mateo tenía el propósito de comunicar las buenas nuevas a los judíos. Cinco casos cumplen las profecías del Antiguo Testamento (marcadas con asteriscos anteriormente). Las otras cuatro quizás fueron de interés para los judíos del tiempo de Mateo.
Observad en este pasaje cuan cierto es que los gobernadores de este mundo rara vez son propicios a la causa de Dios. Jesús baja del cielo para salvar a los pecadores y a la vez se nos refiere que el rey herodes «procura destruirles.
Las dignidades y las riquezas son posesiones peligrosas para el alma. Los que las anhelan no saben lo que anhelan, pues ellas inducen los hombres a muchas tentaciones, y propenden a llenar el corazón de orgullo, y a encadenar las afecciones a las cosas de la tierra. «No muchos poderosos, ni muchos nobles son llamados» «¡Cuan difícilmente entrará el rico en el reino de Dios» ¿Envidias al rico y al grande? ¿Dice vuestro corazón, «Oh! Si yo tuviera su empleo, y rango y caudal?» Guardaos de dar entrada a tales deseos. La misma riqueza que admiráis puede hundir gradualmente a su posesor en el infierno. Un poco más de dinero podría ser vuestra ruina. A semejanza del rey Herodes podríais precipitaros en todo exceso de maldad y de crueldad. «Mirad y guardaos de la avaricia» «Contentaos con lo que poseéis.
¿Pensáis que la causa de Cristo depende del poder y del patrocinio de los príncipes? Os equivocáis. Rara vez han hecho mucho por el progreso de la verdadera religión; más frecuentemente han sido los enemigos de la verdad. «No pongas tu confianza en los príncipes» Como Herodes hay muchos: pocos como Jesús y Eduardo Sexto de Inglaterra.
Observad que Jesús fue un «varón de dolores» aún desde su infancia. Aflicciones le aguardaban tan pronto como entra en el mundo. Su vida peligra por la malignidad de Herodes. María y José se ven obligados a tomarle de noche, y «huir a Egipto». Esto fue solamente el bosquejo de lo que había de experimentar en la tierra. Las olas de la persecución principiaron a darle embates cuando aún era niño de pecho.
Jesús es justamente el Salvador que necesitan los que sufren y están acongojados. El sabe bien lo que queremos decir cuando en la oración le contamos nuestras tribulaciones. Puede compadecerse de nosotros, cuando clamamos a El sufriendo crueles persecuciones. Nada le ocultemos. Hagámosle nuestro amigo íntimo. Abramos nuestros corazones en su presencia. El ha tenido mucha experiencia en aflicciones.
Observad como la muerte puede arrebatar de este mundo a los reyes, lo mismo que a los demás hombres. Los que gobiernan millones de personas no tienen poder para prolongarse la vida, cuando les llegue la hora de la muerte. El asesino de niños indefensos tuvo que morir. José y María oyen las nuevas de que herodes ha dejado de existir, y en seguida regresan a su propio país.
Los verdaderos cristianos nunca deberían angustiarse mucho a causa de las persecuciones de los hombres. Sus enemigos pueden ser fuertes y ellos débiles; más a pesar de esto no deben arredrarse, teniendo presente que el «triunfo del inicuo es solo de corta duración» ¿Qué ha sido de los Faraones, Nerones y Dioclecianos que en un tiempo persiguieron fieramente al pueblo de Dios? ¿Qué resultó del odio de Carlos Nueve de Francia, y el de la sanguinaria María de Inglaterra? Ambos hicieron cuanto pudieron por hacer desaparecer la verdad; más la verdad se alzó de la tierra y vive para siempre; en tanto que ellos están reduciéndose a polvo en sus tumbas. No desmaye el corazón de ningún creyente. La muerte es un poderoso nivelador y puede allanar cualquiera montaña que obstruya el camino de la iglesia de Cristo.
«El Señor vive» eternamente. Sus enemigos son mortales. La verdad prevalecerá siempre.
Observad finalmente, que lección de humildad se nos enseña al decírsenos en que local residió el Hijo de Dios. Moró El con Su madre y José en Nazaret, era esta una ciudad pequeña en Galilea; un sitio retirado, que ni siquiera se menciona en el Antiguo Testamento. Hebron, Silo, Gibeon y Bethel eran lugares mucho más importantes. Jesús los dejó a un lado y eligió a Nazaret. Esto fue humildad.
En Nazaret vivió Jesús los más de los días que estuvo en la tierra. Poco sabemos como pasó los años que allí estuvo. Que estaba sujeto a María y José, se nos dice expresamente. Que trabajaba con José en el taller de carpintería, es muy probable. Sabemos solamente que casi las cinco sextas partes del tiempo que el Salvador del mundo vivió en la tierra, las pasó entre los pobres y en retiro. Esto fue humildad verdadera.
Aprovechemos e imitemos el ejemplo de nuestro Salvador. Estamos demasiado dispuestos a ambicionar la grandeza de este mundo. No la ambicionemos.
Tener un título de honor, una posición en la sociedad, no es tan interesante como la gente cree. Es un gran pecado ser codicioso, mundano, soberbio y sensual.
Pero no es pecado se pobre. No importa tanto donde vivamos, como lo que somos a la vista de Dios. ¿A dónde vamos cuando morimos? ¿Viviremos para siempre en el cielo? He aquí las cosas principales a que debemos atender.
Sobre todo, esforcémonos diariamente en imitar la humildad de nuestro Salvador. El orgullo es el más antiguo y más común de todos los pecados. La humildad es la más rara y más bella de las virtudes. Procuremos por adquirir la humildad.
Oremos para obtenerla. Nuestra erudición puede ser limitada; nuestra fe débil, nuestra fortaleza poca. Más si somos discípulos de Aquel que «vivió en Nazaret» seamos a lo menos humildes.

