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Mateo 19: Matrimonio y divorcio en Israel

Además, cuando uno se hace cristiano entra en una nueva comunidad divina. Entra a poseer la vida eterna, la vida que es la misma vida de Dios. De otras cosas podrá verse separado un cristiano, pero nunca puede estar separado del amor de Dios en Cristo Jesús su Señor.

(iii) Por último, Jesús establece que habrá sorpresas en las asignaciones finales. Los baremos de Dios no son como los de los hombres, aunque no sea nada más que porque Dios ve los corazones de las personas. Hay un nuevo mundo en el que se han de enderezar los tuertos del antiguo; hay una eternidad para rectificar los malentendidos del tiempo. Y puede que los que fueron humildes en la Tierra sean grandes en el Cielo, y que los que fueron grandes en este mundo sean humildes en el mundo por venir.

Mateo 19:1-30

19.3-12 Juan fue a la cárcel y murió por expresar en público sus opiniones sobre el matrimonio y el divorcio, y los fariseos esperaban atrapar también a Jesús. Trataron de hacerle caer en la trampa de adoptar una postura en una controversia teológica. Dos grupos principales tenían puntos de vista opuestos sobre el divorcio. Un grupo defendía el divorcio casi por cualquier razón. El otro creía que el divorcio podía permitirse sólo en caso de infidelidad conyugal. El conflicto giraba alrededor de la interpretación de Deu_24:1-4. Pero en su respuesta, Jesús se refirió más al matrimonio que al divorcio. Subrayó que la intención de Dios siempre había sido que el matrimonio fuera permanente y para manifestar su importancia dio cuatro razones (Deu_19:4-6).

19.7, 8 Esta ley se halla en Deu_24:1-4. En los tiempos de Moisés, así como en el de Jesús, la práctica del matrimonio se alejó mucho de la intención de Dios. Lo mismo sucede hoy. Jesús dijo que Moisés dio esta ley sólo porque el corazón de la gente estaba endurecido (naturaleza pecaminosa). El matrimonio permanente era la intención de Dios, pero como la naturaleza humana hizo inevitable el divorcio, Moisés instituyó algunas leyes para ayudar a las víctimas. Eran leyes civiles designadas especialmente para proteger a las mujeres que, en esa cultura, se convertían en vulnerables al vivir solas.

Con la ley de Moisés, un hombre ya no podría echar fuera a una mujer con facilidad, sino que debía escribir una carta formal de separación. Fue un paso radical hacia los derechos civiles, pues hacía que los hombres pensaran dos veces antes de divorciarse. Dios diseñó el matrimonio para que fuera indisoluble. En lugar de estar buscando excusas para dejar al otro, las parejas debieran concentrarse en hallar una forma de permanecer juntos (Deu_19:3-9).

19.10-12 A pesar de que el divorcio fue relativamente fácil en los tiempos del Antiguo Testamento (19.7), no es lo que originalmente Dios quiso. Las parejas deben oponerse al divorcio desde el principio y construir su matrimonio sobre la base de un pacto mutuo. Existen también muchas buenas razones para no casarse, una de ellas es disponer de más tiempo para trabajar en favor del Reino de Dios. No dé por sentado que Dios quiere que todos se casen. Para muchos puede ser mejor que no. Busque en oración la voluntad de Dios antes de lanzarse a un compromiso matrimonial de por vida.

19.12 Un «eunuco» es un hombre castrado, un hombre sin testículos.

19.12 Algunos tienen ciertas limitaciones físicas que les impiden casarse, mientras que otros no se casan porque en su caso particular pueden servir mejor a Dios como solteros. Jesús no nos estaba enseñando a evitar el matrimonio porque no fuera bueno ni porque limita nuestra libertad. Eso sería egoísmo. Un buen motivo de permanecer solo es desear usar el tiempo y la libertad para servir a Dios. Pablo habla de esto en 1 Corintios 7.

19.13-15 Los discípulos debieron haber olvidado lo que Jesús dijo acerca de los niños (18.4-6). Jesús quería que los niños se le acercaran porque los ama y porque tienen la actitud que uno necesita para acercarse a Dios. Jesús no quiso decir que el cielo es sólo para los niños, sino que la gente requiere actitudes semejantes a las de un niño para confiar en Dios. La receptividad de los niños era un contraste notable con la obstinación de los líderes religiosos que permitieron interponer su sofisticación y educación religiosa en la vía de la fe simple, necesaria para creer en Jesús.

19.16 Este hombre quería tener la seguridad de que poseía vida eterna. Jesús le mostró que no podía salvarse por medio de las buenas obras que no están basadas en el amor a Dios. Este hombre necesitaba un nuevo punto de partida. En vez de buscar un nuevo mandamiento que cumplir o una buena obra que realizar, este joven necesitaba someterse humildemente al señorío de Cristo.

19.17 En respuesta a la pregunta del joven de cómo tener vida eterna, Jesús le dijo que debía guardar los Diez Mandamientos. Luego Jesús hizo referencia a seis de ellos, todos relacionados con el trato con otros. Cuando el joven replicó que los había guardado, Jesús le dijo que le faltaba algo más: vender todo y dar el dinero a los pobres. Esto inmediatamente puso de relieve la debilidad del hombre. En realidad, su riqueza era su dios, su ídolo, y no lo iba a rechazar. Estaba violando el primero y gran mandamiento (Exo_20:3; Mat_22:36-40).

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