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Marcos 2: La fe que mueve obstáculos

(b) Perdió un trabajo, pero consiguió otro mucho mejor. Se ha dicho que Mateo lo dejó todo menos una cosa: la pluma. Los investigadores no creen que el Primer Evangelio, tal como lo tenemos ahora, sea obra de Mateo; pero sí creen que incorpora uno de los más importantes documentos de toda la Historia, el primer compendio escrito de las enseñanzas de Jesús, y que ese documento sí fue escrito por Mateo. Con su mente ordenada, su manera metódica de trabajar, su familiaridad con la pluma, Mateo fue el primer hombre que le dio al mundo un libro de las enseñanzas de Jesús.

(c) Lo curioso es que la decisión repentina de Mateo le proporcionó la única cosa que estaría buscando – le trajo una fama inmortal y universal. Todo el mundo conoce el nombre de Mateo como el de uno que hizo posible que se conociera la historia de Jesús. Si Mateo se hubiera negado a aceptar la llamada de Jesús, se le habría recordado localmente por un cierto tiempo como seguidor de una profesión despreciable que todos odiaban; al aceptar la llamada de Jesús ganó una fama internacional como el hombre que nos dejó el primer compendio de las enseñanzas de Jesús. Dios nunca se queda corto con el que se lo juega todo por Él.

DONDE ES MAYOR LA NECESIDAD

Marcos 2:15-17 Jesús era uno de los comensales en casa de Leví; muchos cobradores de impuestos y pecadores estaban sentados con Jesús y Sus discípulos, porque eran muchos los que buscaban Su compañía. Cuando los maestros de la Ley, que pertenecían a escuela de los fariseos, vieron que Jesús estaba comiendo en compañía de pecadores y cobradores de impuestos, empezaron a decirles a Sus,discípulos: – ¡Es con cobradores de impuestos y pecadores con los que está comiendo y bebiendo vuestro Maestro!

Jesús los oyó, y dijo:

Los que necesitan un médico no son los que disfrutan de buena salud, sino los que están enfermos. Y no he venido a invitar a los que creen que no tiene defectos, sino a los que saben que son pecadores.

Una vez más Jesús está lanzando el guante del desafío a los escribas y los fariseos. Cuando Mateo se entregó a Jesús, Le invitó a su casa. Le parecía lo más natural, una vez que había descubierto a Jesús por sí mismo, el compartir su gran descubrimiento con sus amigos -y sus amigos eran como él. No podían ser de otra= manera. Mateo había escogido un trabajo que le excluía de la sociedad de todas las personas ortodoxas y respetables, y había tenido que buscar sus amigos entre los marginados como él. Jesús aceptó encantado aquella invitación; y aquellos marginados de la sociedad decente buscaron Su compañía.

No hay nada que pueda mostrar mejor la diferencia que había entre Jesús, y los escribas y los fariseos y las buenas personas ortodoxas de Su tiempo. Estos no eran la clase de gente cuya compañía habría buscado un pecador. Le habrían mirado sin una actitud de condenación y de superioridad arrogante. Se le habrían helado hasta los huesos en tal compañía aun antes de ser admitido en ella.

Había una clara diferencia entre los que guardaban la Ley y los que aquellos llamaban la gente de la tierra, que eran las personas corrientes que no cumplían todas las reglas y normas de los escribas. Los primeros tenían prohibida toda relación con los segundos en absoluto. No debían hablar con ellos, ni hacer un viaje con ellos. El casar a una hija con uno de ellos les parecía tan horrible como entregársela a una fiera. No debían aceptar hospitalidad de ninguno de ellos ni ofrecérsela. Por el hecho de ir a la casa de Mateo y sentarse a la mesa en compañía de aquella gente, Jesús estaba desafiando los convencionalismos ortodoxos de Su tiempo.

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