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Mateo 10: Los Mensajeros del Rey

Una Publicación escrita por uno de esos ángeles que se encuentran por doquier que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar. Conviértete en uno de ellos y compártela. Será de Bendición para ti y para el que la reciba.

LA HONESTIDAD DEL REY CON SUS MENSAJEROS

No podemos leer este pasaje sin quedar profundamente impresionados con la honestidad de Jesús. Él nunca se resistió a decirles a las personas lo que podrían esperar si Le seguían. Es como si dijera: «Tengo una tarea para vosotros -es de lo más horrible y de lo peor- ¿la aceptáis?» Plummer comenta: «Ésta no es la manera que tiene el mundo de ganar adeptos.» El mundo le ofrece a una persona un sendero de rosas, comodidad, tranquilidad, progreso, el cumplimiento de sus ambiciones mundanas. Jesús les ofreció a los Suyos tribulación y muerte. Y sin embargo la Historia demuestra que Jesús estaba en lo cierto. En lo más íntimo de nuestro corazón a todos nos encanta una invitación a la aventura.

Después del sitio de Roma, en 1849, Garibaldi hizo la siguiente proclamación a sus seguidores: «Soldados, todos nuestros esfuerzos contra fuerzas superiores han sido inútiles. No tengo para ofreceros más que hambre y sed, sufrimiento y muerte; pero llamo a todos los que aman su país a que se me unan.» Y se le unieron a millares.

Después de Dunkerque, Churchill le ofreció a su país «sangre, brega, sudor y lágrimas.» Prescott cuenta que. Pizarro, aquel inveterado aventurero ofreció a su pequeña banda la tremenda elección entre la seguridad conocida de Panamá y el esplendor todavía desconocido del Perú. Echó mano a su espada y trazó con ella una raya en la arena de Este a Oeste: «¡Amigos y camaradas! -les dijo- A ese lado está la brega, el hambre, la falta de ropa, las tormentas que calan hasta los huesos, la destitución y la muerte; a este lado, la facilidad y el placer. Ahí está Perú con sus riquezas aquí Panamá con su pobreza. Que escoja cada hombre lo que le corresponde mejor a un bravo castellano. Por mi parte, yo voy al Sur.» Y cruzó la línea. Trece hombres escogieron la aventura con él.

Cuando Shackleton propuso dirigirse al Polo Sur, pidió voluntarios para la marcha entre ventiscas a través del hielo polar. Esperaba tenerlo difícil; pero le inundaron con cartas, de jóvenes y viejos, ricos y pobres, los de más arriba y los de más abajo, todos deseando participar en esa gran aventura.

Puede que la Iglesia tenga que aprender otra vez que no atraeremos nunca a las personas a una vida fácil; es la llamada de lo heroico la que habla a fin de cuentas al corazón.

Jesús ofreció a sus hombres tres clases de adversidades:

(i) El Estado los perseguiría; los llevarían a los consejos, y a los reyes y a los gobernadores. Mucho antes de esto Aristóteles se había preguntado si un hombre bueno podía ser realmente un buen ciudadano; porque, decía, el deber de un ciudadano es dar su apoyo y obediencia al Estado, y hay veces en que a un hombre bueno eso le resultaría imposible. Cuando llevaran a los hombres de Cristo a tribunales y a juicios no tendrían que preocuparse por lo que habían de decir; porque Dios les daría las palabras. «Yo estaré en tu boca y te enseñaré lo que has de hablar,» le prometió Diosa Moisés (Exo_4:12 ). No era la humillación lo que los primeros cristianos temían; ni tampoco los dolores crueles y la agonía. Pero muchos de ellos temían que su falta de habilidad en el uso de las palabras y la defensa dejara en mal lugar su fe. La promesa de Dios es que cuando uno de los Suyos está enjuicio por su fe, le vendrán las palabras que deba usar.

(ii) La Iglesia los perseguiría; los azotarían en las sinagogas. A la Iglesia no le gusta que la inquieten, y tiene su forma de lidiar a los que alteran la tranquilidad. Los cristianos eran, y somos, los que ponen el mundo patas arriba (Act_17:6 ). Ha sucedido muchas veces que uno que venía con un mensaje de Dios tuviera que arrostrar el odio y la enemistad de una ortodoxia fosilizada.

(iii) La familia los perseguiría; los que tenían más cerca y les eran más queridos los tomarían por locos, y les cerrarían la puerta de su casa en la cara. En todos los tiempos se da a veces el caso de que el cristiano tiene que enfrentarse con la disyuntiva más terrible: la de escoger entre su lealtad a Cristo, y su lealtad a su familia y amigos.

Jesús les advirtió a Sus hombres que en los días por venir podría ser que se confabularan contra ellos el Estado y la Iglesia y la familia.

LAS RAZONES PARA LA PERSECUCIÓN DE LOS MENSAJEROS DEL REY

Mirando las cosas desde nuestro punto de vista encontramos difícil de entender por qué cualquier gobierno podría querer perseguir a los cristianos, cuyo único propósito era vivir en pureza, en caridad y en respeto. Pero en días posteriores el gobierno romano tuvo lo que consideraba buenas razones para perseguir a los cristianos (ver sobre esto páginas 135-138).

(i) Corrían algunas calumnias sobre los cristianos. Los acusaban de ser caníbales por las palabras de la Santa Cena que hablan de comer el cuerpo de Cristo y beber Su sangre. Los acusaban de inmoralidad, porque el nombre que le daban a su fiesta semanal era agapé, la fiesta del amor. Los acusaban de incendiarios, por el cuadro que los predicadores cristianos pintaban del fin del mundo. Los acusaban de ser ciudadanos desleales y desafectos al régimen porque se negaban a confesar la divinidad del emperador.

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Pastor Lionel

Evangelista. Autor de Vida de Jesús un Evangelio Armonizado; Sancocho Cristiano Vols.: I-IV y Bendiciones Cristianas Vols.: I y II. Libre entre los hombres, esclavo y siervo de Nuestro Señor Jesucristo

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