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Mateo 10: Los Mensajeros del Rey

Una Publicación escrita por uno de esos ángeles que se encuentran por doquier que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar. Conviértete en uno de ellos y compártela. Será de Bendición para ti y para el que la reciba.

(b) Habían de resucitar a los muertos. Una persona puede estar muerta en el pecado. Puede tener quebrantada la voluntad para resistir; puede tener oscurecida la visión para el bien hasta haberla perdido del todo; puede estar desesperada e irremisiblemente en las garras del pecado, ciego para la bondad y sordo para Dios. Cuando Jesucristo viene a la vida de una persona, la resucita para la bondad, revitalizando la bondad en nuestro interior que había matado el pecado.

(c) Habían de limpiar a los leprosos. Como ya hemos visto, a los leprosos se los consideraba ritualmente impuros. Levítico dice: « Todo el tiempo que tenga las llagas será impuro. Estará impuro y habitará solo; fuera del campamento vivirá» (Lev_13:46).2Ki_7:3

EQUIPAMIENTO DEL MENSAJERO DEL REY

Mateo 10:8b-10

No os ha costado nada lo que habéis recibido, así es que dadlo de la misma manera. No os propongáis recibir oro o plata o bronce en vuestras carteras; no llevéis bolsa para el viaje, ni muda de túnicas, ni calzado, ni bastón. El obrero merece su sustento.

Este es un pasaje en el que cada oración y cada frase les sonaría familiar a los judíos que lo escucharon. En él Jesús está dándoles a Sus hombres las instrucciones que daban los mejores rabinos a; sus estudiantes y discípulos.

«De gracia recibisteis -les dice Jesús-, dad de gracia.» Un rabino estaba obligado por la ley a dar su enseñanza gratuitamente y sin cobrar nada; al rabino le estaba prohibido terminantemente recibir dinero por enseñar la Ley que Moisés había recibido gratuitamente de Dios. Sólo en un caso podía un rabino aceptar que se le pagara: por enseñar a un niño, porque eso era la obligación de los padres, y a ningún otro se le podía exigir que dedicara tiempo y trabajo haciéndoles a los padres lo que era su obligación; pero la enseñanza más elevada tenían que darla sin dinero y sin precio.

En la Misncí la Ley establece que si un hombre acepta dinero por actuar como juez, su sentencia no es válida; que si recibe una paga por dar evidencia como testigo, su testimonio no ha de tenerse en cuenta. Rabí Sadoc decía: «No hagas de la Ley una corona para engrandecerte, ni una azada con la que cavar.» Hil.lel decía: «El que hace un uso mundano de la corona de la Ley se desvanecerá. De ahí debes colegir que el que desea obtener un provecho material de las palabras de la Ley está contribuyendo a su propia destrucción.» Estaba establecido: «Como Dios le enseño a Moisés gratis, así hazlo tú.»

Se cuenta una anécdota de Rabí Tarfón. Al final de la recolección de los higos iba paseando por un huerto, y comió algunos de los higos que habían dejado por el suelo. Los vigilantes se le echaron encima y le golpearon. Él les dijo quién era, y como era un rabino famoso le dejaron ir en paz. Toda su vida tuvo remordimientos por haber usado su posición como rabino en su propio provecho. «Todos sus días se sintió avergonzado, porque decía: «¡Ay de mí, porque he usado la corona de la Ley en mi propio provecho!»»

Jesús les dijo a los Doce que no se les ocurriera recibir oro o plata o bronce para sus bolsas; la palabra griega quiere decir literalmente para sus cintos. El cinturón que llevaban los judíos a la cintura era más bien ancho; y era doble por los dos extremos, para llevar allí el dinero; así es que el cinturón era el equivalente del monedero o la cartera. Jesús les dijo también a los Doce que no llevaran bolsa para el viaje. Esto se puede referir a una de dos cosas. Puede que fuera como una mochila en la que se llevaban corrientemente provisiones; pero hay otra posibilidad. La palabra original es péra, que puede querer decir la bolsa de un mendigo; a veces los filósofos ambulantes recogían una colecta después de dirigirse al público.

En todas estas instrucciones Jesús no estaba imponiéndoles a Sus hombres incomodidades deliberadas y calculadas. Les estaba diciendo cosas que les sonarían familiares, como judíos que eran. El Talmud nos dice: «Nadie puede ir al recinto del templo con bastón, cinturón con dinero o pies polvorientos.» La idea era que, cuando se entraba en el templo, se tenía que haber dejado atrás todo lo que tuviera que ver con su trabajo o negocio u ocupación temporal. Lo que Jesús les estaba diciendo a Sus hombres era: «Tenéis que tratar todo el mundo como el templo de Dios. Si sois hombres de Dios, no debéis nunca dar la impresión de que sois hombres de negocios y vais buscando ganancias materiales.» Las instrucciones de Jesús quieren decir que un hombre o una mujer de Dios debe mostrar en su actitud hacia las cosas materiales que no le interesa nada más que Dios.

Para terminar, Jesús dice que el obrero merece su sustento. También esto les sonaría familiar a los judíos. Es verdad que a un rabino no se le permitía recibir salario por enseñar, pero también es verdad que se consideraba un privilegio y una obligación el mantener a un rabino si era de veras un hombre de Dios. Rabí Eliezer ben Yaqob decía: «El que recibe a un rabino en su casa, o como su huésped, y le deja disfrutar de sus posesiones, la Escritura dice que eso se le cuenta como si hubiera ofrecido el sacrificio continuo.» Rabí Yojanán estableció que era la obligación de todas las comunidades judías el mantener a sus rabinos, especialmente porque los rabinos suelen descuidar sus propios negocios para dedicarse a los negocios de Dios.

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Pastor Lionel

Evangelista. Autor de Vida de Jesús un Evangelio Armonizado; Sancocho Cristiano Vols.: I-IV y Bendiciones Cristianas Vols.: I y II. Libre entre los hombres, esclavo y siervo de Nuestro Señor Jesucristo

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